jueves, agosto 13

La salud, la enfermedad y el sistema energético

Alguna vez has sabido sobre el caso de alguna persona que aparentemente estaba sana y saludable e incluso le habían practicado exámenes de laboratorio recientes con buenos resultados y de pronto enfermó gravemente sin aviso ni causa aparente... Esto tiene explicación... Aunque no lo creas, lo primero que enfermó no fue su cuerpo físico... fue su sistema energético… Si… así como lo lees, primero enfermaron las energías, es decir, las enfermedades primero existen en un plano energético... y si no son tratadas a tiempo pasan o se materializan en el cuerpo físico. ¿Qué pasa después? que si el sistema energético de la persona continúa sin ser tratado con terapias energéticas, sencillamente la enfermedad seguirá incrementándose en el cuerpo. Este incremento lo explica muy bien la física cuántica cuando dice que todo objeto móvil a una velocidad determinada y una dirección determinada tiende a permanecer en esa dirección y esa velocidad hasta que haya una fuerza que lo saque de dicho estado, es decir, cruzarse de brazos para esperar la sanación no ayudará mucho, a menos que se tomen acciones contundentes. Es por ello que las terapias alternativas ven al ser humano como un “todo” (alma, cuerpo y espíritu) y se basan en el tratamiento de las energías, que son lo mas importante de la cúspide biológica del ser humano. Una vez instalada la enfermedad en el organismo las terapias energéticas ayudaran al ser humano a recobrar su salud, ya que en un sistema energético sano, la enfermedad no consigue asidero para continuar manifestándose en el cuerpo físico, y de la misma forma como inicialmente el sistema energético transmitió energía enferma al organismo, de esa misma forma ese sistema energético en la medida que vaya sanando irá transmitiendo energía sana al organismo, lo cual beneficiará profundamente y se verá reflejado en su salud. Es por eso que terapias energéticas como por ejemplo el Reiki que van a la raíz de la enfermedad (al sistema energético) y no solo a los síntomas (que serían la manifestación de la enfermedad), son un gran apoyo para devolver la salud al organismo. Por ejemplo, una diabetes, hipertensión, etc, son manifestación del problema de fondo, pero no son la enfermedad propiamente. Es por todo esto que las terapias energéticas o vibracionales además de ayudar a recobrar el estado de armonía y salud vital, forman parte de la medicina PREVENTIVA, por ello la debemos recibir todos; enfermos y sanos, creyentes e incrédulos, etc. Pongo amorosamente a disposición la aplicación de terapia alternativa REIKI. Me puedes contactar por el telf. 0412 9537491 Gustosamente te atenderè personalmente. Consulta Bs.F.100,oo

martes, julio 7

El desayuno hace la diferencia

El desayuno hace la diferencia By SALOMON JAKUBOWICZ, MD Especial/El Nuevo Herald En las mañanas, las personas con sobrepeso están apuradas o no les provoca comer, así que el pobre cerebro tiene que ponerse en emergencia. Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: ''Ya hay que despertarse y nos comimos todo el azúcar que funcionaba como combustible''. El cerebro descubre la gravedad de la situación cuando la muchacha decide (equivocadamente) evitar el desayuno porque quiere bajar de peso con una dieta. Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda un mensaje a ver qué disponibilidad hay de azúcar en la sangre. Desde la sangre le responden: ``Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, no más''. El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: ''De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva''. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que ``a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos''. En total no hay sino cerca de 290 gramos de azúcar; es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si a la chica se le ocurre desayunar. En las mañanas, las personas con sobrepeso están apuradas o no les provoca comer, así que el pobre cerebro tendrá que ponerse en emergencia: ``Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos y hasta el colágeno de la piel''. La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en azúcar. El proceso continuará hasta que volvamos a comer. Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se autodevora. La consecuencia es la pérdida de los músculos, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento. Empiezan los síntomas de falta de energía y depresión. ¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro de energía, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas. Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de ''grasa de reserva'' y la persona engordará. La razón de que los músculos sean los primeros en ser utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisona, que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en azúcar. En vez de ser convertidos en azúcar, los músculos deberían obtener el azúcar y calorías ingeridas con los alimentos Lo peor ocurre cuando llega la tarde, justo antes de quedarnos totalmente sin azúcar. El cerebro, antes de perder totalmente los ahorros de energía, decide provocar intensos ataques de hambre y aumento del apetito llevando a la persona a sentir intensos deseos por alimentos dulces, y sin poder evitarlo empieza a comer con ansiedad todo lo que encuentra a su paso, motivando a engordar otra vez. Por último, como los alimentos ingeridos con ansiedad en la tarde y la noche provocan que en la mañana del día siguiente no apetezca comer el desayuno, se vuelve al principio de este círculo vicioso.• El autor es un investigador y endocrinólogo radicado en Caracas, Venezuela.

