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miércoles, marzo 4
Beneficios que se obtienen con los Cuencos de Cuarzo
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Impulsan al A.D.N.,
piedras en el riñón,
problemas circulatorios,
problemas neuronales. otras múltiples dolencias.,
terapia
Aplicaciones terapéuticas del Cuenco de Cuarzo
- Los cuencos de cuarzo te pueden ayudar a encontrar tu canción de la vida, estas canciones se componen de sonidos parecidos a mantras, y comprenden grupos de sílabas tan únicos y particulares como el número de RUN. Las canciones de la vida transforman nuestra confusión de pensamientos, juicios y sentimientos en algo armonioso, dando paso a la expansión de la conciencia a través de la cual podemos encontrar nuestra esencia.
- Meditación con sonido esencia para cambiar patrones de situaciones negativas mediante los sonidos.
- Agua: Los cuencos de cuarzo pueden cargar las moléculas del agua con todas las intenciones positivas que nosotros les queramos dar, ya sea para sanarnos, energizarnos, sincronizarnos, balancearnos, física, mental y emocionalmente. Esta agua puede ser utilizada además para preparar esencias florales, además de tónico externo o fines meramente estéticos y/o vaporizador, etc.
- Armonización de la memoria ancestral de los chakras.
- Armonizaciones de situaciones vinculadas a un aprendizaje Kármico.
- Armonización de miedos, inseguridades y limitaciones.
- Liberación del alma a través del perdón y reconciliación con algún ser.
- Plasmación y proyección de metas en el mundo físico.
- Renacimiento Del Alma.
- Sanación musical del Planeta Tierra.
- Hacer un tránsito de luz a almas desencarnadas o que estén por desencarnar.
PROPIEDADES Y FUNCIONES DE LOS CUENCOS
| En el cuenco de cuarzo se unen dos cualidades, el sílice con sus propiedades piezoeléctricas, y el sonido que emite en frecuencias elevadísimas. La tradición dice que los cuencos de cuarzo fueron creados en la Atlántida y luego llevados a otras culturas cuando el continente desapareció. Los cuencos Biosónicos de Cuarzo canalizan lo que Pitágoras llamaba la “música de las esferas”: ya que "cada cuerpo celestial, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, ritmo o vibración. Es más, todos esos sonidos o vibraciones componen una armonía universal en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad". cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo, por tanto, vibran continuamente a una determinada frecuencia. Y así, cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria está en armonía con el resto del cuerpo; pero si esa frecuencia se altera se rompe la armonía y aparece lo que conocemos como enfermedad. La enfermedad es el resultado de la “lucha” entre dos fuerzas: Yin y Yang, y esto produce una cristalización en el organismo, un desequilibrio energético; para estar sanos, los cristales de nuestro organismo tienen que ser perfectos, esta perfección se alcanza tocando un sonido perfecto de mayor vibración que el cuerpo, como los cuencos de cuarzo. Su enorme poder terapéutico, está basado en la ley de resonancia o "resonancia forzada" es "la capacidad de las vibraciones más potentes de un objeto para cambiar las menos potentes de otro y hacer que ambos sincronicen sus ritmos "; “similia similibus curantur”; curar con lo semejante. Cuando cada célula está afinada en la nota que le corresponde, hablamos de salud. Si por el contrario, pierde su afinación, podemos apoyarnos en el efecto terapéutico de los cuencos de cuarzo como resonadores, que le ayudan a cada célula a recobrar su verdadera afinación. Por medio de la resonancia es posible que las vibraciones de un cuerpo alcancen a otro y lo pongan en movimiento. "Dado que el sonido viaja cinco veces mejor por el agua que por el aire, la estimulación en el cuerpo de la frecuencia sonora es una forma muy eficaz de estimulación corporal total, sobre todo a nivel celular. El cuerpo está formado en más de un 70% por agua y además la sangre, los huesos, el A.D.N., la piel, los dientes, las uñas, etc. están formados por las mismas partículas de cristales que los cuencos de cuarzo. Es más, nuestro ADN se estructura en una doble espiral muy similar a la del cristal de cuarzo. Hay cuatro moléculas de sílice (cuarzo) en cada una de nuestras células y también está presente en la estructura crístalo-coloidal líquida del cerebro. Todo lo cual hace que tengamos una gran resonancia con los cristales. El estímulo directo del tejido celular vivo, utilizando la vibración de la frecuencia de sonido, ha mostrado un marcado metabolismo celular, y con ello la posible movilización de una respuesta celular de curación. |
Cuencos de Cuarzo: Armonizadores y propiedades
- El Cuenco de Cuarzo emite armónicos no lineales (sin proporción matemática) de ahí su poder de romper estructuras, bloqueos, etc. para después llegar al núcleo del desequilibrio y armonizar y sanar.
- El Cuenco de Cuarzo al ser cristal, resuena en el organismo humano que contiene estructuras cristalinas (los huesos, la sangre, ADN, etc.); estamos compuestos de minerales y sin ellos no podríamos vivir.
- Tienen la propiedad de ser "acústico-luminiscentes", lo que significa que pueden convertir ondas sonoras en luz, sonido en luz.
- En los Puranas (antiguos textos Vedas de la India) se dice que el cristal de cuarzo puede aumentar los pensamientos hasta en 15.000 veces.
- Mediante tecnología de avanzada, los científicos de la N.A.S.A. han logrado grabar los sonidos que emiten los planetas y las estrellas (denominados por PITAGORAS como “La música de las Esferas”).En sus estudios han descubierto que los sonidos emanados por los cuencos de cuarzo son similares a los pulsos acústicos generados por los anillos de Urano. Lo cual indica que los sonidos cristalinos son canalizadores de energías extremadamente sutiles y cósmicas.
- Científicos de la N.A.S.A., además, aplican emisiones acústicas de Cuencos Cristalinos sobre los astronautas, obteniendo dinámicos resultados de anclaje y cimentación con el Plano Tierra.
- Los sonidos reordenan a los sutiles cuerpos etéreos, conectando nuevamente al Ser con su eje bioenergético.
Fuente: http://www.terapiaholisticavibracional.es/cuencos-de-cuarzo-tibetanos.html
miércoles, febrero 11
El Buda eres tú, el Buda soy yo.
Por Craig Derousse, Los Angeles, CA.
¿Qué es un Buda? De acuerdo con la definición del diccionario Webster, un Buda parecería ser una persona extraordinariamente feliz, aislada de los sufrimientos mundanos de la humanidad. Sin embargo, como nosotros sabemos por los escritos de Nichiren Daishonin, un Buda no tiene nada que ver con aislamiento. Nichiren Daishonin y Shakyamuni, el fundador histórico del budismo, vivieron y practicaron entre sus discípulos y con ellos, "sufrieron lo que tuvieron que sufrir y gozaron lo que tuvieron que gozar".
