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lunes, noviembre 1

RELACIONESDE AMOR-ODIO

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS
A menos que accedas a la frecuencia consciente de la presencia, todas las relaciones, y en particular las relaciones íntimas, acabarán fracasando y siendo disfuncionales. Puede que parezcan perfectas durante un tiempo, mientras estás «enamorad@», pero esa perfección se altera invariablemente a medida que van produciéndose discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia emocional o incluso física... momentos de tensión que suceden con creciente frecuencia.
Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas, el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a una agresividad salvaje, a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto. Esto se considera normal
Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto —agresividad, violencia emocional, etc.—, entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. No puedes amar a tu compañer@ un momento y atacarle al siguiente. El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu «amor» tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente. Este es el sustituto de la salvación que propone el ego, y durante un breve episodio parece una verdadera salvación.
Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar de la manera que satisface tus demandas, o más bien las de tu ego. Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego pero habían quedado tapados por la «relación amorosa», vuelven a salir a la superficie.
Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible, pero, invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto.
Por eso, cuando los sentimientos dolorosos reaparecen los sientes con más intensidad que antes y, lo que es peor, ahora percibes que quien los causa es tu compañer@. Esto significa que los proyectas fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje de tu dolor.
Tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja, que posiblemente contraatacará. Llegados a este punto, el ego sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean castigo suficiente para inducir un cambio de conducta en la pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera del dolor.
Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción —alcohol, comida, drogas (legales o ilegales) o una persona—, estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor.
Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones íntimas en cuanto pasa la primera euforia. Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca.
Ésta es la razón por la que la mayoría de la gente siempre está intentando escapar del momento presente y buscar la salvación en el futuro. Si concentrasen su atención en el ahora, lo primero que encontrarían sería su propio dolor, y eso es lo que más temen. ¡Si supieran lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y su dolor, a la realidad que disuelve la ilusión! ¡Si supieran lo cerca que están de su propia realidad, lo cerca que están de su esencia.
Eludir las relaciones en un intento de evitar el dolor tampoco soluciona nada. El dolor sigue allí de todos modos. Es más probable que te obliguen a despertar tres relaciones fracasadas en otros tantos años que pasar tres años en una isla desierta o encerrado en tu habitación. Pero si puedes llevar una intensa presencia a tu soledad, eso podría funcionar para ti.
DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS
es estar presente e intensificar progresivamente tu presencia mediante la atención al ahora.
Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollad@ por el pensador o por el cuerpo-dolor, ni los confundas con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría que se encuentran debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación.
Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo. Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego.
Si dejas de investirla de «yoidad», la mente pierde su cualidad compulsiva, formada básicamente por la constante tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es, creando así conflicto, drama y más dolor. De hecho, en el momento en que dejas de juzgar y aceptas lo que es, eres libre de la mente. Has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.
PRIMERO DEJAS DE JUZGARTE A TI MIS@, después dejas de juzgar a tu pareja. El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla.
Eso te lleva inmediatamente más allá del ego. A partir de entonces todos los juegos mentales y el apego adictivo se acaban. Ya no hay víctimas ni verdugos, ni acusadores ni acusados.
La aceptación total también supone el final de la codependencia; ya no te dejas arrastrar por el patrón inconsciente de otra persona, favoreciendo de ese modo su continuidad. Entonces, o bien te separas —con amor—, o bien entran juntos más profundamente en el ahora, en el Ser. ¿Es así de simple? Sí, es así de simple.
El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera; está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa.
