Los primeros curanderos y sanadoras eran los brujos o chamanes de la tribu. Personas que servían de puente entre el mundo de los mortales y el de los espíritus.
En aquella época se tenía la creencia de que todas las enfermedades provenían del mundo de los espíritus y el chamán intercedía ante ellos para que se curase el enfermo. Además de sus ritos actuaban también con hierbas y pócimas medicinales confeccionadas con productos de la naturaleza, que aportaba también su fuerza mágica y curativa.
El concepto de que los males físicos pueden venir total o parcialmente de otros niveles no-físicos no parece tan descabellada hoy día.
La moderna psicología ha demostrado cómo las personas pueden somatizar enfermedades, es decir, provocárselas ellas mismas debido a problemas emocionales o mentales.
Si se soluciona el problema emocional o mental la enfermedad desaparece tan misteriosamente como vino.
Los médicos chinos y los taoístas creen que las enfermedades provienen de un desequilibrio de la polaridad básica de la vida y del ser humano, del ying y el yang, de lo masculino y lo femenino, de espíritu y materia. Sus métodos de curación están basados en tratar de restablecer ese equilibrio.
El moderno concepto holístico de la salud también cree que en la enfermedad todo está relacionado, desde la forma de alimentarse, el medio ambiente, las costumbres sociales , el mundo emocional y espiritual de la persona.
Parece ser que los antiguos chamanes no andaban tan descaminados y, de hecho, hay muchas personas que curan o sanan a los demás gracias a un don espiritual, aunque también puedan aconsejar hierbas, dietas y determinados ejercicios.
En esta página queremos ayudarte a recuperar la salud utilizando todos los mecanismos posibles. Naturalmente que no vamos a hablar de los aspectos médicos ni de enfermedades en concreto, aunque poco a poco iremos añadiendo listados de alimentos y plantas junto a su valor terapéutico.
Nuestro esfuerzo va a estar en el camino de lograr primero una sanación espiritual y emocional de la persona. Comprometerla en la responsabilidad de su curación y darle mecanismos e información que le ayuden en ese cometido.
Todo está relacionado y no podemos desatender ningún nivel si realmente queremos desplegar toda la fuerza posible. Por eso recomendamos siempre los siguientes caminos:
NIVEL FÍSICO.-
* Acudir al médico o especialista en el tipo de medicina que crea para que le diagnostique la enfermedad. Contraste los diagnósticos, pida información sobre ventajas e inconvenientes de los tratamientos y una vez decidido el método a seguir, hágalo bien. El problema está en que hay enfermedades para los que la medicina convencional no tiene cura salvo calmantes para amortiguar el dolor. Si ese es su caso, no se conforme y, quizá sea hora de acudir a procedimientos alternativos.
* Alimentarse adecuadamente para el tipo de enfermedad que se tenga. Evitar los alimentos contraproducentes y aumentar los más beneficiosos. Las frutas y, especialmente sus licuados naturales, son poderosas medicinas pero es necesaria la constancia. El tipo de dieta para cada enfermedad debe ser especificado por alguien experto.
* Utilizar las hierbas medicinales y los procedimientos naturales que sean apropiados.
NIVEL EMOCIONAL.-
* Nunca asustarse ni temer a la enfermedad por muy grave y fatal que parezca.
* Tener un ánimo positivo de esperanza y de dignidad personal. No culpabilizarse de lo sucedido, ni lamentarse ni recrearse en la mala suerte.
* Utilizar la Meditación para estar en paz e irradiar energía positiva. Se pueden hacer meditaciones personalizadas para cada tipo de enfermedad.
* En la medida de las posibilidades físicas, vivir la vida con toda la intensidad posible, disfrutar de cada momento y de cada persona.
* No luches contra la enfermedad, lucha por tu salud. Acepta a tu enfermedad porque está ahí y tiene un sentido, el de que te comprometas más con tu vida, con la vida, o cualquier otro motivo posible que permanece oculto.
Quizá te está pidiendo que cambies algunos hábitos, que te tomes la vida de otra manera, quizá simplemente te empuja a esforzarte y encontrar recursos dentro de ti. Lo importante es que seas positivo, que veas en lo que te ocurre una oportunidad para replantearte cosas y crecer como persona.
NIVEL ESPIRITUAL.-
La dimensión espiritual es la Globalidad que nos relaciona a todos. Cada uno lleva dentro una manifestación de ese Espíritu Global que, aunque es nuestro y nos alumbra, pertenece a la Totalidad como la llama pertenece al fuego. Avanzar en la dimensión espiritual es aceptar y comprender que todo está relacionado y que la vida, tu vida y la de todos, en su conjunto tiene un sentido.
Por más difícil y duro que le parezca esto a alguien que, precisamente tiene una grave enfermedad, su sanación espiritual depende de su capacidad para aceptar la globalidad de la vida.
Normalmente la enfermedad se caracteriza por un debilitamiento del cuerpo, lo que deja al enfermo más a solas que nunca y, por lo tanto, más necesitado de la fuerza de su espíritu.
El concepto de sanación espiritual tiene que ver con hacerse más permeable, con abrirse más que nunca a la fuerza y la luz del espíritu interior.
Esto va más allá de la simple fe en que uno va a curarse, que es más bien una preocupación y deseo de la mente. Ya he dicho que la sanación espiritual no es luchar contra la enfermedad sino dejar que la luz del espíritu ilumine la conciencia dando un sentido global a la vida de la persona. Es decir, es el momento de aceptar la vida en su totalidad, de comprender la propia vida y el sentido de la existencia.
Es el momento de dejarse iluminar por la luz del espíritu al margen de lo que pase. Esto no quiere decir tener una actitud pasiva ante la enfermedad pero repito que no es luchar contra la enfermedad sino favorecer la salud, que es algo bien diferente.
Si uno lucha contra algo ese algo se convierte en su enemigo y todos los enemigos, todas las luchas crean tensión y requieren energía para combatirlo.
Un enfermo requiere toda su energía para curarse no para luchar contra la enfermedad.
Esto parece un juego de palabras pero tiene su sentido. Repito que no se trata de ser pasivo ante la enfermedad. Hay que hacer todo lo necesario que pueda hacerse para recuperar la salud; pero la enfermedad no hay que verla como enemiga, como algo negativo, su existencia no debe provocar más daño en la mente del que ya se ha provocado en el cuerpo.
La sanación espiritual pasa por ver en la enfermedad una manifestación del espíritu, por lo tanto es algo que tiene su sentido y debe servir para replantearse y profundizar en la comprensión de la propia vida y en la aceptación de la vida en su totalidad.
Si consigues llegar a ese estado y esa comprensión puede producirse la paz y la alegría interior que es la manifestación de la sanación espiritual, lo que puede dar paso a la sanación física.
viernes, octubre 29
Salud Integral
Salud no es sólo ausencia de enfermedad
sino estar lleno de vida
Es sentir la plenitud y la fuerza.