A pesar de que nosotros podemos entender este punto intelectualmente, ¿realmente lo creemos? o más bien, ¿nos imaginamos un Buda como algún tipo de deidad o como un ser perfecto? ¿Nos imaginamos el logro de la iluminación como un momento mágico en el cual rayos de luz iluminan todo nuestro alrededor mientras nos elevamos de la Tierra en levitación? De cualquier modo, ¿qué es la iluminación? Examinemos los ejemplos de Shakyamuni, de Nichiren Daishonin y de nuestras propias vidas, para encontrar algunas de las respuestas.
Nichiren Daishonin dijo que el significado de la existencia de un Buda puede ser determinado por su comportamiento como ser humano. En el caso de Shakyamuni, el Buda histórico, algunos cuentos han pintado de él una figura romántica: dando la imagen de un joven príncipe que se convierte en un buscador filosófico de la verdad universal. Sin embargo, la verdadera vida de Shakyamuni estuvo llena de adversidades y problemas. Sólo después que pasó una vida entera de dificultades, fue que pudo morir y no precisamente, en un lecho de rosas.
Ni siquiera en sus últimos días, Shakyamuni estuvo inmune a las pérdidas y tristezas. Su comportamiento en esos días finales de adversidad, como en el resto de su vida, nos muestra lo que significa vivir como un Buda. Durante esos últimos días, su lugar de residencia en Shakya, fue invadida por enemigos y virtualmente destruida. En ese mismo tiempo, dos de sus discípulos más cercanos: Shariputra y Maudgalyayana, sus amigos de mayor confianza y, quienes de seguro iban a heredar la responsabilidad de la Orden Budista de Shakyamuni, murieron de una forma sorpresiva. Uno fue asesinado por un Brahmán y el otro murió de repente, de una enfermedad desconocida. Sin embargo, Shakyamuni mantuvo su compostura, continuando su viaje y ayudando a los demás a liberarse de sus sufrimientos.
Shakyamuni estaba ya viejo y débil para este tiempo y sabía que su muerte se estaba acercando. En su último viaje, el cual algunos creen que fue hacia su lugar de residencia, Shakyamuni se detuvo en la casa de uno de sus sinceros seguidores quien preparó una comida a base de hongos para él. Desafortunadamente, los hongos le provocaron terribles consecuencias a Shakyamuni, causándole diarrea y una hemorragia intestinal, síntomas que más tarde le causarían la muerte.
Shakyamuni sabía que una reacción natural humana, iba a ser, culpar al hombre que le había preparado la comida, por eso, antes de morir, advirtió a sus discípulos que no le reclamaran nada, porque la enfermedad que le causaron los hongos, no tenía nada que ver con la sinceridad de esa persona. Y repetidamente enfatizó a sus discípulos, lo insensato que sería tal comportamiento.
Shakyamuni estaba preocupado de que sus seguidores pudieran tener dudas que les llegasen a causar sufrimientos en el futuro, por eso, hasta el último momento, en su lecho de muerte, les preguntaba repetidamente si tenían alguna otra pregunta, brindándoles sus consejos hasta su último suspiro. Aún en medio de su propia incomodidad, luchó por liberar del sufrimiento a los demás ayudándoles a manifestar el poder inherente en sus propias vidas.
Tal como la historia de Shakyamuni, la historia de la vida de Nichiren Daishonin también ilustra el hecho de que un Buda no es un ser trascendental que se ha aislado de las realidades mundanas de la vida, ni es un ser con habilidad sobrenatural. Al contrario, un Buda es el ser más "humano", es una persona muy "real" que, mientras se afianza en la realidad, exhibe una compasión ilimitada y puede crear valor aun en las peores circunstancias. Es un ser humano que experimenta y demuestra los mismos impulsos negativos que cualquiera otra persona y, contrario a la creencia popular, no está interesado en la eliminación de esos impulsos negativos sino más bien en la transformación total de ellos.
Como dijo el primer Director General de la SGI–Reino Unido, Richard Causton: “Cuando comenzamos a revelar nuestra Budeidad, no tenemos que tratar de suprimir o negar nuestros bajos estados de vida, porque nuestra Budeidad, de una forma natural nos permite revelar los aspectos positivos de nuestros otros nueve mundos — de Infierno a Bodisatva — y a crear continuamente, lo mejor para nosotros y para los demás. Por eso es que en el Budismo de Nichiren Daishonin no hay mandamientos ni leyes que regulen la conducta humana. Por ejemplo, cómo vive uno realmente — si uno fuma, bebe o come carne — es asunto enteramente personal. Más bien, el énfasis total está en aprender más y más sobre nuestra propia Budeidad, cómo revelarla y cómo hacerla dominante en nuestras vidas.” (The Buddha in Daily Life [El Buda en la Vida Cotidiana ], p. 76)
En el Budismo de Nichiren no hay exigencias para reprimir categorías de comportamiento al azar. Ni tampoco un concepto de pecado como lo conocemos de la tradición Judío-cristiana, así que no hay lugar para el concepto de culpabilidad. Más bien, hay una creencia profunda en la ineludible ley de la causa y el efecto; la poderosa convicción de que el individuo dirige su propia vida.
Una de las cosas más grande del Budismo de Nichiren Daishonin es que a medida que lo practicamos, desarrollamos la fuerza interior y la lucidez que nos permite deshacernos de los sentimientos de culpabilidad por nuestras debilidades. Aprendemos a dejar atrás las experiencias que han degradado nuestro sentido de auto valoración y desarrollamos la sabiduría para nunca más volver a experimentarlas.
Las raíces de la práctica budista se centran en este tipo de psicología interior y nuestra práctica moderna del Budismo, sigue la tradición de 3000 años atrás, de lograr la felicidad por medio de la auto-reformación. Tal como Shakyamuni, el Buda histórico y Nichiren Daishonin, nosotros luchamos por cambiar nuestro medio ambiente, revolucionando nuestro propio estado de vida. Este proceso de manifestar nuestra naturaleza interna de Buda, o potencial iluminado, es a lo que el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, llamó la "revolución humana."
La clave más importante para la revolución humana es darnos cuenta que todos nosotros, en el fondo de nuestro ser, somos Budas. Los mortales comunes son, simplemente Budas ilusionados; Budas que tienen que todavía comprender el poder absoluto de sus existencias-su identidad como entidades de Nam-myoho-renge-kyo-
El Daishonin ilustra este punto cuando dice: “Si el corazón de las personas es impuro, la tierra en que viven también es impura. Pero que, si el corazón de las personas es puro, su tierra también lo será. No existen dos tierras que sean una pura y otra impura en sí mismas. La única diferencia yace en el bien o el mal de nuestro corazón. Lo mismo sucede en el caso de un Buda y un hombre común. No se trata de dos entidades separadas. Uno se llama "mortal común" mientras duda de que la Budeidad y su propia vida son una misma cosa; pero una vez que percibe esta verdad, puede llamarse "buda". Hasta un espejo percudido brilla como una gema, si se pule y se lo lustra. Una mente nublada por las ilusiones que se originan en la oscuridad fundamental de la vida es como un espejo percudido, pero, cuando se la pule, se vuelve clara y refleja la iluminación de la verdad inmutable. Haga brotar una fe profunda y pula su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿Cómo hacerlo? sólo invocando Nam-myoho-renge-kyo, pues la invocación es, en sí, el acto de pulir. “ (Los escritos principales de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 4-5).(MW-vol 1, págs. 4-5).