EN LA QUIETUD DE TU PRESENCIA puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas. Miras más allá del velo de la forma y la separación. Esto es alcanzar la unidad. Esto es amor.
Aunque es posible tener breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que estés permanentemente liberado de la identificación mental y tu presencia sea lo bastante intensa como para haber disuelto el cuerpo-dolor, o hasta que puedas, al menos, mantenerte presente como observador. De ese modo, el cuerpo-dolor no podrá arrebatarte el control y destruir el amor.
LAS RELACIONES COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL
Como los seres humanos nos hemos ido identificando progresivamente con la mente, la mayoría de las relaciones no tienen sus raíces en el Ser, y por eso se convierten en fuente de dolor, dominadas por problemas y conflictos.
Si las relaciones energetizan y expanden los patrones mentales del ego y activan el cuerpo-dolor, tal como ocurre actualmente, ¿por qué no aceptar este hecho en lugar de intentar huir de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de evitar las relaciones o de seguir persiguiendo el fantasma de una pareja ideal que sea la respuesta a todos tus problemas o el complemento que te haga sentirte realizad@.
El reconocimiento y la aceptación de los hechos te permite cierta libertad respecto a ellos. Por ejemplo, cuando sabes que hay desarmonía y lo tienes presente, ese mismo hecho constituye un factor nuevo que no permitirá que la desarmonía se mantenga invariable.
Cuando sabes que no estás en paz, ese conocimiento crea un espacio tranquilo que envuelve tu falta de paz en un abrazo amoroso y tierno, y después transmuta en paz la ausencia de paz.
No hay nada que puedas hacer respecto de tu transformación interna. No puedes transformarte a ti mism@ y, ciertamente, no puedes transformar a tu pareja ni a ninguna otra persona. Lo único que puedes hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor en tu vida.
De modo que cuando veas que tu relación no funciona, cuando haga asomar tu «locura» y la de tu pareja, alégrate. Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación.
REGISTRA CADA MOMENTO
registra en especial tu estado interno en cada momento. Si estás enfadad@, debes saber que estás enfadad@. Si te sientes celos@, si estás a la defensiva, si sientes el impulso de discutir, la necesidad de tener razón, si tu niño interno pide amor y atención o si sientes dolor emocional del tipo que sea, conoce la realidad de ese momento y registra ese conocimiento.
Entonces la relación se convierte en tu sadhana, tu práctica espiritual. Si observas un comportamiento inconsciente en tu pareja, rodéal@ con el abrazo amoroso de tu conocimiento y no reacciones.
La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, aunque el conocimiento no esté en la persona que actúa inconscientemente, sino en la otra. A la forma energética que reside detrás de la hostilidad y el ataque, la presencia del amor le resulta absolutamente intolerable. Si reaccionas a la inconsciencia de tu pareja, tú mism@ caes en la inconsciencia. Pero si a continuación recuerdas que has de conocer y registrar tu reacción, no se pierde nada.
Las relaciones nunca habían sido tan problemáticas y conflictivas como ahora. Como tal vez hayas percibido, su finalidad no es hacerte feliz o satisfacerte. Si sigues intentando alcanzar la salvación a través de una relación, te sentirás desilusionad@ una y otra vez. Pero si aceptas que la finalidad de las relaciones es hacerte consciente en lugar de hacerte feliz, entonces te ofrecerán salvación, y te habrás alineado con la conciencia superior que quiere nacer en el mundo.
Para quienes se aferren a los viejos patrones, cada vez habrá más dolor, violencia, confusión y locura.
¿Cuántas personas se requieren para hacer de tu vida una práctica espiritual? No te preocupes si tu pareja no quiere cooperar. La cordura —la conciencia— sólo puede llegar al mundo a través de ti. No tienes que esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otra persona se vuelva consciente, para iluminarte. Podrías esperar eternamente.
No se acusen mutuamente de ser inconscientes. En el momento en que empiezas a discutir, té has identificado con una posición mental, y junto con esa posición estás defendiendo tu sentido de identidad. Entonces el ego se pone al mando. Estás siendo inconsciente. En ocasiones, puede ser apropiado que señales a tu pareja ciertos aspectos de su comportamiento. Si estás muy alerta, muy presente, podrás hacerlo sin que el ego se inmiscuya, sin culpar, acusar ni decir al otro que está equivocad@.
Cuando tu compañer@ se comporte inconscientemente, renuncia a juzgarle. El juicio sólo sirve para confundir el comportamiento inconsciente de la otra persona con su identidad real o para proyectar tu propia inconsciencia en la otra persona y confundir tu proyección con su identidad.
Esta renuncia a juzgar no implica que no reconozcas la disfunción y la inconsciencia cuando las veas. Significa «ser el conocimiento» en lugar de «ser la reacción» y el juez. Entonces te liberarás totalmente de la necesidad de reaccionar, o reaccionarás conservando el conocimiento, el espacio en el que la reacción puede ser observada y se le permite ser. En lugar de luchar en la oscuridad, pones luz. En lugar de reaccionar a la ilusión, eres capaz de verla y de traspasarla.