No es solamente que no te duela el cuerpo
sino que también haya alegría en tu alma.
Cuando pierdes la alegría,
cuando dejas que se estanque la energía
abres tu puerta a toda clase de enfermedades.
Estos son los mejores remedios para evitar todos los males:
Sé consciente de lo que comes.
Sé consciente de lo que haces.
No te preocupes tanto y goza de las frutas de la vida.
sino estar lleno de vida
Es sentir la plenitud y la fuerza.
No es solamente que no te duela el cuerpo
sino que también haya alegría en tu alma.
Cuando pierdes la alegría,
cuando dejas que se estanque la energía
abres tu puerta a toda clase de enfermedades.
Estos son los mejores remedios para evitar todos los males:
Sé consciente de lo que comes.
Sé consciente de lo que haces.
No te preocupes tanto y goza de las frutas de la vida.
El sentido de las Relaciones
Cada persona es un universo en sí mismo, encierra infinitas posibilidades pero de todas ellas sólo se manifiestan unas pocas. ¿cuáles?.
Se manifiestan las cualidades de nuestro ser en las que creemos o que los demás nos han hecho creer mediante la educación y la influencia social, mientras que negamos, reprimimos, bloqueamos o simplemente no somos conscientes de otras cualidades de nuestro ser que permanecen en un estado latente o inconsciente.
Así tenemos una imagen por lo general bastante parcial de lo que somos, de lo que podemos conseguir y también de nuestras carencias y lo que necesitamos.
En base a esta imagen de lo que somos y sobre todo de lo que necesitamos, establecemos nuestras relaciones con los demás porque al fin y al cabo la vida social está basada en la utilidad, el amor, los servicios y la solidaridad que mutuamente podemos darnos.
Básicamente y aunque parezca tan crudo como tan real y natural, nos acercamos a los demás porque necesitamos algo. Incluso aunque demos, nos acercamos a los demás porque necesitamos expresar nuestro amor; aunque, por desgracia nos solemos acercar a los demás para pedir más que para dar, ya que abundan más las personas que les falta que a las que les sobra.
El misterio, la magia y el desafío de la Vida está basado en ese diálogo continuo entre lo que necesitamos y lo que hacemos para conseguirlo, puesto que cada necesidad supone el desarrollo de habilidades para verla satisfecha.
Así es como aprendemos, crecemos y evolucionamos como personas y sociedad. El éxito de los humanos como especie estuvo en el descubrimiento de que juntos podemos conseguir muchas más cosas que de una forma aislada y, en nuestra memoria más remota y profunda, está grabado con fuego esa necesidad que tenemos de los demás para conseguir nuestras metas.
Imaginate por un momento que cada vez que hubiésemos necesitado algo, sea amor, dinero, objetos o cualquier cosa, alguien hubiese acudido presuroso para dárnoslo sin pedirnos nada a cambio.
¿Qué hubiera pasado?, pues que hubiéramos aprendido muy poco y no sentiríamos la necesidad de esforzarnos y desarrollar nuestras habilidades.
¿Y qué pasa cuando no nos dan lo que necesitamos? pues que podremos cabrearnos un poco al principio, gruñir a quienes nos lo niegan y decir que son poco amorosos y solidarios pero tras esta pérdida de tiempo no nos quedará más remedio que tener que solucionar esa necesidad por nosotros mismos.
Al final, si lo conseguimos es muy posible que sintamos una satisfacción mucho mayor que si nos lo hubieran dado sin más porque tendremos lo que deseábamos y además la certeza de que siempre que queramos podemos conseguirlo por nuestros propios medios.
Si la meta fundamental de la Vida es hacernos evolucionar y crecer como personas, la meta de las relaciones no puede ser ajena a esto y es también la de ayudarnos a conocernos mejor, desarrollar nuestros recursos y crecer como personas.
Y esto es totalmente válido para las relaciones de pareja . La meta material puede ser lograr juntos una vida mejor, dar y que nos den amor, formar una familia y otras muchas cosas pero la meta más profunda y espiritual es la de aprender y conocernos mejor.
Aparte de la relación que mantuvimos con nuestros padres y esa vida familiar donde se forjó nuestra personalidad, es la relación posterior con nuestra pareja la convivencia más importante e intensa que tenemos a lo largo de la vida y si es importante porque sirve mejor que ninguna otra para conocernos, sobre todo, para conocer los ecos y reflejos que llevamos dentro de nuestra vida familiar pasada y de los que puede que no seamos muy conscientes.
La vida de pareja supone una interrelación profunda de las energías de ambas personas y el poner en contacto los universos emocionales de cada uno, haciendo aflorar a la superficie cosas muy profundas que cada cual lleva dentro y de la que no seríamos conscientes de no relacionarnos de esa forma tan íntima e intensa.
CONOCERNOS MEJOR MEDIANTE NUESTRA RELACIÓN CON LOS OTROS ES UNA DE LAS CLAVES DE LA VIDA, pero en la vida social solemos llevar una máscara, una estrategia que protege nuestro yo más profundo y más oculto.
En la vida social solemos proyectar la imagen que nos gustaría que los demás tuviesen de nosotros pero en la vida personal nos manifestamos más tal y como somos en la realidad; por eso, es con nuestra pareja, hijos y familia donde más podemos conocernos.
Por lo tanto, en la pareja es donde más podemos ser conscientes de la diferencia que puede haber entre lo ideal que nos gustaría ser y lo que realmente somos, entre lo que quisiéramos ser y los hábitos emocionales aprendidos en nuestra infancia y que debemos superar quizá.
Por decirlo de otra manera, nuestra relación de pareja sirve como un espejo que nos devuelve la imagen de lo más profundo que hay dentro de nosotros, naturalmente que a la otra persona le sucede lo mismo y esa es la magia y el misterio de las relaciones amorosas.
Si fuéramos conscientes de esto nos daríamos cuenta que entretenernos en juzgar, recriminar y esperar que la otra persona mejore es perder el tiempo y desviarnos de nuestros objetivos más profundos, que son conocernos primero para poder superarnos y mejorar después.
Así, más que estar pendientes de los defectos de nuestra pareja deberíamos darnos cuentas de las respuestas que en nosotros despiertan esos defectos.
No debemos olvidar esto en nuestra relación de pareja y a la hora de abordar los posibles conflictos y dificultades que podamos tener: Más que disgustarte y amargarte con tu amante por aquello que supuestamente ha hecho mal o no te ha dado, por qué no reflexionas sobre esa vulnerabilidad tuya que ha salido al descubierto.
Si te desesperas, gritas, odias o sufres por alguien quizá ese alguien sea el inciador de tus emociones pero el responsable de tu conducta eres tú. Si te muestras lleno de dicha y felicidad por alguien quizá ese alguien sea el inciador pero el responsable de tu dicha y buen ánimo eres tú.