Esta "verdad inmutable" a la que el Daishonin se refiere es, que nosotros, todos, somos Budas en el fondo de nuestro ser. Pero, ¿en realidad lo creemos? Habiendo crecido en una cultura Judío-cristiana, hemos reemplazado, por lo menos subconscientemente, la idea de Dios con la de un Buda; hemos reemplazado los modelos cristianos de religión, con el Budismo; hemos confundido la Budeidad con la Santidad.
Mientras la Santidad es un estado de infalibilidad y perfección, el estado de la Budeidad es de humildad y humanidad. Mientras la Santidad es un estado al que los humanos nunca pueden ascender, la Budeidad es inherente en nuestras vidas, esperando que nosotros la manifestemos.
Las enseñanzas Budistas no son revelaciones divinas; las enseñanzas Budistas son los consejos sabios y las experiencias de seres humanos que han revelado su gran poder interno; el poder de transformar todos los sufrimientos en júbilo y nos enseñan a todos nosotros a hacer lo mismo.
Las creencias religiosas de nuestras familias aunque nosotros no las hayamos practicado, pueden haber creado un sistema de creencias internas; una vocecita de detrás de nuestras mentes que nos dice que nunca podremos llegar a ser un "Buda," tal como nunca podremos llegar a ser "Dios" en otras religiones.
Podemos haber divinizado, involuntariamente, nuestra imagen mental de Shakyamuni o del Daishonin. Si nosotros divinizamos, aunque sea un poco, el concepto de Buda, se nos hace muy fácil divinizar a la gente que ponemos entre nosotros y el Buda, como los líderes Budistas, por ejemplo. Se nos hace fácil buscar la seguridad fuera de nosotros. Se nos hace fácil olvidar que en el Budismo todos somos iguales.
En lo profundo de nuestra historia cultural está la estructura romana de organización religiosa. A medida que la iglesia romana ganaba influencia y se vino entrelazando con la política, los líderes de las iglesias establecieron su organización con el mismo modelo feudal de la Europa medieval. Los obispos eran como príncipes reales y los sacerdotes eran caballeros reales, manteniendo un sistema espiritual que era una réplica del patrón de las jerarquías seculares feudales. Los practicantes comunes, por eso, estaban en el extremo inferior de la escala, tanto política como religiosamente, muy parecido a la sociedad feudal en los tiempos del Daishonin.
Los líderes religiosos empezaron a prestarse la autoridad de Dios y a usarla para subyugar a la gente común. Como resultado, la Santa Palabra de Dios, se convirtió en la Santa Palabra de quien la estaba profiriendo a los que estaban abajo en la escalera religiosa. Hoy en día, ya sea publicamente o imperceptiblemente, muchas religiones todavía afirman el rol importante que los sacerdotes juegan en la salvación de la gente; poniendo al sacerdocio entre Dios y los creyentes comunes.
Un punto interesante son los períodos de la política japonesa y la historia religiosa, los cuales son marcadamente similares. Muchos de los seguidores del Daishonin, sin duda, tuvieron dificultades para creer que sus vidas eran tan valiosas como las de sus amos, y mucho menos, que ellos podían verdaderamente alcanzar la Budeidad. Actualmente, en el Japón, la herencia de una jerarquía estricta todavía existe en la sociedad.
En realidad Shakyamuni y Nichiren Daishonin expusieron sus enseñanzas con la explícita intención de habilitar al individuo para que viva seguro de sí mismo. El propósito del Budismo no es crear un rebaño de ovejas. El propósito del Budismo es crear una reunión de reinas y reyes leones. La Soka Gakkai es lugar de reunión para individuos independientes—-de buenos amigos tratando de ayudarse unos a otros a revelar la Budeidad inherente en sus vidas.
De hecho, en la superficie, siempre habrá diferencias entre todos nosotros. Después de todo, que entonemos Nam-myoho-renge-kyo, no quiere decir que vamos a ser otra Tina Turner. Pero, como Tina o cualquier otra persona que admiremos, porque entonamos Nam-myoho-renge-kyo, podemos manifestar el poder de nuestra propia y única personalidad para cumplir nuestra misión individual.
En resumen, la Budeidad no es lugar de destino pre-concebido. La Budeidad es un vehículo, es un proceso. El presidente de la SGI, describió recientemente la Budeidad, en esta forma: “Alcanzar la iluminación significa que hemos entrado tranquilamente al sendero o la órbita de la Budeidad. La Tierra tiene su propio curso, girando alrededor del sol. Y lo mismo el sistema solar. Todo, en el cosmos, gira alrededor de su propio curso, produciendo una armonía exquisita. En el cosmos, también existen los senderos de los diez mundos, que incluyen el sendero de la Budeidad. Alcanzar la iluminación significa, entrar en la órbita suprema de la Budeidad inherente en el cosmos. [Eso] significa, establecer firmemente, la fe necesaria para continuar avanzando sobre el sendero de una felicidad absoluta e ilimitada, sin fin. Para entrar en la órbita de la Budeidad, tenemos que abordar el cohete que viaja en dirección de la propagación de la Ley Mística. Este cohete de kosen-rufu es la SGI.... Por medio de nuestras actividades, logramos entrar, naturalmente, en la órbita fundamental de la [Budeidad]. Así es como, nosotros, la Persona y la Ley [de Myoho], llegamos a concordar en perfecta armonía.” (World Tribune, 5 de abril de 1996, pág. 11)
En otras palabras, la Budeidad es el arte de vivir jubilosamente cada día, comprendiendo la Ley Mística de Nam-myoho-renge-kyo. Es el estado de vida en el cual, todo sirve como un catalizador para nuestra felicidad.
En nuestro viaje hacia tan amplia condición de vida, la carta del Daishonin titulada "Sobre la Torre del Tesoro," nos puede servir como guía, cuando dice: "Usted, Abutsubo, es un Buda verdadero, dotado de las tres propiedades iluminadas. Usted debe entonar Nam-myoho-renge-kyo con esta convicción." (MW-1, 30)
¿Qué es un Buda? De acuerdo con la definición del diccionario Webster, un Buda parecería ser una persona extraordinariamente feliz, aislada de los sufrimientos mundanos de la humanidad. Sin embargo, como nosotros sabemos por los escritos de Nichiren Daishonin, un Buda no tiene nada que ver con aislamiento. Nichiren Daishonin y Shakyamuni, el fundador histórico del budismo, vivieron y practicaron entre sus discípulos y con ellos, "sufrieron lo que tuvieron que sufrir y gozaron lo que tuvieron que gozar".
A pesar de que nosotros podemos entender este punto intelectualmente, ¿realmente lo creemos? o más bien, ¿nos imaginamos un Buda como algún tipo de deidad o como un ser perfecto? ¿Nos imaginamos el logro de la iluminación como un momento mágico en el cual rayos de luz iluminan todo nuestro alrededor mientras nos elevamos de la Tierra en levitación? De cualquier modo, ¿qué es la iluminación? Examinemos los ejemplos de Shakyamuni, de Nichiren Daishonin y de nuestras propias vidas, para encontrar algunas de las respuestas.