martes, mayo 12

¿Quieres bajar de peso? Desayuna bien

Los nutricionistas coinciden en que esta comida es la más importante del día para tener una dieta balanceada.

Un hábito que muchos usan para bajar de peso es cortar alguna de las comidas. Y ninguna más fácil que el desayuno, hora en la que todos andan de carreras para llegar a tiempo al trabajo. Pero la evidencia científica muestra que no hacerlo o comer uno muy frugal puede lograr el efecto contrario.

Daniela Jacubowicz, del Hospital de Clínicas Caracas, ha visto cómo en 15 años sus pacientes han logrado bajar de peso con una dieta en la cual el desayuno es la comida más importante y con mayor porcentaje de calorías y carbohidratos del día. El año pasado, Jacubowicz presentó un estudio en el que demostró esta teoría. Para el trabajo, la científica dividió sus pacientes en dos grupos que debían seguir una dieta integral con carbohidratos, proteínas y frutas, ambas muy parecidas en cuanto a número de calorías, pero diferente en la distribución de los carbohidratos. El primer grupo tuvo al desayuno 290 calorías, mientras el segundo 610.

Aunque en un comienzo al grupo que le correspondió el desayuno con menos calorías y carbohidratos le fue mejor en la dieta que al otro (perdieron 28 libras contra 23), a los ocho meses los que tenían el desayuno más abundante seguían disminuyendo de peso mientras que los otros habían vuelto a aumentar. Al final los que comieron un desayuno más completo perdieron el 21 por ciento de su peso corporal, y los otros apenas, 4,5 por ciento.

La explicación es sencilla. El desayuno busca romper el ayuno de la noche, que en promedio es de ocho horas. Cuando no se hace habitualmente, el cuerpo lo interpreta como una señal de hambruna y reduce su metabolismo para gastar lo menos posible. A la hora del almuerzo el organismo, que ya lleva más de 12 horas sin alimento, empieza a sentir hambre y a pedir comida. En esas circunstancias, la persona no va a preferir la lechuga o la manzana, sino las papas fritas, el pedazo de ponqué o cualquier otro alimento rico en carbohidratos, para saciar sus necesidades. Y todo ese exceso de comida se guarda como grasa. "Es una economía de recursos para futuros ayunos", dice Claudia Angarita, nutricionista y directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni).

Cuando la gente desayuna bien, y bien significa una fruta, una harina, una proteína y una bebida con leche, el organismo se estimula. "Esa comida es la chispa para prender el metabolismo", señala Angarita. Según los estudios de Jacubowicz, el buen desayuno es duradero, pues una persona que lo toma habitualmente tiene menos probabilidad de tener hambre entre comidas y menos ansias por carbohidratos que quienes no lo hacen. Sus hallazgos han sido ratificados por sociedades médicas en el mundo, como el British Nutrition Foundation. Para la nutricionista Marcia Polo, además, es más factible que al desayuno una persona garantice la ingesta de todos los grupos de alimentos. "Es la comida que la mayoría puede controlar, pues se hace en casa y por eso debería ser la más consciente", sostiene.

Lo anterior no sólo indica que el desayuno es importante para mantener el peso ideal, sino que quitar los carbohidratos de la alimentación diaria no es un buen método para reducir de peso. La gente que se priva de estos experimenta una baja drástica en un primer momento, pero no es capaz de sostenerla en el tiempo. Porque el cuerpo, tarde o temprano, pasará su cuenta de cobro.

miércoles, marzo 25

Por qué algunas comidas “explotan” en tu estómago

La comida es necesaria para el cuerpo. Debería de servir a dos propósitos: Suministrar todos los elementos nutricionales necesarios y mantener al balance acido-alcalino de la sangre.
El cuerpo requiere 5 grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Pero en ocasiones la comida que contiene a dichos nutrientes se contradicen los unos a los otros.
Por eso existe el término “combinación de alimentos” que explica las formas de alimentarse sin que se cause conflicto al organismo. Hay muchas combinaciones alimenticias que pueden enfermar al cuerpo.