Abordar las crisis de la pareja y de las relaciones en general desde este punto de vista es toda una revolución que puede ayudar mucho y su base filosófica y energética es la siguiente: Normalmente llegamos al mundo del amor y las relaciones como seres que se sienten incompletos.
Nos enamoramos, nos fascina y nos llena de alegría nuestro amante porque pensamos que juntos seremos completos pero este planteamiento es un camino que a la larga lleva a la frustración y lo que es peor, a la exigencia, el disgusto y el desamor porque no es el planteamiento correcto, porque nadie es perfecto ni puede asumir esa responsabilidad tan tremenda y por lo tanto tarde o temprano nos causará frustración.
El planteamiento correcto en la relación de pareja no es que mi amante me va a dar todo lo que necesito para que yo sea alguien completo, cosa por otra parte imposible sino que juntos vamos a aprender más, vamos a ayudarnos mejor y vamos a desplegar más recursos para que cada uno de nosotros, individualmente y de una forma colectiva, seamos más poderosos y más completos.
Esto es muy diferente a lo anterior, ya que en el primer caso mi pareja es responsable de mi felicidad y en el segundo caso asumo que yo soy la única responsable de vivir disgustada o de vivir en plenitud, al margen de lo que hagan los demás.
Quienes viven en pareja poden comenzar a ensayar esta nueva forma de enfocar la relación en la hora de los normales conflictos que suelen darse y más que cabrearse con la actitud presuntamente negativa de tu amante te preguntes "¿que debo de aprender y asumir ante esa actitud negativa de mi amante y que tanto me molesta?" -al margen de lo que la otra persona tenga que aprender, por supuesto-
Quienes no vivan en pareja por haberse separado tras los conflictos pueden ahora imaginar cómo sería una vida de pareja basada en ese compromiso mutuo de crecimiento y de falta de exigencias.
Quienes todavía no han vivido en pareja quizá todo esto te suene un poco raro porque lógicamente estas esperando lo más grande y maravilloso pero si comprendes que lo más grande y maravilloso es crecer y aprender juntos estaran mejor preparados para la magia de ese encuentro.
Con mis mejores deseos de Paz, Fuerza, Gozo y... Amor
Se manifiestan las cualidades de nuestro ser en las que creemos o que los demás nos han hecho creer mediante la educación y la influencia social, mientras que negamos, reprimimos, bloqueamos o simplemente no somos conscientes de otras cualidades de nuestro ser que permanecen en un estado latente o inconsciente.
Así tenemos una imagen por lo general bastante parcial de lo que somos, de lo que podemos conseguir y también de nuestras carencias y lo que necesitamos.
En base a esta imagen de lo que somos y sobre todo de lo que necesitamos, establecemos nuestras relaciones con los demás porque al fin y al cabo la vida social está basada en la utilidad, el amor, los servicios y la solidaridad que mutuamente podemos darnos.
Básicamente y aunque parezca tan crudo como tan real y natural, nos acercamos a los demás porque necesitamos algo. Incluso aunque demos, nos acercamos a los demás porque necesitamos expresar nuestro amor; aunque, por desgracia nos solemos acercar a los demás para pedir más que para dar, ya que abundan más las personas que les falta que a las que les sobra.
El misterio, la magia y el desafío de la Vida está basado en ese diálogo continuo entre lo que necesitamos y lo que hacemos para conseguirlo, puesto que cada necesidad supone el desarrollo de habilidades para verla satisfecha.
Así es como aprendemos, crecemos y evolucionamos como personas y sociedad. El éxito de los humanos como especie estuvo en el descubrimiento de que juntos podemos conseguir muchas más cosas que de una forma aislada y, en nuestra memoria más remota y profunda, está grabado con fuego esa necesidad que tenemos de los demás para conseguir nuestras metas.
Imaginate por un momento que cada vez que hubiésemos necesitado algo, sea amor, dinero, objetos o cualquier cosa, alguien hubiese acudido presuroso para dárnoslo sin pedirnos nada a cambio.
¿Qué hubiera pasado?, pues que hubiéramos aprendido muy poco y no sentiríamos la necesidad de esforzarnos y desarrollar nuestras habilidades.
¿Y qué pasa cuando no nos dan lo que necesitamos? pues que podremos cabrearnos un poco al principio, gruñir a quienes nos lo niegan y decir que son poco amorosos y solidarios pero tras esta pérdida de tiempo no nos quedará más remedio que tener que solucionar esa necesidad por nosotros mismos.
Al final, si lo conseguimos es muy posible que sintamos una satisfacción mucho mayor que si nos lo hubieran dado sin más porque tendremos lo que deseábamos y además la certeza de que siempre que queramos podemos conseguirlo por nuestros propios medios.
Si la meta fundamental de la Vida es hacernos evolucionar y crecer como personas, la meta de las relaciones no puede ser ajena a esto y es también la de ayudarnos a conocernos mejor, desarrollar nuestros recursos y crecer como personas.
Y esto es totalmente válido para las relaciones de pareja . La meta material puede ser lograr juntos una vida mejor, dar y que nos den amor, formar una familia y otras muchas cosas pero la meta más profunda y espiritual es la de aprender y conocernos mejor.
Aparte de la relación que mantuvimos con nuestros padres y esa vida familiar donde se forjó nuestra personalidad, es la relación posterior con nuestra pareja la convivencia más importante e intensa que tenemos a lo largo de la vida y si es importante porque sirve mejor que ninguna otra para conocernos, sobre todo, para conocer los ecos y reflejos que llevamos dentro de nuestra vida familiar pasada y de los que puede que no seamos muy conscientes.
La vida de pareja supone una interrelación profunda de las energías de ambas personas y el poner en contacto los universos emocionales de cada uno, haciendo aflorar a la superficie cosas muy profundas que cada cual lleva dentro y de la que no seríamos conscientes de no relacionarnos de esa forma tan íntima e intensa.
CONOCERNOS MEJOR MEDIANTE NUESTRA RELACIÓN CON LOS OTROS ES UNA DE LAS CLAVES DE LA VIDA, pero en la vida social solemos llevar una máscara, una estrategia que protege nuestro yo más profundo y más oculto.
En la vida social solemos proyectar la imagen que nos gustaría que los demás tuviesen de nosotros pero en la vida personal nos manifestamos más tal y como somos en la realidad; por eso, es con nuestra pareja, hijos y familia donde más podemos conocernos.
Por lo tanto, en la pareja es donde más podemos ser conscientes de la diferencia que puede haber entre lo ideal que nos gustaría ser y lo que realmente somos, entre lo que quisiéramos ser y los hábitos emocionales aprendidos en nuestra infancia y que debemos superar quizá.
Por decirlo de otra manera, nuestra relación de pareja sirve como un espejo que nos devuelve la imagen de lo más profundo que hay dentro de nosotros, naturalmente que a la otra persona le sucede lo mismo y esa es la magia y el misterio de las relaciones amorosas.