Nichiren Daishonin dijo que el significado de la existencia de un Buda puede ser determinado por su comportamiento como ser humano. En el caso de Shakyamuni, el Buda histórico, algunos cuentos han pintado de él una figura romántica: dando la imagen de un joven príncipe que se convierte en un buscador filosófico de la verdad universal. Sin embargo, la verdadera vida de Shakyamuni estuvo llena de adversidades y problemas. Sólo después que pasó una vida entera de dificultades, fue que pudo morir y no precisamente, en un lecho de rosas.
Ni siquiera en sus últimos días, Shakyamuni estuvo inmune a las pérdidas y tristezas. Su comportamiento en esos días finales de adversidad, como en el resto de su vida, nos muestra lo que significa vivir como un Buda. Durante esos últimos días, su lugar de residencia en Shakya, fue invadida por enemigos y virtualmente destruida. En ese mismo tiempo, dos de sus discípulos más cercanos: Shariputra y Maudgalyayana, sus amigos de mayor confianza y, quienes de seguro iban a heredar la responsabilidad de la Orden Budista de Shakyamuni, murieron de una forma sorpresiva. Uno fue asesinado por un Brahmán y el otro murió de repente, de una enfermedad desconocida. Sin embargo, Shakyamuni mantuvo su compostura, continuando su viaje y ayudando a los demás a liberarse de sus sufrimientos.
Shakyamuni estaba ya viejo y débil para este tiempo y sabía que su muerte se estaba acercando. En su último viaje, el cual algunos creen que fue hacia su lugar de residencia, Shakyamuni se detuvo en la casa de uno de sus sinceros seguidores quien preparó una comida a base de hongos para él. Desafortunadamente, los hongos le provocaron terribles consecuencias a Shakyamuni, causándole diarrea y una hemorragia intestinal, síntomas que más tarde le causarían la muerte.
Shakyamuni sabía que una reacción natural humana, iba a ser, culpar al hombre que le había preparado la comida, por eso, antes de morir, advirtió a sus discípulos que no le reclamaran nada, porque la enfermedad que le causaron los hongos, no tenía nada que ver con la sinceridad de esa persona. Y repetidamente enfatizó a sus discípulos, lo insensato que sería tal comportamiento.
Shakyamuni estaba preocupado de que sus seguidores pudieran tener dudas que les llegasen a causar sufrimientos en el futuro, por eso, hasta el último momento, en su lecho de muerte, les preguntaba repetidamente si tenían alguna otra pregunta, brindándoles sus consejos hasta su último suspiro. Aún en medio de su propia incomodidad, luchó por liberar del sufrimiento a los demás ayudándoles a manifestar el poder inherente en sus propias vidas.
Tal como la historia de Shakyamuni, la historia de la vida de Nichiren Daishonin también ilustra el hecho de que un Buda no es un ser trascendental que se ha aislado de las realidades mundanas de la vida, ni es un ser con habilidad sobrenatural. Al contrario, un Buda es el ser más "humano", es una persona muy "real" que, mientras se afianza en la realidad, exhibe una compasión ilimitada y puede crear valor aun en las peores circunstancias. Es un ser humano que experimenta y demuestra los mismos impulsos negativos que cualquiera otra persona y, contrario a la creencia popular, no está interesado en la eliminación de esos impulsos negativos sino más bien en la transformación total de ellos.
Como dijo el primer Director General de la SGI–Reino Unido, Richard Causton: “Cuando comenzamos a revelar nuestra Budeidad, no tenemos que tratar de suprimir o negar nuestros bajos estados de vida, porque nuestra Budeidad, de una forma natural nos permite revelar los aspectos positivos de nuestros otros nueve mundos — de Infierno a Bodisatva — y a crear continuamente, lo mejor para nosotros y para los demás. Por eso es que en el Budismo de Nichiren Daishonin no hay mandamientos ni leyes que regulen la conducta humana. Por ejemplo, cómo vive uno realmente — si uno fuma, bebe o come carne — es asunto enteramente personal. Más bien, el énfasis total está en aprender más y más sobre nuestra propia Budeidad, cómo revelarla y cómo hacerla dominante en nuestras vidas.” (The Buddha in Daily Life [El Buda en la Vida Cotidiana ], p. 76)
En el Budismo de Nichiren no hay exigencias para reprimir categorías de comportamiento al azar. Ni tampoco un concepto de pecado como lo conocemos de la tradición Judío-cristiana, así que no hay lugar para el concepto de culpabilidad. Más bien, hay una creencia profunda en la ineludible ley de la causa y el efecto; la poderosa convicción de que el individuo dirige su propia vida.
Una de las cosas más grande del Budismo de Nichiren Daishonin es que a medida que lo practicamos, desarrollamos la fuerza interior y la lucidez que nos permite deshacernos de los sentimientos de culpabilidad por nuestras debilidades. Aprendemos a dejar atrás las experiencias que han degradado nuestro sentido de auto valoración y desarrollamos la sabiduría para nunca más volver a experimentarlas.
Las raíces de la práctica budista se centran en este tipo de psicología interior y nuestra práctica moderna del Budismo, sigue la tradición de 3000 años atrás, de lograr la felicidad por medio de la auto-reformación. Tal como Shakyamuni, el Buda histórico y Nichiren Daishonin, nosotros luchamos por cambiar nuestro medio ambiente, revolucionando nuestro propio estado de vida. Este proceso de manifestar nuestra naturaleza interna de Buda, o potencial iluminado, es a lo que el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, llamó la "revolución humana."
La clave más importante para la revolución humana es darnos cuenta que todos nosotros, en el fondo de nuestro ser, somos Budas. Los mortales comunes son, simplemente Budas ilusionados; Budas que tienen que todavía comprender el poder absoluto de sus existencias-su identidad como entidades de Nam-myoho-renge-kyo-
El Daishonin ilustra este punto cuando dice: “Si el corazón de las personas es impuro, la tierra en que viven también es impura. Pero que, si el corazón de las personas es puro, su tierra también lo será. No existen dos tierras que sean una pura y otra impura en sí mismas. La única diferencia yace en el bien o el mal de nuestro corazón. Lo mismo sucede en el caso de un Buda y un hombre común. No se trata de dos entidades separadas. Uno se llama "mortal común" mientras duda de que la Budeidad y su propia vida son una misma cosa; pero una vez que percibe esta verdad, puede llamarse "buda". Hasta un espejo percudido brilla como una gema, si se pule y se lo lustra. Una mente nublada por las ilusiones que se originan en la oscuridad fundamental de la vida es como un espejo percudido, pero, cuando se la pule, se vuelve clara y refleja la iluminación de la verdad inmutable. Haga brotar una fe profunda y pula su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿Cómo hacerlo? sólo invocando Nam-myoho-renge-kyo, pues la invocación es, en sí, el acto de pulir. “ (Los escritos principales de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 4-5).(MW-vol 1, págs. 4-5).