Reglas de la combinación de alimentos
Uno puede tener una digestión adecuada solo si se siguen las reglas de la combinación de los alimentos. Si se violan, aun los alimentos de calidad pueden tener efectos adversos en nosotros, como resultado de la descomposición en el tracto digestivo. Por ejemplo, en el estómago no existe enzima alguna que pueda digerir los carbohidratos. Los carbohidratos se digieren o en la boca o en el tracto digestivo. Por otro lado, la digestión de las proteínas sí tiene lugar en el estómago. Ahora consideremos una comida que tiene grandes cantidades de carbohidratos y de proteínas. Si se mastica lo suficiente, entonces las enzimas de la saliva en la boca hacen una digestión parcial de los carbohidratos. PERO si la comida se deglute sin masticarla lo suficiente, los carbohidratos permanecen sin digerir en el estomago, mientras que las proteínas son digeridas ahí. Por lo tanto producirán materiales tóxicos.
Para evitar en lo posible que los alimentos te caigan “como bomba” sigue las siguientes recomendaciones:
-Nunca combines carbohidratos con comidas acidas o agrias.
-No consumas cantidades grandes de proteínas junto con alimentos grasosos.
-Alimentos ricos en proteínas no deben consumirse junto con frutas acidas.
Si sigues las anteriores combinaciones alimenticias, evitaras la formación de materiales tóxicos en tu cuerpo.
Debes seguirlas, especialmente si siempre te sientes débil o seguido tienes problemas de tipo digestivo (indigestión, reflujo, diarreas).

miércoles, marzo 11

Tomar café te deshidrata: ¿Mito o realidad?

Durante mucho tiempo se ha dicho que tomar café y otras bebidas con cafeína te deshidratan, y que no deben tomarse en cuenta para llevar el control de cuanto liquido tomas al día.
De hecho, hay gente que dice que por cada taza de café que tomes, debes de tomar un vaso de agua. Todos sabemos que la cafeína es diurética nos hace ir al baño)pero… ¿deveras hace que nuestro cuerpo baje su nivel de líquidos?
El investigador Lawrence A. Armstrong, profesor de fisiología del ejercicio de la Universidad de Connecticut en Estados Unidos, ha publicado un estudio titulado “Caffeine, Body Fluid-Electrolyte Balance, and Exercise Performance” en el cual desmitifica la noción de que las bebidas con cafeína nos roban nuestros líquidos.
Revisando investigaciones anteriores sobre el tema, él concluye que si bien la cafeína, al igual que el agua, es un diurético suave (incrementa la excreción de orina), el consumo moderado de cafeína NO produce un desbalance electrolítico que pudiera afectar a la salud o el desempeño del cuerpo en el ejercicio. Más aun, retenemos la misma cantidad de líquido después de tomar café que después de tomar la misma cantidad de agua.
Y aun mejores noticias para los amantes del café, es que aquellas personas con tolerancia a la cafeína tienen menores probabilidades de sufrir de un desbalance en los electrolitos. Mientras más regular es tu hábito de tomar café, tu cuerpo es más hábil para retener los líquidos balanceados con los electrolitos correspondientes.
En conclusión, el consumo moderado del café NO te va a deshidratar, y por el contrario,te ayudará a alcanzar tu meta diaria de consumo de líquidos.
Saca tus propios anàlisis

viernes, febrero 27

Reducir calorías es la clave para bajar de peso

¿Qué conviene más, una dieta baja en grasas, baja en carbohidratos o rica en proteínas? La clase de dieta no importa, dicen los científicos.
Todo lo que cuenta realmente es reducir las calorías y ser constante, según un estudio federal que observó a los sujetos durante dos años.

Sin embargo, los participantes tuvieron dificultades para atenerse a un solo método mucho tiempo y la pérdida de peso fue modesta para la mayoría.

A medida que aumenta el porcentaje de obesos, millones de personas han apelado a dietas populares como Atkins, Zone y Ornish que esgrimen los beneficios de un nutriente sobre otro.