Si fuéramos conscientes de esto nos daríamos cuenta que entretenernos en juzgar, recriminar y esperar que la otra persona mejore es perder el tiempo y desviarnos de nuestros objetivos más profundos, que son conocernos primero para poder superarnos y mejorar después.
Así, más que estar pendientes de los defectos de nuestra pareja deberíamos darnos cuentas de las respuestas que en nosotros despiertan esos defectos.
No debemos olvidar esto en nuestra relación de pareja y a la hora de abordar los posibles conflictos y dificultades que podamos tener: Más que disgustarte y amargarte con tu amante por aquello que supuestamente ha hecho mal o no te ha dado, por qué no reflexionas sobre esa vulnerabilidad tuya que ha salido al descubierto.
Si te desesperas, gritas, odias o sufres por alguien quizá ese alguien sea el inciador de tus emociones pero el responsable de tu conducta eres tú. Si te muestras lleno de dicha y felicidad por alguien quizá ese alguien sea el inciador pero el responsable de tu dicha y buen ánimo eres tú.
Abordar las crisis de la pareja y de las relaciones en general desde este punto de vista es toda una revolución que puede ayudar mucho y su base filosófica y energética es la siguiente: Normalmente llegamos al mundo del amor y las relaciones como seres que se sienten incompletos.
Nos enamoramos, nos fascina y nos llena de alegría nuestro amante porque pensamos que juntos seremos completos pero este planteamiento es un camino que a la larga lleva a la frustración y lo que es peor, a la exigencia, el disgusto y el desamor porque no es el planteamiento correcto, porque nadie es perfecto ni puede asumir esa responsabilidad tan tremenda y por lo tanto tarde o temprano nos causará frustración.
El planteamiento correcto en la relación de pareja no es que mi amante me va a dar todo lo que necesito para que yo sea alguien completo, cosa por otra parte imposible sino que juntos vamos a aprender más, vamos a ayudarnos mejor y vamos a desplegar más recursos para que cada uno de nosotros, individualmente y de una forma colectiva, seamos más poderosos y más completos.
Esto es muy diferente a lo anterior, ya que en el primer caso mi pareja es responsable de mi felicidad y en el segundo caso asumo que yo soy la única responsable de vivir disgustada o de vivir en plenitud, al margen de lo que hagan los demás.
Quienes viven en pareja poden comenzar a ensayar esta nueva forma de enfocar la relación en la hora de los normales conflictos que suelen darse y más que cabrearse con la actitud presuntamente negativa de tu amante te preguntes "¿que debo de aprender y asumir ante esa actitud negativa de mi amante y que tanto me molesta?" -al margen de lo que la otra persona tenga que aprender, por supuesto-
Quienes no vivan en pareja por haberse separado tras los conflictos pueden ahora imaginar cómo sería una vida de pareja basada en ese compromiso mutuo de crecimiento y de falta de exigencias.
Quienes todavía no han vivido en pareja quizá todo esto te suene un poco raro porque lógicamente estas esperando lo más grande y maravilloso pero si comprendes que lo más grande y maravilloso es crecer y aprender juntos estaran mejor preparados para la magia de ese encuentro.
Con mis mejores deseos de Paz, Fuerza, Gozo y... Amor
LA INTELIGENCIA SEXUAL
Hoy todo el mundo conoce el concepto "inteligencia emocional" acuñado hace algunos años para destacar la importancia que tiene el saber manejar las emociones para conseguir una verdadera felicidad e incluso el éxito profesional y social.
Con esto se equilibra un poco un modelo de sociedad donde en lo educativo y lo cultural se ha hecho demasiada incidencia en lo racional descuidando lo emocional.
Recientemente dos psicólogos americanos -Shere Conrad y Michael Milburn- han lanzado un nuevo concepto también muy necesario: la inteligencia sexual, quien mide nuestra capacidad para disfrutar de una sexualidad plena y creativa.
Ni unos ni otros han inventado nada nuevo pues ya la filosofía tántrica propuso hace miles de años la importancia de atender y canalizar creativamente la energía sexual y emocional para la felicidad y liberación personal.
Otro investigador del cerebro, Tony Buzan, afirma que tenemos hasta diez tipos diferentes de inteligencia y que la inteligencia sexual es una especie de súper inteligencia ya que expresa diferentes tipos de inteligencia como la creativa, la personal, la social, la espiritual, la física, la sensorial, la numérica, la espacial y la verbal.
Lo que todo esto deja claro es que nuestro principal órgano sexual está en la mente y no precisamente en los genitales y que lo que ocurre en la cama tiene mucho que ver con lo que pasa por la cabeza de quienes se acuestan en la cama, de su inteligencia sexual.
La inteligencia sexual tiene una gran importancia tanto en la vida de pareja como en nuestra vida social, puesto que mide nuestra capacidad de establecer relaciones creativas y gratificantes con el sexo opuesto.
Por ejemplo: Es una manifestación de la inteligencia sexual saber distinguir cuando nos atrae una persona en concreto, si es realmente amor lo que sentimos, si es una simple atracción sexual, una mera necesidad de no sentirnos solos o incluso una tendencia a compensar otras necesidades reprimidas como cuando se busca en el sexo la sensación de sentirse poderoso y dominar como compensación de complejos de inferioridad ocultos.
Es evidente que tener claras estas cosas puede repercutir muy favorablemente en la relación que establezcamos, en nosotros y en los demás. Otra de sus manifestaciones es la de ser conscientes de las consecuencias positivas o negativas de nuestro comportamiento sexual.
Naturalmente que todos están de acuerdo en que esta inteligencia o habilidad puede ejercitarse y desarrollarse adecuadamente. Todos estos investigadores nos invitan a hacer lúcida o consciente nuestra sexualidad. Los dos psicólogos señalan la importancia que tiene para vivir creativamente una sexualidad verdaderamente plena y que también nos haga crecer, llegar a un conocimiento muy profundo de uno mismo para comprender, conocer y liberar nuestro Yo Sexual Secreto.
Liberarse de falsos mitos y prejuicios
Este camino de autoconocimiento supone irse liberando de todos los mitos, estereotipos y creencias erróneas que deforman una visión auténtica y sana de la sexualidad.
Así, desnudándonos de todos los miedos y también de los deseos aprendidos y que no tienen por qué ser nuestros, nos encontramos con nuestros verdaderos deseos sexuales. Saber afrontarlos creativamente es otra de las cualidades de la inteligencia sexual.
Este proceso de conocerse mejor sexualmente es lo que ellos llaman el descubrimiento de tu Yo Secreto Sexual, algo que has ido construyendo con el tiempo en base a las experiencias pasadas, los primeros encuentros, la educación recibida, etc. Darse cuenta de esto ayuda a desvelar una verdadera naturalidad frente al sexo.
Trabajarse la vida sexual
La sexualidad es algo realmente tan natural que nos parece muy fácil y aunque en realidad lo es todos los encuentros humanos, sean sexuales o no, tienen siempre una profunda complejidad que es necesario trabajárselos para que salgan bien. Darlo todo por sentado en el sexo como en el amor es un camino hacia el desencuentro y la frustración.