Esta "verdad inmutable" a la que el Daishonin se refiere es, que nosotros, todos, somos Budas en el fondo de nuestro ser. Pero, ¿en realidad lo creemos? Habiendo crecido en una cultura Judío-cristiana, hemos reemplazado, por lo menos subconscientemente, la idea de Dios con la de un Buda; hemos reemplazado los modelos cristianos de religión, con el Budismo; hemos confundido la Budeidad con la Santidad.
Mientras la Santidad es un estado de infalibilidad y perfección, el estado de la Budeidad es de humildad y humanidad. Mientras la Santidad es un estado al que los humanos nunca pueden ascender, la Budeidad es inherente en nuestras vidas, esperando que nosotros la manifestemos.
Las enseñanzas Budistas no son revelaciones divinas; las enseñanzas Budistas son los consejos sabios y las experiencias de seres humanos que han revelado su gran poder interno; el poder de transformar todos los sufrimientos en júbilo y nos enseñan a todos nosotros a hacer lo mismo.
Las creencias religiosas de nuestras familias aunque nosotros no las hayamos practicado, pueden haber creado un sistema de creencias internas; una vocecita de detrás de nuestras mentes que nos dice que nunca podremos llegar a ser un "Buda," tal como nunca podremos llegar a ser "Dios" en otras religiones.
Podemos haber divinizado, involuntariamente, nuestra imagen mental de Shakyamuni o del Daishonin. Si nosotros divinizamos, aunque sea un poco, el concepto de Buda, se nos hace muy fácil divinizar a la gente que ponemos entre nosotros y el Buda, como los líderes Budistas, por ejemplo. Se nos hace fácil buscar la seguridad fuera de nosotros. Se nos hace fácil olvidar que en el Budismo todos somos iguales.
En lo profundo de nuestra historia cultural está la estructura romana de organización religiosa. A medida que la iglesia romana ganaba influencia y se vino entrelazando con la política, los líderes de las iglesias establecieron su organización con el mismo modelo feudal de la Europa medieval. Los obispos eran como príncipes reales y los sacerdotes eran caballeros reales, manteniendo un sistema espiritual que era una réplica del patrón de las jerarquías seculares feudales. Los practicantes comunes, por eso, estaban en el extremo inferior de la escala, tanto política como religiosamente, muy parecido a la sociedad feudal en los tiempos del Daishonin.
Los líderes religiosos empezaron a prestarse la autoridad de Dios y a usarla para subyugar a la gente común. Como resultado, la Santa Palabra de Dios, se convirtió en la Santa Palabra de quien la estaba profiriendo a los que estaban abajo en la escalera religiosa. Hoy en día, ya sea publicamente o imperceptiblemente, muchas religiones todavía afirman el rol importante que los sacerdotes juegan en la salvación de la gente; poniendo al sacerdocio entre Dios y los creyentes comunes.
Un punto interesante son los períodos de la política japonesa y la historia religiosa, los cuales son marcadamente similares. Muchos de los seguidores del Daishonin, sin duda, tuvieron dificultades para creer que sus vidas eran tan valiosas como las de sus amos, y mucho menos, que ellos podían verdaderamente alcanzar la Budeidad. Actualmente, en el Japón, la herencia de una jerarquía estricta todavía existe en la sociedad.
En realidad Shakyamuni y Nichiren Daishonin expusieron sus enseñanzas con la explícita intención de habilitar al individuo para que viva seguro de sí mismo. El propósito del Budismo no es crear un rebaño de ovejas. El propósito del Budismo es crear una reunión de reinas y reyes leones. La Soka Gakkai es lugar de reunión para individuos independientes—-de buenos amigos tratando de ayudarse unos a otros a revelar la Budeidad inherente en sus vidas.
De hecho, en la superficie, siempre habrá diferencias entre todos nosotros. Después de todo, que entonemos Nam-myoho-renge-kyo, no quiere decir que vamos a ser otra Tina Turner. Pero, como Tina o cualquier otra persona que admiremos, porque entonamos Nam-myoho-renge-kyo, podemos manifestar el poder de nuestra propia y única personalidad para cumplir nuestra misión individual.
En resumen, la Budeidad no es lugar de destino pre-concebido. La Budeidad es un vehículo, es un proceso. El presidente de la SGI, describió recientemente la Budeidad, en esta forma: “Alcanzar la iluminación significa que hemos entrado tranquilamente al sendero o la órbita de la Budeidad. La Tierra tiene su propio curso, girando alrededor del sol. Y lo mismo el sistema solar. Todo, en el cosmos, gira alrededor de su propio curso, produciendo una armonía exquisita. En el cosmos, también existen los senderos de los diez mundos, que incluyen el sendero de la Budeidad. Alcanzar la iluminación significa, entrar en la órbita suprema de la Budeidad inherente en el cosmos. [Eso] significa, establecer firmemente, la fe necesaria para continuar avanzando sobre el sendero de una felicidad absoluta e ilimitada, sin fin. Para entrar en la órbita de la Budeidad, tenemos que abordar el cohete que viaja en dirección de la propagación de la Ley Mística. Este cohete de kosen-rufu es la SGI.... Por medio de nuestras actividades, logramos entrar, naturalmente, en la órbita fundamental de la [Budeidad]. Así es como, nosotros, la Persona y la Ley [de Myoho], llegamos a concordar en perfecta armonía.” (World Tribune, 5 de abril de 1996, pág. 11)
En otras palabras, la Budeidad es el arte de vivir jubilosamente cada día, comprendiendo la Ley Mística de Nam-myoho-renge-kyo. Es el estado de vida en el cual, todo sirve como un catalizador para nuestra felicidad.
En nuestro viaje hacia tan amplia condición de vida, la carta del Daishonin titulada "Sobre la Torre del Tesoro," nos puede servir como guía, cuando dice: "Usted, Abutsubo, es un Buda verdadero, dotado de las tres propiedades iluminadas. Usted debe entonar Nam-myoho-renge-kyo con esta convicción." (MW-1, 30)
viernes, diciembre 26
LA HOMOSEXUALIDAD... ¿QUÉ SIGNIFICA PARA EL ESPÍRITU?
LA HOMOSEXUALIDAD... ¿QUÉ SIGNIFICA PARA EL ESPÍRITU?
La homosexualidad siempre estuvo latente en todos los tiempos y veamos porque: Para entenderlo, vamos a partir del conocimiento de la realidad superior. La energía-mental de los seres que habitan la Dimensión Sublime, Divina, Etérea y Perfecta son: hermafroditas. La energía de sus mentes trabaja equilibradamente con las dos fuerzas energéticas: femenina y masculina. La emanación y creatividad de sus ideas están impregnadas de estas dos fuerzas, que al expandirse por el universo, toman caminos diferentes. Sabemos por explicaciones anteriores, que estas ideas van descendiendo de grado en grado, de plano en plano y de dimensión en dimensión, hasta llegar a la realidad inferior. Los primeros que captarán las ideas, son los mundos regulares, estos mundos son ordenados, estables y totalmente equilibrados.