Algunos estudios habían hallado que las dietas bajas en carbohidratos, como Atkins, dan mejor resultado que una tradicional baja en grasa. Pero las nuevas investigaciones descubrieron que la clave para adelgazar es atenerse a la regla básica: abajo las calorías.

"El secreto es que no interesa si uno se concentra en reducir las grasas o los carbohidratos", dijo la Dra. Elizabeth Nabel, directora del Instituto Nacional Cardíaco, Pulmonar y Hematológico, que financió la investigación. Agregó que limitar el consumo de calorías y quemar más calorías con ejercicio es la clave.

El estudio, que aparece en la edición del jueves de la New England Journal of Medicine, fue conducido por la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Centro Pennington de Investigación Biomédica en Luisiana.

Los investigadores asignaron al azar a 811 adultos excedidos de peso a cuatro dietas, cada una de las cuales contenía diferentes niveles de grasas, proteínas y carbohidratos. Las cuatro contenían grasas saludables, eran ricas en granos integrales, frutas y verduras y bajas en colesterol.

Unos dos tercios de los participantes eran mujeres. A cada uno se le estimuló a que perdiera 750 calorías diarias con su dieta, que se ejercitara 90 minutos diarios, mantuviese un diario alimentario en Internet y se reuniera regularmente con asesores en nutrición para controlar sus progresos.

Ninguna de las dietas fue mejor que otra: la reducción de peso y en tamaño de cintura fueron similares en todos los grupos.

Los participantes bajaron un promedio de 6 kilogramos (13 libras) a los seis meses, pero todos los grupos empezaron a subir de peso después de un año. A los dos años, la pérdida de peso promedio había bajado a 4 kilogramos (9 libras). Sólo el 15% bajó el 10% o más de su peso inicial.

jueves, febrero 26

Una buena dieta debe ser...

Una buena dieta debe ser alta en fibra pero baja en calorías y grasas saturadas
Los defensores de varias dietas argumentan que la suya es la mejor y la más saludable forma de perder peso,y un nuevo estudio sugirió que muchas de esas alternativas son efectivas.

Los resultados de la investigación mostraron que las personas que desean hacer dieta deberían optar por el programa de pérdida de peso con el que se sientan más cómodos, siempre que tenga alto contenido de fibra y bajos niveles de calorías y grasas saturadas, informó Reuters.

"No puede fallar", dijo en una entrevista telefónica el doctor Frank Sacks, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, cuyo estudio fue publicado en New England Journal of Medicine.

"Nuestro punto es: escoja una dieta que sea buena para su corazón y tenga un amplio rango de lo que puede comer. Luego simplemente sea razonable con la ingesta. Si necesita perder peso, coma menos", agregó el experto.

Más de 800 voluntarios estadounidenses, que tenían sobrepeso u obesidad, fueron asignados a una de cuatro dietas.

Dos eran de bajo y dos de alto contenido en grasa. Dos implicaban elevado y dos bajo consumo de proteína. Los niveles de carbohidratos variaban entre un 35 por ciento y un 65 por ciento de la dieta.

A todos los pacientes se les pidió que realizaran 90 minutos de ejercicio moderado por semana y todos recibieron asesoramiento alimentario.

Los voluntarios fueron seguidos durante dos años, que es un lapso mucho mayor al de la mayoría de los estudios previos sobre dietas.

La pérdida de peso promedio fue de 4 kilos y las personas solieron perder 5 centímetros de cintura, más allá del tipo de dieta que seguían.

"No hay una dieta especial que sea mejor que cualquier otra para bajar de peso", dijo Sacks.

"Mientras sea saludable para uno, alta en grasas insaturadas y cereales integrales y fibra y baja en comida chatarra, carbohidratos y alimentos grasos, cualquiera de estas variaciones estará bien para adelgazar", añadió el autor.

Sacks dijo que los resultados "no pondrán contentos a los defensores de una dieta especial pero son una buena noticia para la mayoría de las personas".

En todas las dietas, la pérdida de peso en su momento cúspide es a los seis meses. Después de un año, los voluntarios tendieron a comenzar a recuperar algunos kilos.

Las personas que perdieron el 10 por ciento de su peso corporal tenían un menor riesgo de enfermedad cardíaca y otros problemas del corazón. Sacks manifestó que fue alentador que el 15 por ciento de los voluntarios adelgazaran a ese nivel.