Según ambos psicólogos para alcanzar una verdadera plenitud sexual es muy conveniente tanto tener una buena educación sexual como desarrollar actitudes y conductas que requieren autodisciplina y esfuerzo.
Saber abrirse y relacionarse con los demás
Tanto si vives en pareja como si no, tu felicidad sexual depende también de no encerrarte demasiado en ti mismo ni tampoco en tu vida de pareja. Según ellos es necesario saber también abrirse a los demás.
La maravilla del amor y la sexualidad reside precisamente en esa necesidad de abrirnos al otro, de saber compartir, de encontrar placer no solo en el recibir sino también en el dar, en la entrega en suma. Si te encierras en ti mismo te será difícil experimentar amor y placer con tu pareja pero también una pareja demasiado encerrada en sí misma termina también asfixiando su relación y siendo presa de sus propias rutinas.
Por eso las relaciones absorbentes y posesivas están siempre condenadas al fracaso. Una persona abierta a la vida y los demás no sólo encuentra pareja con más facilidad sino que también disfruta más de su pareja.
Una pareja abierta a la vida y los demás de una forma unida, encuentra también más estímulos para su crecimiento personal y como pareja.
No es nuevo que modernas tendencias en la psicología y la sexología coincidan con lo más fundamental de la filosofía tántrica, lo que reafirma la validez de su esencia.
Con esto se equilibra un poco un modelo de sociedad donde en lo educativo y lo cultural se ha hecho demasiada incidencia en lo racional descuidando lo emocional.
Recientemente dos psicólogos americanos -Shere Conrad y Michael Milburn- han lanzado un nuevo concepto también muy necesario: la inteligencia sexual, quien mide nuestra capacidad para disfrutar de una sexualidad plena y creativa.
Ni unos ni otros han inventado nada nuevo pues ya la filosofía tántrica propuso hace miles de años la importancia de atender y canalizar creativamente la energía sexual y emocional para la felicidad y liberación personal.
Otro investigador del cerebro, Tony Buzan, afirma que tenemos hasta diez tipos diferentes de inteligencia y que la inteligencia sexual es una especie de súper inteligencia ya que expresa diferentes tipos de inteligencia como la creativa, la personal, la social, la espiritual, la física, la sensorial, la numérica, la espacial y la verbal.
Lo que todo esto deja claro es que nuestro principal órgano sexual está en la mente y no precisamente en los genitales y que lo que ocurre en la cama tiene mucho que ver con lo que pasa por la cabeza de quienes se acuestan en la cama, de su inteligencia sexual.
La inteligencia sexual tiene una gran importancia tanto en la vida de pareja como en nuestra vida social, puesto que mide nuestra capacidad de establecer relaciones creativas y gratificantes con el sexo opuesto.
Por ejemplo: Es una manifestación de la inteligencia sexual saber distinguir cuando nos atrae una persona en concreto, si es realmente amor lo que sentimos, si es una simple atracción sexual, una mera necesidad de no sentirnos solos o incluso una tendencia a compensar otras necesidades reprimidas como cuando se busca en el sexo la sensación de sentirse poderoso y dominar como compensación de complejos de inferioridad ocultos.
Es evidente que tener claras estas cosas puede repercutir muy favorablemente en la relación que establezcamos, en nosotros y en los demás. Otra de sus manifestaciones es la de ser conscientes de las consecuencias positivas o negativas de nuestro comportamiento sexual.
Naturalmente que todos están de acuerdo en que esta inteligencia o habilidad puede ejercitarse y desarrollarse adecuadamente. Todos estos investigadores nos invitan a hacer lúcida o consciente nuestra sexualidad. Los dos psicólogos señalan la importancia que tiene para vivir creativamente una sexualidad verdaderamente plena y que también nos haga crecer, llegar a un conocimiento muy profundo de uno mismo para comprender, conocer y liberar nuestro Yo Sexual Secreto.
Liberarse de falsos mitos y prejuicios
Este camino de autoconocimiento supone irse liberando de todos los mitos, estereotipos y creencias erróneas que deforman una visión auténtica y sana de la sexualidad.
Así, desnudándonos de todos los miedos y también de los deseos aprendidos y que no tienen por qué ser nuestros, nos encontramos con nuestros verdaderos deseos sexuales. Saber afrontarlos creativamente es otra de las cualidades de la inteligencia sexual.
Este proceso de conocerse mejor sexualmente es lo que ellos llaman el descubrimiento de tu Yo Secreto Sexual, algo que has ido construyendo con el tiempo en base a las experiencias pasadas, los primeros encuentros, la educación recibida, etc. Darse cuenta de esto ayuda a desvelar una verdadera naturalidad frente al sexo.
Trabajarse la vida sexual
La sexualidad es algo realmente tan natural que nos parece muy fácil y aunque en realidad lo es todos los encuentros humanos, sean sexuales o no, tienen siempre una profunda complejidad que es necesario trabajárselos para que salgan bien. Darlo todo por sentado en el sexo como en el amor es un camino hacia el desencuentro y la frustración.
Según ambos psicólogos para alcanzar una verdadera plenitud sexual es muy conveniente tanto tener una buena educación sexual como desarrollar actitudes y conductas que requieren autodisciplina y esfuerzo.
Saber abrirse y relacionarse con los demás
Tanto si vives en pareja como si no, tu felicidad sexual depende también de no encerrarte demasiado en ti mismo ni tampoco en tu vida de pareja. Según ellos es necesario saber también abrirse a los demás.
La maravilla del amor y la sexualidad reside precisamente en esa necesidad de abrirnos al otro, de saber compartir, de encontrar placer no solo en el recibir sino también en el dar, en la entrega en suma. Si te encierras en ti mismo te será difícil experimentar amor y placer con tu pareja pero también una pareja demasiado encerrada en sí misma termina también asfixiando su relación y siendo presa de sus propias rutinas.
Por eso las relaciones absorbentes y posesivas están siempre condenadas al fracaso. Una persona abierta a la vida y los demás no sólo encuentra pareja con más facilidad sino que también disfruta más de su pareja.
Una pareja abierta a la vida y los demás de una forma unida, encuentra también más estímulos para su crecimiento personal y como pareja.
No es nuevo que modernas tendencias en la psicología y la sexología coincidan con lo más fundamental de la filosofía tántrica, lo que reafirma la validez de su esencia.
Carta de tu Amante
Amada alma mía.
Soy yo. Tu amante secreto.
Tu amante sin nombre.
Tu amante sin cuerpo.
Quien sólo desea tu bien
aunque no puedas verlo.
Quien está siempre a tu lado
aunque no puedas sentirlo.
Amada alma mía.
Soy yo.
Tu amante secreto
Sólo quiero mandarte mi amor
sin esperar otra cosa a cambio
que tu propia alegría.
Sin desear otra cosa
que tu felicidad que es la mía.