Cuando el hombre-materia fue creado por la dimensión perfecta en la realidad regular, las dos fuerzas energéticas masculina y femenina, se desarrollaron en un solo cuerpo material, pero a través del tiempo, presentaron efectos colaterales, redundando en la falta de procreación. La dimensión perfecta tuvo que separarlos en dos cuerpos materiales diferentes: hombre y mujer. Al densificarse la energía, las dos fuerzas energéticas se desequilibraron, haciendo que una de ellas prevaleciera sobre la otra. La dimensión perfecta resolvió el problema creando dos cuerpos y con ello lograron que cada uno de ellos aportara el 50% de su energía, así mantuvieron el equilibrio en la procreación de la especie.
Los Ayaplianos de la Dimensión Regular, Secundaria y Primaria del universo, se desarrollaron de acuerdo a las fórmulas y directrices universales. Estas dimensiones han mantenido la energía masculina y femenina en concordancia con su cuerpo material, psíquico y espiritual, pero han conservado la energía de sus pensamientos: hermafrodita. Las dos fuerzas, masculina y femenina de sus energías-pensamientos se encuentran perfectamente equilibradas, sin importar si ellas se encuentran en un cuerpo material femenino o masculino, su comportamiento es uniforme. Ellos tienen una cualidad que a ustedes les falta y es: la ecuanimidad, esta cualidad les permite un proceder homogéneo.
En estas realidades ecuánimes, la unión y procreación del hombre y la mujer, se atrae y se produce por vibración, frecuencia, ritmo, color y más. Sus hijos nacen con la cantidad de esencia energética ideal, formando una energía especial. El nuevo ser nace materialmente, psíquicamente y espiritualmente totalmente proporcionado y equilibrado, porque lleva consigo las dos fuerzas que se expresan. En el caso de ustedes, como todavía no existe el equilibrio y como también sus energías-pensamientos fluctúan entre el lado derecho e izquierdo, las energías desequilibradas no saben a dónde pertenecen, por lo tanto tienden a encarnar en cuerpos que no les corresponde. Es un desfase en el equilibrio conceptual. Padre y madre dan 50 por ciento cada uno de energía-materia y energía-pensamiento. ¿Cuál sería este desequilibrio? La fuerza energética de cada uno.
Cuando la energía de la fuerza masculina y femenina no entra adecuadamente para posarse en la energía-materia, se produce un deslizamiento energético; la energía fuerte toma posesión del cuerpo débil y viceversa.
De padre débil y madre fuerte: Hijo débil
De madre débil y padre fuerte: Hijo fuerte
De padre débil y madre débil: Hijo e hija débiles
De padre fuerte y madre fuerte: Hijo e hija fuertes
De padre femenino y madre masculina: Hijo homosexual
De madre femenina y padre femenino: Hijo homosexual
De padre masculino y madre masculina: Hija Homosexual
De padre masculino y madre femenina: Hijos equilibrados
De padre débil y madre fuerte: Cuerpo masculino, pensamiento femenino
De madre débil y padre fuerte: Cuerpo femenino, pensamiento masculino
De madre débil y padre fuerte: Hijo fuerte
De padre débil y madre débil: Hijo e hija débiles
De padre fuerte y madre fuerte: Hijo e hija fuertes
De padre femenino y madre masculina: Hijo homosexual
De madre femenina y padre femenino: Hijo homosexual
De padre masculino y madre masculina: Hija Homosexual
De padre masculino y madre femenina: Hijos equilibrados
De padre débil y madre fuerte: Cuerpo masculino, pensamiento femenino
De madre débil y padre fuerte: Cuerpo femenino, pensamiento masculino
El universo considera fuerte a la energía masculina, y débil a la energía femenina. No es una condición de mayor o menor calidad; son simplemente dos fuerzas antagónicas del universo. Como la procreación se realiza en forma sensitiva y las dos fuerzas no mantienen una energía pareja, entonces se produce el desequilibrio conceptual. Este desequilibrio desgraciadamente puede afectar también a la energía-pensamiento, porque al no estar la energía encajada correctamente, tiende a sufrir por no tener la imagen correcta. Ante los ojos del universo, el desequilibrio solo afectará a la energía-material. La elevación de la energía-pensamiento que se encuentra en estas condiciones continuará con la misma posibilidad de elevarse sin ninguna diferencia, porque transcenderá por su trabajo y merecimiento: lo hará con amor, conocimiento y entendimiento.
El problema más grave radica, en la herencia distorsionada que se va pasando de los padres a los hijos. La homosexualidad en el planeta Tera se clasifica de la siguiente manera:
Homosexualidad por disfunción
Homosexualidad por distorsión energética
Homosexualidad hereditaria o genética
Homosexualidad por opción
Homosexualidad por degeneración
Homosexualidad por ignorancia
Homosexualidad por el medio ambiente
Homosexualidad por distorsión energética
Homosexualidad hereditaria o genética
Homosexualidad por opción
Homosexualidad por degeneración
Homosexualidad por ignorancia
Homosexualidad por el medio ambiente
Como los seres del planeta Tera y de los otros seis se distorsionaron, entonces ya no podemos ajustar las reglas o lo correctamente establecido en el universo, tenemos que entender que los 7 planetas que se distorsionaron, son diferentes y con un desarrollo único. Cuando nosotros los voluntarios llegamos a Tera, nos confrontamos con muchos desafíos, sobre todo la distorsión de nuestros hermanos que se quedaron en el exterior del planeta. Para remediar esta terrible experiencia y para rectificarla, tuvimos que hacer infinidad de experimentos para recuperarlos. La distorsión los había convertido en seres estériles, no producían semen ni óvulos. Poco a poco y a través de los injertos entre los seres distorsionados que se habían quedado en el exterior y los interanos que vivían en la ciudad interna, pudimos revertir la situación.
En ese proceso pudimos también realizar una procreación energética muy definida que se ajustaba a sus cuerpos. Queremos decir que la energía-pensamiento no podía ser hermafrodita, ella tenía que ser: masculina o femenina. Si no lo hacíamos así, la reformulación energética no se ajustaría a un cauce determinado de evolución y elevación, muy por el contrario, traería confusión al reordenamiento energético de la materia. Este reordenamiento energético fue lo que encausó al pensamiento y lo encajó en un desarrollo continuado y correlativo, que hasta hoy en día prevalece. Hemos tenido primero que: encausarlos, definirlos, determinarlos, fijarlos y resolverlos, para pasar a la segunda fase que es: unirlos, empalmarlos, conectarlos, consolidarlos, ligarlos, vincularlos, combinarlos y unificarlos, para que ustedes puedan elevar y lograr que sus energías-pensamientos tengan equilibradamente las dos fuerzas universales: masculina y femenina.
El problema consiste que ustedes por la distorsión en que viven han confundido las fuerzas y lo han relacionado a una opción distorsionada, hereditaria, sexual, degenerada, ignorante material y no a una opción equilibrada de entendimiento y de procreación mental de energías-pensamientos equilibrados. Significa, que ustedes deberían entender, que si la energía-pensamiento femenina se encarnó en un cuerpo material masculino, no es para que ustedes se comporten como mujeres con cuerpo de hombre, es para que la energía femenina conozca y se adapte en un cuerpo masculino y de esa manera pueda encontrar el equilibrio de sus energías-pensamientos. Más ustedes al no entenderlo, lo han distorsionado más aún y lo han convertido en una opción totalmente sexual y no mental.