Ser el conocimiento crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las personas y cosas ser como son. No hay mayor catalizador de la transformación. Si haces de esto tu práctica, tu pareja no podrá seguir a tu lado y continuar siendo inconsciente.
Si los dos llegan al acuerdo de que la relación va a ser su práctica espiritual, tanto mejor. Entonces podran expresar sus pensamientos, sentimientos o reacciones en cuanto se produzcan, de modo que no crearan un desfase temporal que pudiera agriar una emoción no reconocida ni expresada.
APRENDE A EXPRESAR lo que sientes sin culpar. Aprende a escuchar a tu pareja de manera abierta, sin ponerte a la defensiva. Dale espacio para expresarse. Mantente presente. Acusar, defenderse, atacar... todos los patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego, o para satisfacer tus necesidades, están de más. Es vital dar espacio a los demás y también dártelo a ti mism@. El amor no puede florecer sin espacio.
Cuando hayas resuelto los dos factores que destruyen las relaciones, es decir, cuando hayas transmutado el cuerpo-dolor y dejes de identificarte con la mente y las posiciones mentales —y siempre que tu pareja haya hecho lo mismo—, experimentarás la dicha del florecer de una relación. En lugar de reflejar mutuamente el dolor y la inconsciencia, en lugar de satisfacer mutuas necesidades egocéntricas, reflejaras el amor que sientes en tu interior, el amor que acompaña a la toma de conciencia de la unidad con todo lo que es.
Ése es el amor que no tiene opuesto. Si tu pareja sigue estando identificada con la mente y el cuerpo-dolor, y tú ya te has liberado, esto representará un gran reto, pero no para ti, sino para tu pareja. No es fácil vivir con una persona iluminada o, más bien, es tan fácil que el ego se siente amenazado. Recuerda que el ego necesita problemas, conflictos y «enemigos» que fortalezcan su sensación de separación, de la que depende su identidad. La mente no iluminada de tu pareja se sentirá muy frustrada porque no te resistes a sus posiciones mentales fijas, lo que significa que se irán debilitando y temblarán, e incluso existe el «peligro» de que se derrumben, produciendo una pérdida de identidad. El cuerpo-dolor está pidiendo y no lo está obteniendo. La necesidad de argumentar, dramatizar y estar en conflicto no está siendo satisfecha, Iluminad@ o no, sigues siendo un hombre o una mujer, de modo que en lo relativo a tu identidad en la forma sigues estando incomplet@. Eres la mitad de un todo. Esta falta de totalidad se siente como atracción hombre-mujer, el tirón hacia la energía de la polaridad opuesta, por muy consciente que seas. Pero, en el estado de conexión interna, sientes ese tirón en la superficie o en la periferia de tu vida. Esto no significa que no te relaciones profundamente con los demás o con tu pareja. De hecho, sólo puedes relacionarte profundamente si eres consciente de Ser. Viniendo del Ser, eres capaz de concentrar la atención más allá del velo de la forma. En el Ser, hombre y mujer son uno. Puede que tu forma siga teniendo ciertas necesidades, pero el Ser no tiene ninguna. Ya es completo y total. Si esas necesidades se satisfacen, es muy hermoso, pero no supone ninguna diferencia para tu estado interno profundo. Por eso es perfectamente posible que una persona iluminada, si no satisface la necesidad de una polaridad masculina o femenina, sienta que le falta algo o que está incompleta en el nivel externo de su ser, y al mismo tiempo puede estar totalmente completa, satisfecha y en paz por dentro. Si no puedes sentirte a gusto cuando estás sol@, buscarás una relación para remediar tu inquietud. Puedes estar segur@ de que la incomodidad reaparecerá bajo otra forma dentro de la relación, y probablemente pensarás que tu pareja es responsable de ello. LO ÚNICO QUE TIENES QUE HACER ES ACEPTAR PLENAMENTE ESTE MOMENTO. Entonces puedes estar cómod@ en el aquí y ahora, y a gusto contigo mism@. Pero ¿necesitas tener una relación contigo mism@? ¿Por qué no puedes simplemente ser tú mism@? Para tener una relación contigo mism@ te divides en dos: «yo» y «mí mism@», sujeto y objeto. Esta dualidad mental es la causa fundamental de toda la complejidad innecesaria, de todos los problemas y conflictos de tu vida. En el estado de iluminación, tú eres tú mism@: «tú» y «tú mism@» se funden en uno. No te juzgas, ni sientes pena por ti, ni te sientes orgullos@ de ti, ni te quieres, ni te odias, etc. La división causada por la conciencia autorreflexiva queda sanada, la maldición desaparece. Ya no hay un «yo» que tengas que proteger, defender o alimentar. Cuando estás iluminad@, hay una relación que dejas de tener: la relación contigo mism@. Una vez que has renunciado a ella, todas las demás relaciones serán relaciones de amor.
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τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs
Practicando el Poder del Ahora
Título Original: Practicing the Power of Now