Si me buscas fuera
No podrás encontrarme
Si necesitas mis datos
no puedo dártelos
Porque no tengo nombre
Porque no tengo cuerpo
Ni identidad alguna que ofrecerte.
Sólo soy una gota de luz viajando
desde las profundidades de tu alma
Queriendo llegar a tu corazón
para llenarlo de dicha
para llenarlo de paz
para llenarlo de serena calma
de certeza y seguridad.
Solo soy una gota de luz viajando
desde las profundidades del espacio
hasta las cimas de tu conciencia
para iluminarte de una forma plena.
Amada alma mía.
Soy yo
Tu Amante Secreto
Tu amante perfecto.
Tu amante sin nombre
Tu amante sin cuerpo.
No me importa a quien ames
No me importa con quien salgas
No me importa en quien pienses
Ni a quien estés deseando
porque siempre te amaré
sin esperar otra cosa a cambio
que esa felicidad tuya
que la siento tan mía.
Yo soy tu amante secreto,
sólo quiero que seas dichosa,
que sientas que en algún lugar de la noche
hay alguien que piensa en ti
que nunca estás sola
que siempre hay alguien que quiere ayudarte,
que dejes atrás las dudas,
los temores,
las sombras
porque nunca nunca estás realmente sola.
porque yo siempre estoy contigo,
tu amante secreto,
tu amante sin nombre,
tu amante sin cuerpo.
No me busques entre tus amistades
ni entre los que crees que te aman
ni entre los que sientes afecto.
Nunca podrás encontrarme fuera de ti
porque yo soy tu amante secreto
vivo dentro de ti
y sin ti
no soy.
Soy tu amante secreto
tu amante sin rostro, sin nombre,
sin forma definida,
tu amante sin cuerpo.
Tú eres mi musa
Mi diosa
Mi cuerpo.
Sólo quiero que entre todos los seres
que en tu corazón viven,
me hagas un pequeño hueco.
Para cuando estés sola
para cuando estés triste
para cuando me necesites.
Entonces piensa en mí
entonces piensa en ti.
No importa la distancia
no importa el peligro
no importa el tiempo.
Siempre estaré a tu lado
porque tú y yo estamos hechos con el mismo rayo
de infinito universo.
Yo soy tu amante secreto
nunca podrás verme,
no tengo forma,
no tengo cuerpo.
Sólo soy la luz del amor buscando anidar en tu corazón.
Para poder amarte
para que puedas amar
para poder darte fuerza siempre que la necesites
para que seas libre
para que seas consciente
para que en la vida puedas jugar fuerte.
Yo soy tu amante secreto
y aunque no puedas verme,
cada vez que mires en tu corazón
cada vez que de verdad me necesites,
yo estaré siempre contigo,
siempre.
Sólo tienes que llamarme,
sólo tienes que invocarme
y yo te daré mi fuerza,
te daré mi luz
para que tú seas fuerte.
Amada alma mía
Soy yo,
quien llama en tu corazón,
tu amante sin nombre,
tu amante secreto.
Vivo dentro de ti
y sin ti
no soy.
Soy yo. Tu amante secreto.
Tu amante sin nombre.
Tu amante sin cuerpo.
Quien sólo desea tu bien
aunque no puedas verlo.
Quien está siempre a tu lado
aunque no puedas sentirlo.
Amada alma mía.
Soy yo.
Tu amante secreto
Sólo quiero mandarte mi amor
sin esperar otra cosa a cambio
que tu propia alegría.
Sin desear otra cosa
que tu felicidad que es la mía.
Si me buscas fuera
No podrás encontrarme
Si necesitas mis datos
no puedo dártelos
Porque no tengo nombre
Porque no tengo cuerpo
Ni identidad alguna que ofrecerte.
Sólo soy una gota de luz viajando
desde las profundidades de tu alma
Queriendo llegar a tu corazón
para llenarlo de dicha
para llenarlo de paz
para llenarlo de serena calma
de certeza y seguridad.
Solo soy una gota de luz viajando
desde las profundidades del espacio
hasta las cimas de tu conciencia
para iluminarte de una forma plena.
Amada alma mía.
Soy yo
Tu Amante Secreto
Tu amante perfecto.
Tu amante sin nombre
Tu amante sin cuerpo.
No me importa a quien ames
No me importa con quien salgas
No me importa en quien pienses
Ni a quien estés deseando
porque siempre te amaré
sin esperar otra cosa a cambio
que esa felicidad tuya
que la siento tan mía.
Yo soy tu amante secreto,
sólo quiero que seas dichosa,
que sientas que en algún lugar de la noche
hay alguien que piensa en ti
que nunca estás sola
que siempre hay alguien que quiere ayudarte,
que dejes atrás las dudas,
los temores,
las sombras
porque nunca nunca estás realmente sola.
porque yo siempre estoy contigo,
tu amante secreto,
tu amante sin nombre,
tu amante sin cuerpo.
No me busques entre tus amistades
ni entre los que crees que te aman
ni entre los que sientes afecto.
Nunca podrás encontrarme fuera de ti
porque yo soy tu amante secreto
vivo dentro de ti
y sin ti
no soy.
Soy tu amante secreto
tu amante sin rostro, sin nombre,
sin forma definida,
tu amante sin cuerpo.
Tú eres mi musa
Mi diosa
Mi cuerpo.
Sólo quiero que entre todos los seres
que en tu corazón viven,
me hagas un pequeño hueco.
Para cuando estés sola
para cuando estés triste
para cuando me necesites.
Entonces piensa en mí
entonces piensa en ti.
No importa la distancia
no importa el peligro
no importa el tiempo.
Siempre estaré a tu lado
porque tú y yo estamos hechos con el mismo rayo
de infinito universo.
Yo soy tu amante secreto
nunca podrás verme,
no tengo forma,
no tengo cuerpo.
Sólo soy la luz del amor buscando anidar en tu corazón.
Para poder amarte
para que puedas amar
para poder darte fuerza siempre que la necesites
para que seas libre
para que seas consciente
para que en la vida puedas jugar fuerte.
Yo soy tu amante secreto
y aunque no puedas verme,
cada vez que mires en tu corazón
cada vez que de verdad me necesites,
yo estaré siempre contigo,
siempre.
Sólo tienes que llamarme,
sólo tienes que invocarme
y yo te daré mi fuerza,
te daré mi luz
para que tú seas fuerte.
Amada alma mía
Soy yo,
quien llama en tu corazón,
tu amante sin nombre,
tu amante secreto.
Vivo dentro de ti
y sin ti
no soy.
Poniendo Amor en Tu Vida
Si yo te amo y tú no me amas ¿Qué sucede? Que mi amor no te aporta felicidad, no te produce ningún efecto e incluso puede ser una incomodidad para ti. Pero si con mi amor despierto tu amor ¿Qué sucede? Que eres maravillosamente feliz porque me amas. No porque yo te ame sino porque tú me amas. Cierto, mi amor quizá ha despertado tu amor pero lo que te hace feliz es tu don de amar. Claro que necesitas una excusa para amar. Necesitas ilusionarte, enamorarte, creer que el otro es maravilloso, necesitas que te amen para tener esa fuerza y confianza que permite surgir tu amor pero es cuando mana de ti, cuando disfrutas.