La energía-pensamiento evoluciona y eleva a través de sus experiencias y vivencias. Queremos decir, que si una energía-pensamiento vive una experiencia de esta naturaleza, no debe huir o sentirse fuera del contexto hombre. Ella debe extraer la experiencia y no estamos hablando de una experiencia sexual de hombre con hombre o de mujer con mujer, nos referimos a la experiencia que ese cuerpo le ofrece. Cuando lo haya comprendido y aprendido, entonces equilibrará las dos fuerzas.
Al encarnarse en un cuerpo masculino o femenino, la energía que se encuentra totalmente equilibrada no se importará donde se encuentre, porque los dos cuerpos masculino y femenino continuarán ofreciéndole experiencias y sus energías-pensamientos sabrán conducirse a la altura de los acontecimientos. De esta manera ustedes aprenderán a través de las dos fuerzas, las unirán mentalmente en una sola y con ese entendimiento y trabajo, procederán a encajar las energías-pensamientos para el regreso a su verdadero comportamiento universal. Las energías-pensamientos no tienen sexo como ustedes lo entienden. La diferencia entre ellas es por la vibración, ritmo, frecuencia que los determina y cuando las dos fuerzas se unen en una sola equilibradamente: entonces tenemos que clasificarlas simplemente como energías.
El verdadero problema es la discriminación con respecto a estos seres. En realidad el amor no tiene nada que ver con este asunto, porque ellos pueden amar y ser amados como personas, individuos y seres humanos, con sus cualidades y defectos, no debe haber diferencias, al igual que ustedes hacen con el racismo. Todos ustedes son seres-humanos y como tales deberán respetarse y amarse. El verdadero dilema no es la aceptación incondicional hacia estos seres, es la opción distorsionada que estos seres hacen de sus vidas, escogiendo y convirtiendo esta opción para encaminarla en relaciones sexuales, confundiendo más aún sus energías-pensamientos y sentimientos.
En realidad queremos que ustedes comprendan que en el universo no solo existe una sola opción, existen miles de opciones y para que entiendan lo que les queremos decir deberán ampliar sus mentes, no estamos queriendo decir, que estos seres renuncien al amor, si no que hagan de sus vidas una expresión de amor de acuerdo a sus expectativas. Es difícil para nosotros explicarles y ustedes entender el orden o como deberían estar clasificadas las energías-pensamientos. En otras realidades de existencia superior a la de ustedes, los seres se unen por vibración, ritmo, frecuencia, colores etcétera.
Estas uniones se realizan entre hombres y mujeres y los deseos sexuales los mantienen totalmente controlados para la procreación. Sin embargo cuando dos seres se unen, lo hacen con verdadero amor que los vinculará para siempre, como grandes compañeros, amigos y conyugues. Ellos trabajan con los sentidos internos, porque los externos les sirven para otros menesteres y sabemos por explicaciones anteriores que estas realidades tienen sentimientos pero no emociones.
Como ustedes trabajan con las emociones y estas se encuentran enmarañadas, complicadas, revueltas, y confundidas, entonces, las emociones las encaminan hacia el único amor que ustedes conocen: la pasión y la culminación de la pasión en el planeta Tera es: la relación sexual. En la realidad material y psíquica del planeta, los sentimientos toman caminos diferentes, porque las energías-pensamientos son desglosadas en miles de emociones y al tenerlas, ustedes trabajan con los sentidos externos los cuales están abocados al placer de estos sentidos y uno de los placeres más importantes que ustedes tienen es: el placer sexual.
Es importante aclarar que para el universo la unión material-sexual de dos seres del mismo sexo no tiene la importancia que ustedes le dan, siempre y cuando, el comportamiento de esos dos seres no se extralimite, encausando sus emociones hacia la degeneración de los sentidos o a una mayor distorsión y enfermedad. Si esto sucediera, cada uno de ellos será responsable por sus actos y por los efectos que redundarán más adelante. El único inconveniente de esta unión, es la falta de procreación en la continuidad de la especie. Mientras sean casos aislados no es trascendente en la evolución del universo, pero si en un planeta todos los seres se unieran materialmente con su mismo sexo, la especie de ese planeta se extinguiría.
El universo comprende que se trata de energías-pensamientos en proceso de definición, lo que es importante para el universo es la unión psíquica y espiritual de las energías-pensamientos, sean estas de igual o de diferente sexo. La retroalimentación energética de ideas y pensamientos es el nutriente principal de todos los seres del universo y solo de esta forma, uniendo las dos fuerzas masculina y femenina los pensamientos serán equilibrados y al serlo, estarán aptos para crear las más bellas y geniales ideas.
Texto: EL SER UNO II – Planeta 3.3.3. – Los Guardianes de Tera.
miércoles, diciembre 17
Etapas de la vida: Tenemos ciclos de siete años
CADA 7 AÑOS NUESTRA VIDA CAMBIA
*A partir de los 21 años: juventud, ¿divino tesoro?
Saturno y Urano hacen “cuadraturas” a ellos mismos. ¿Y qué significa esto? La sociedad nos pide respuestas responsables. Es el tiempo de la “mayoría de edad”, de definir una profesión o formalizar la pareja. Se vive una permanente tensión entre un pedido social de compromiso, responsabilidad y estabilidad confrontado con la genuina necesidad de probar la propia libertad, de generar autonomía y de ser creativos.
El clima astrológico sugiere: escuchar los dos pulsos, pues serán la clave de integración para una personalidad madura, vital y responsable de sus elecciones. Es difícil, a esta edad, integrar ambos deseos pues parecen contrapuestos y solemos polarizarnos en uno o en otro: nos estereotipamos en el “rebelde way, libre y reactivo al compromiso” o en su opuesto, el “exigido sostenedor”. El polo que queda sin integrar suele compensarse en el siguiente septenio. Si fuimos excesivamente responsables, el siguiente ciclo compensará con cortes en las obligaciones asumidas. Si, por el contrario, actuamos de manera excesivamente rebelde, el siguiente septenio nos compensará con una fuerte búsqueda de compromisos afectivos, de familia, estabilidad laboral y logros visibles para la sociedad.
*A partir de los 28 años: sostenerse por uno mismo
Es el tiempo del “retorno de Saturno”. ¿Y qué significa esto? Es una etapa crítica en la que todos los supuestos sobre la realidad personal se ponen a prueba. Es tiempo de descubrir un auténtico lugar en el mundo, más allá de la autoridad con la que se cumplió o ante la que se reaccionó pero que, en definitiva, nos condicionó la vida. Es tiempo de hacerse cargo de uno mismo, los padres ya no deberían ocupar el lugar de: “cualquier cosa me bancan ellos”, los progenitores pasan a ser vistos como humanos con sus propias limitaciones.