sábado, octubre 30

El AMOR BONITO

Cuando se disfruta del amor duradero y bonito, se respira libertad y armonía en la relación. El respeto y la aceptación le otorgan a los que aman la libertad de ser mientras se entregan en su completitud. Ambos disfrutan de ser quienes ellos son, sin el temor de ser juzgados.
No pretendo idealizar esta etapa del amor, ni mucho menos presentarla como la perfección hecha romance, pero sí deseo enfatizar que, con el transcurso del tiempo, la pareja que se ama bonito aprende a ser cortés, a tolerar, a dar y recibir, a ser leal. Aprende a sobrellevar y resolver los conflictos, haciendo uso de lo que sabe del otro. No es la ausencia de conflictos lo que hace la diferencia ¡es cómo éstos son manejados!
Aprender a sugerir en lugar de imponer, aprender a conversar en lugar de discutir, aprender a aceptar y a amar en lugar de juzgar y herir, es la ineludible tarea para los que hemos decidido amar bonito.

El dolor del desamor es profundo y muchas veces inmanejable para aquellas personas que sienten que su vida necesita de la presencia del otro para ser felices. También para esas personas que se hunden en la oscuridad y la desesperación en la ausencia del otro. Esa angustiosa búsqueda porque el otro nos ame es de alguna forma la necesidad de autoconfirmación de nuestra propia valía, de reasegurar en el otro que merecemos ser amados. Esa reafirmación de estima sólo puedes conseguirla dentro de ti, no está afuera, ni en ninguna otra persona, está dentro de ti y sólo tú puedes conseguirla.

Algunas preguntas surgen inevitablemente al abordar este tema:

* ¿De dónde viene tal desmedida necesidad de ser amado?
* ¿Por qué tantos años invertidos en tratar de salvar una relación en la cual el amor siempre estuvo en duda?
* ¿Para qué poner el amor del otro por encima del tuyo propio?
* ¿Para qué someterte al desamor y al sufrimiento por tanto tiempo?
* ¿Para qué suplicar el amor cuando puedes construirlo y disfrutar de él libremente?

Es ahora tu oportunidad de iniciar un camino de crecimiento en el cual puedas conseguir tus propias respuestas. Las respuestas pueden ser tan o aún más dolorosas que el propio proceso de desamor vivido por años. Pero el resultado es que la persona es capaz de ver que es imposible forzar el amor, y finalmente es libre de su propios temores, está en libertad de poder amar en forma diferente. Es capaz de amar libremente en un amor que se construye día a día.