Alimentar tu Don de Amar
Tu amor necesita alimento porque quien no se nutre no tiene y quien no tiene, no puede dar. El problema es que nos acostumbramos a que sean los demás quienes nutran nuestro amor, Si no te sonríen, si no te hablan, si no te abrazan, si no te hacen caso, si no corresponden a tus expectativas, no te sientes bien y entonces no puedes amar o quizá no estás bien porque no puedes amar. Cierto, tu amor, tu don de amar necesita un alimento para que pueda crecer y dar sus mejores frutos pero no puedes alimentarte solo de lo que te dan los demás. Es bueno y necesario que los demás te nutran y aporten cosas ¡Claro que sí¡ Pero es más bueno y necesario que aprendas a nutrirlo tú. ¿Cómo? Poniendo amor en tu vida. Haciendo las cosas con amor, poniendo creatividad y belleza en cada uno de tus actos, amando a la vida aunque no puedas amar a alguien en concreto. El amor es como un músculo que se ejercita en el día a día, así se hace don, se hace una cualidad del ser de la que puedes disfrutar tú. De la misma forma que puedes desarrollarlo, también puedes dejar que se debilite y oxide, si estás siempre esperando para poder amar.
Hay muchas personas que están esperando que aparezca el amor de su vida o si lo tienen, que su pareja cambie y les comprenda más para poder amar. Hay muchas personas que siempre están esperando algo para poder abrir su corazón a la Vida. Esperan y esperan y, en su espera desesperan, consumiendo los días de su vida.
Disfrutando de tu amor
Olvídate de todos. Olvídate de todas sus ofensas, de sus decepciones. Por un instante olvídate de todo el mundo para encontrarte contigo. Mírate con amor, con comprensión. Mira ese ser humano valiente queriendo amar a pesar de sus miedos. Mira la ternura que hay en tus manos, la luz de tus ojos y el gozo de tu corazón cuando haces las cosas con amor, con emoción, con un sentimiento de belleza y armonía. Mira como disfrutas. Mira como reluces. Mira lo hermoso y divino que eres. No tienes ninguna excusa ni necesitas a nadie para poner un poco mas de amor en tu vida y disfrutar de ese gozo que te sana y te redime. No lo hagas por nadie. Hazlo por ti. Se trata de ser tierno sólo por disfrutar de tu ternura, de ser amable solo por el gozo de tu amabilidad, de desear algo bonito con el otro, solo por el placer de ser tú bonito. Los demás claro que te decepcionan a veces, de la misma forma que tú también te decepcionas pero eso, más que una excusa para no amar, hace más necesario poner más amor en tu vida porque amar es también perdonar por el gozo de liberarte y aceptar por la satisfacción de estar tranquilo y en paz, contigo mismo y los demás. No tienes ninguna excusa porque si crees que nadie te ama, más amor tienes que poner en tu vida, más tienes que amarte para disfrutar del gozo de tu amor.
Alimentar tu Don de Amar
Tu amor necesita alimento porque quien no se nutre no tiene y quien no tiene, no puede dar. El problema es que nos acostumbramos a que sean los demás quienes nutran nuestro amor, Si no te sonríen, si no te hablan, si no te abrazan, si no te hacen caso, si no corresponden a tus expectativas, no te sientes bien y entonces no puedes amar o quizá no estás bien porque no puedes amar. Cierto, tu amor, tu don de amar necesita un alimento para que pueda crecer y dar sus mejores frutos pero no puedes alimentarte solo de lo que te dan los demás. Es bueno y necesario que los demás te nutran y aporten cosas ¡Claro que sí¡ Pero es más bueno y necesario que aprendas a nutrirlo tú. ¿Cómo? Poniendo amor en tu vida. Haciendo las cosas con amor, poniendo creatividad y belleza en cada uno de tus actos, amando a la vida aunque no puedas amar a alguien en concreto. El amor es como un músculo que se ejercita en el día a día, así se hace don, se hace una cualidad del ser de la que puedes disfrutar tú. De la misma forma que puedes desarrollarlo, también puedes dejar que se debilite y oxide, si estás siempre esperando para poder amar.
Hay muchas personas que están esperando que aparezca el amor de su vida o si lo tienen, que su pareja cambie y les comprenda más para poder amar. Hay muchas personas que siempre están esperando algo para poder abrir su corazón a la Vida. Esperan y esperan y, en su espera desesperan, consumiendo los días de su vida.
Disfrutando de tu amor
Olvídate de todos. Olvídate de todas sus ofensas, de sus decepciones. Por un instante olvídate de todo el mundo para encontrarte contigo. Mírate con amor, con comprensión. Mira ese ser humano valiente queriendo amar a pesar de sus miedos. Mira la ternura que hay en tus manos, la luz de tus ojos y el gozo de tu corazón cuando haces las cosas con amor, con emoción, con un sentimiento de belleza y armonía. Mira como disfrutas. Mira como reluces. Mira lo hermoso y divino que eres. No tienes ninguna excusa ni necesitas a nadie para poner un poco mas de amor en tu vida y disfrutar de ese gozo que te sana y te redime. No lo hagas por nadie. Hazlo por ti. Se trata de ser tierno sólo por disfrutar de tu ternura, de ser amable solo por el gozo de tu amabilidad, de desear algo bonito con el otro, solo por el placer de ser tú bonito. Los demás claro que te decepcionan a veces, de la misma forma que tú también te decepcionas pero eso, más que una excusa para no amar, hace más necesario poner más amor en tu vida porque amar es también perdonar por el gozo de liberarte y aceptar por la satisfacción de estar tranquilo y en paz, contigo mismo y los demás. No tienes ninguna excusa porque si crees que nadie te ama, más amor tienes que poner en tu vida, más tienes que amarte para disfrutar del gozo de tu amor.
miércoles, octubre 27
VIVIR EN PAREJA
Quiero resaltar la importancia de la selección cuidadosa y correcta de quien compartirá nuestras vidas.
¿Has pensado alguna vez cómo seleccionas tu pareja?
Es preferible una acertada elección ahora, a una relación que tengamos que llevar a rastras por el resto de nuestras vida.
La atracción amorosa ha sido un misterio para el ser humano. Sin embargo, está claro para muchos que cuando buscamos pareja nos sentimos atraídos por personas que gozan de cualidades de las que carecemos. Nos apasionan los encantos que no poseemos y las habilidades que siempre quisimos tener y que, por alguna razón, no desarrollamos. Experimentamos una admiración especial por dichos atributos y por las personas que los exhiben. No en vano simbolizamos nuestro amor con la unión de dos medias naranjas. Nos referimos, muchas veces, a nuestra pareja como nuestra media naranja.