El clima astrológico sugiere: priorizar el propio sostén y asomarse a la novedad de ser sostén de otros, convertirse en padre o madre, dar límite y seguridad a hijos. Son situaciones de máxima exigencia que nos enfrentan con la tendencia a escapar si se fue híper-adaptado en el septenio anterior. Si, por el contrario, se fue rebelde, se evidencia la falta de práctica en ser responsable y cumplidor. Y esto puede generar un “sostenedor durito y de manual” extremadamente rígido y estructurado, por miedo a desbarrancar.
*A partir de los 35 años: el tironeo del Alma
Urano en fase de sexta, Saturno en cuadratura con él mismo. ¿Y qué significa esto? Es momento de un replanteo profundo y de una evaluación de todos los ámbitos de la vida, sensación de que “el combustible de la propia vitalidad” no durará por siempre. Se hace insostenible el nivel de egocentrismo de la fase anterior. Nos cuestionamos si fuimos libres para elegir la propia vida, si solo respondimos a mandatos o reaccionamos a exigencias por vivirlas como muy duras. Es tiempo para animarse a cuestionar profundamente quién creíamos ser. Puede ser una etapa de angustia, replanteos vocacionales y emocionales, sensación de restricción de la propia y antigua creatividad. Son tiempos de mucha soledad por exigencias de trabajo o de familia que pueden llevarnos a comenzar una terapia o a caminos de autoconocimiento en búsqueda de respuestas a los cuestionamientos existenciales.
El clima astrológico sugiere: es necesario hacer un balance de lo verdadero y auténtico. También es época de descubrir aquellas actividades o vínculos que suelen incomodarnos porque respondieron solo a mandatos. También, si fuimos rebeldes y reacios a cumplir con los modelos, se cuestiona la previsibilidad del rol del exiliado.
El clima astrológico sugiere: es necesario hacer un balance de lo verdadero y auténtico. También es época de descubrir aquellas actividades o vínculos que suelen incomodarnos porque respondieron solo a mandatos. También, si fuimos rebeldes y reacios a cumplir con los modelos, se cuestiona la previsibilidad del rol del exiliado.
*A partir de los 42 años: ¿loco como un plumero o más auténtico y vital? ¡Liberación y cambio!
Urano, Saturno y Júpiter en oposición a ellos mismos. ¿Y qué significa esto? Simple: crisis de la mitad de la vida. Así como los planetas se enfrentan a sí mismos, nosotros también debemos mirarnos de frente. Ya no se puede echar culpas a los otros, es momento de resignificar el auténtico compromiso con lo de uno junto con la necesidad de ir a buscarlo. Ya no es posible el autoengaño, la vida presiona a cambiar. Estamos en la mitad de nuestra existencia y nos preguntamos si hemos sido fieles al fuego personal más genuino.
El clima astrológico sugiere: buscar los pendientes en la libertad personal y vivir con auténtica sinceridad. Es muy posible que vuelva la tentación de la juventud, de polarizarnos entre el rebelde y patear el tablero sin que nada importe o de limitarnos y defenderse enfatizando rigideces por el miedo al incipiente cambio. Si nos rigidizamos, el destino compensa vinculándonos con personas híper rebeldes y con situaciones de inestabilidad; y si nos identificamos con el insurrecto -“tirando la chancleta-, el destino compensa con mucho límite y censura.
*A partir de los 49 años: hacia el viejazo o hacia la libertad profunda
Urano en quincuncio. ¿Y qué significa esto? Es posible una cosecha placentera y redituable de lo realizado laboral y familiarmente. A través de estos logros de expansión y crecimiento aparece un estado de gracia y plenitud, sin pelearse con lo que no se logró ni nunca será, disfrutando del propio destino. O por el contrario, sino no gusta lo logrado, puede percibirse como errada la vocación elegida o las personas que acompañan. En las mujeres aparece la menopausia, puede vivirse como la “muerte” de la propia creatividad corporal, o como un ritual de liberación para comenzar a disfrutar de una sexualidad más libre.
El clima astrológico sugiere: es el tiempo de liberarse y superar viejos reclamos o tensiones parentales y comenzar a tomar conciencia de ser la generación sólida de la familia.
*A partir de los 56 años: la verdadera liberación
Llegando al segundo retorno de Saturno. ¿Y qué significa esto? Expansión y libertad. Los viajes se hacen cada vez más valorados o posibles, suelen llegar los placenteros tiempos del abuelazgo. Descubrimiento de quien se es como “individuo”, más allá de “maternizar o paternizar”. Se duplican los 28 años, al igual que entonces comienza un nuevo ciclo: los padres probablemente ya no estén y los hijos han crecido. Es tiempo de “volver a empezar”, de armar una nueva vida, aunque a veces implique atravesar por situaciones de mucho dolor o desconcierto. Ya no se trata de cumplir o pelearse con mandatos, o de esforzarse en ser sostén de otros, sino de una genuina integración de libertad y compromiso con uno mismo. Quizás nos polarizamos en el rebelde inmaduro (el “viejo loco”) o en su opuesto cristalizado (el “viejo amargado y vulnerable” que ya no es tenido en cuenta).
El clima astrológico sugiere: vivir y decidir a conciencia. Aprovechar el nuevo ciclo que la vida propone, liberarnos de mandatos, habilitarnos a ser más creativos, a expresarnos de manera natural y placentera.
*A partir de los 63 años: ¿máxima libertad o máxima rigidez?
Urano en fase de diez. ¿Y qué significa esto? Compromiso estable y forma visible con aquello en lo que se cree y se confía. Estabilidad y profundo sentido de pertenencia en los ámbitos que se han elegido. Seguridad en lo que se trasmite. Confianza y estabilidad con respecto a lo que uno cree ser y compromiso con aquellas cosas que otorgan sentido a la propia vida. Es posible que se estén recogiendo los frutos de lo realizado. La cosecha de vida se hace evidente en la estabilidad familiar, emocional y económica y, por el contrario, se impone la resignación y la rutina.
El clima astrológico sugiere: es tiempo de retiro en el ámbito profesional y se impone lo sembrado: sólido y seguro o restrictivo y limitante, probablemente será lo que nos sostendrá tanto económico como afectivamente hasta morir. Se ven los frutos de lo aportado al mundo. O, por el contrario, se está peleado y enojado con la vida y las instituciones pues no se ha sentido nunca reconocido o valorado. Es posible sentir una vida lograda y placentera, o por el contrario, lo lastimosa y víctima del abandono.
*A partir de los 70 años: ¿invisibilidad o carencia?
Urano en fase de desagote. ¿Y qué significa esto? Superados los setenta llega un tiempo de atravesar el umbral, de superar definitivamente la mirada ajena y las expectativas sociales.
El clima astrológico sugiere: es posible convertirse en un ser invisible para la mirada social, quedando en nuestras propias manos poder vivir esta invisibilidad a favor de una total libertad o identificarnos en el abandonado y el lastimoso. Si se ha tenido una vida de autoconocimiento y compromiso, ya es tiempo para superar los temores arquetípicos y vivir con mayor confianza y vitalidad; o, por el contrario, hay riesgo de quedar pegado a los temores repetitivos y no resueltos por la conciencia.
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