Cuando conseguimos a la persona que posee esos atributos, entonces sentimos que hemos alcanzado la completitud, es como obtener el éxtasis. La naranja se ha completado, por lo menos eso creemos!
Durante la etapa de enamoramiento o de la luna de miel emocional, nos regocijamos en esas aptitudes que nos hicieron enloquecer por nuestros amantes. Si somos tímidos, disfrutamos enormemente de su personalidad extrovertida. Estimulamos su risa, sus comentarios y sus intervenciones en público. Si somos emocionalmente rígidos, nos divertimos con su personalidad artística y bohemia.
Todo parece funcionar a la perfección mientras la etapa de la luna de miel emocional permanece encendida. Pero ¿qué pasa con dichos encantos cuando la realidad toca a la puerta? Es como quitarnos la venda de los ojos. Palpamos una realidad ya ineludible. Todas esas cualidades que constituyeron la esencia primordial del enamoramiento pasan a ser uno de los mayores obstáculos para el amor. Ahora deseas que tu pareja no fuera tan extrovertida, y detestas sus comentarios en público porque te suenan impertinentes más que divertidos. Y para ti, que te deleitabas con sus aptitudes musicales, que te divertías mientras cantaba y bailaba, deseas ahora que compartiera más tiempo contigo, en la calidez y quietud del hogar. Y si te sentías seguro(a) con las características protectoras de tu pareja, ahora te parece controlador(a) e insoportablemente dependiente.
Si no estás consciente de lo que pasa, tratarás de detener o someter esas cualidades que ahora tanto te irritan. Harás todo lo que esté a tu alcance para reprimirlas, como posiblemente hicieron tus padres contigo, razón por la cual nunca las desarrollaste. Es como si intentaras repetir la historia. Así, a quien solías llamar tu media naranja, lo deja de ser de la noche a la mañana. La completitud que creías haber alcanzado fue un simple espejismo. Nunca existió. La búsqueda de completitud es totalmente ilusoria. Ésta nunca es alcanzada a través de una pareja. Tu pareja no está contigo para hacerte sentir completo(a) ni para aliviar tus carencias.
¿Qué hacer, pues, una vez que la fantasía y la magia del enamoramiento termina y las verdaderas caras son develadas? O irremediablemente la relación llega a su final o podría surgir la etapa más larga, complicada pero la más hermosa del amor: el amor bonito. En esta etapa la aceptación y el respeto son claves fundamentales para el éxito de la pareja.
Si las cualidades de tu pareja fueron el gancho que una vez te hicieron sentir mariposas en el estómago, bien vale la pena hacer el esfuerzo por reconciliarte con ellas, para darle la bienvenida al amor bonito. En lugar de intentar repetir una historia de coerción, te invito a reescribir tu relato de vida. ¡Esta vez podría ser diferente!
Está claro que tenemos la oportunidad de resolver nuestra propia frustración para poder darle paso a una resolución personal. Así, lograremos no sólo aceptar los atributos de nuestro(a) compañero(a), ¡sino amarlos!
Tomado de Comunidad Internacional Reiki Dragón Rojo
¿Has pensado alguna vez cómo seleccionas tu pareja?
Es preferible una acertada elección ahora, a una relación que tengamos que llevar a rastras por el resto de nuestras vida.
La atracción amorosa ha sido un misterio para el ser humano. Sin embargo, está claro para muchos que cuando buscamos pareja nos sentimos atraídos por personas que gozan de cualidades de las que carecemos. Nos apasionan los encantos que no poseemos y las habilidades que siempre quisimos tener y que, por alguna razón, no desarrollamos. Experimentamos una admiración especial por dichos atributos y por las personas que los exhiben. No en vano simbolizamos nuestro amor con la unión de dos medias naranjas. Nos referimos, muchas veces, a nuestra pareja como nuestra media naranja.
Cuando conseguimos a la persona que posee esos atributos, entonces sentimos que hemos alcanzado la completitud, es como obtener el éxtasis. La naranja se ha completado, por lo menos eso creemos!
Durante la etapa de enamoramiento o de la luna de miel emocional, nos regocijamos en esas aptitudes que nos hicieron enloquecer por nuestros amantes. Si somos tímidos, disfrutamos enormemente de su personalidad extrovertida. Estimulamos su risa, sus comentarios y sus intervenciones en público. Si somos emocionalmente rígidos, nos divertimos con su personalidad artística y bohemia.
Todo parece funcionar a la perfección mientras la etapa de la luna de miel emocional permanece encendida. Pero ¿qué pasa con dichos encantos cuando la realidad toca a la puerta? Es como quitarnos la venda de los ojos. Palpamos una realidad ya ineludible. Todas esas cualidades que constituyeron la esencia primordial del enamoramiento pasan a ser uno de los mayores obstáculos para el amor. Ahora deseas que tu pareja no fuera tan extrovertida, y detestas sus comentarios en público porque te suenan impertinentes más que divertidos. Y para ti, que te deleitabas con sus aptitudes musicales, que te divertías mientras cantaba y bailaba, deseas ahora que compartiera más tiempo contigo, en la calidez y quietud del hogar. Y si te sentías seguro(a) con las características protectoras de tu pareja, ahora te parece controlador(a) e insoportablemente dependiente.
Si no estás consciente de lo que pasa, tratarás de detener o someter esas cualidades que ahora tanto te irritan. Harás todo lo que esté a tu alcance para reprimirlas, como posiblemente hicieron tus padres contigo, razón por la cual nunca las desarrollaste. Es como si intentaras repetir la historia. Así, a quien solías llamar tu media naranja, lo deja de ser de la noche a la mañana. La completitud que creías haber alcanzado fue un simple espejismo. Nunca existió. La búsqueda de completitud es totalmente ilusoria. Ésta nunca es alcanzada a través de una pareja. Tu pareja no está contigo para hacerte sentir completo(a) ni para aliviar tus carencias.
¿Qué hacer, pues, una vez que la fantasía y la magia del enamoramiento termina y las verdaderas caras son develadas? O irremediablemente la relación llega a su final o podría surgir la etapa más larga, complicada pero la más hermosa del amor: el amor bonito. En esta etapa la aceptación y el respeto son claves fundamentales para el éxito de la pareja.
Si las cualidades de tu pareja fueron el gancho que una vez te hicieron sentir mariposas en el estómago, bien vale la pena hacer el esfuerzo por reconciliarte con ellas, para darle la bienvenida al amor bonito. En lugar de intentar repetir una historia de coerción, te invito a reescribir tu relato de vida. ¡Esta vez podría ser diferente!
Está claro que tenemos la oportunidad de resolver nuestra propia frustración para poder darle paso a una resolución personal. Así, lograremos no sólo aceptar los atributos de nuestro(a) compañero(a), ¡sino amarlos!
Tomado de Comunidad Internacional Reiki Dragón Rojo
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