Es ahora la oportunidad para iniciar un camino de crecimiento donde encontrarás tus propias respuestas. Descubrirás que el verdadero amor no te hace sufrir, el amor bonito y maduro ofrece libertad, seguridad y una amplia gama de posibilidades para crecer juntos.



La importancia de no perder la pasion con tu pareja

En algún momento nos dejamos consumir por situaciones externas o internas en nuestra vida que nos hace caer en la rutina, monotonía y aburrimiento sexual. Toda relación de pareja sufre de altibajos en ciertos momentos, dependiendo de las cosas que causen estrés, preocupación y el sólo hecho de hacer lo mismo cada día a la misma hora y en el mismo lugar, pueden provocar una especie de crisis pasional que podría afectar el buen entendimiento en la pareja. Muchos optan por buscar fuera de casa lo que no reciben, otros por callar y otros por pelear, eso sólo una forma de liberar lo que están viviendo, Naturalmente ninguna de las tres es la opción correcta lo mejor es hablar y buscar entre los dos la mejor solución.

Es natural no sentirse tan deseoso como al principio pero lo importante es no aceptar eso como una forma de vida, hay muchas cosas que se pueden hacer para elevar el deseo sexual por la pareja, entre ellas tenemos:

1.- Preocuparnos por nuestra apariencia. Muchas personas luego que están largo tiempo casadas o juntas, se dejan de cuidar porque piensan que ya no tienen que conquistar a su pareja, que no es necesario mi pareja me ama tal cual como soy (con 15 kilos demás, despeinado, sin arreglarme, Etc) Pues este es el pero error que puedes cometer, si recuerdas como te arreglabas cuando deseabas atraer a tu pareja podrás entender que eso fue una de las cosas que le atrajo de ti. Todos admiramos una persona aseada, arreglada y que se preocupe por su salud y apariencia física. Si te pones a pensar bien cuando ves a tu pareja bien arreglada los deseos te vuelven, verdad? Bueno el mismo efecto sucede de tu pareja hacia ti. Desde hoy preocúpate un poco más por tu apariencia, como te alimentas para cuidar tu cuerpo y como te presentas delante de tu pareja. Demuéstrale que sigues interesado(a) en gustarle.

2.-Incluir la sorpresa en tu rutina diaria. Que fácil nos acostumbramos a las cosas y a la rutina, cuando haces lo mismo todos los días: llegar del trabajo, ducharte, comer, ver televisión e irte a la cama, si supieras lo poco que aporta esto a tu vida sexual, cambiarías de inmediato. Incluir la sorpresa en tu rutina diaria le dará un nuevo aire a tu relación de pareja, por ejemplo una llamada antes de llegar diciéndole a tu pareja que se prepare para salir, un detalle, encontrarse en otro sitio, una cita prometedora en un lugar imprevisto, una cena fabulosa con velas y aire romántico, un masaje con aceites de sorpresa después de un día agotador, bailar solos en casa, pon a volar tu creatividad.

3.- Evocar situaciones excitantes. Recuerdas como fue la primera vez, que música escuchaban juntos, aquellas cosas que hacian antes de que la relación se estabilizara, eso deben implementarlo ahora, ir a algún lugar tranquilo, buscar ese momento a solas y simplemente besarse o acariciarse como lo hacían antes, ejemplo: una mujer contaba que su esposo ya después de 6 años de relación no la besaba con pasión con tanta frecuencia como lo hacia al principio de su relación y esto fue contribuyendo a que la pasión entre ellos se apagara poco a poco, hasta que un día decidió hablar con él y entonces él comprendió y empezaron a mejorar eso entre ambos. La sinceridad es muy necesaria para encontrar esos focos que van disminuyendo la pasión y el deseo sexual.

4.- Cambiar un poco el escenario. Nuestro cerebro reacciona a los estímulos, es por ello que cuando se acostumbra a lo mismo de siempre no le produce ningún efecto distinto porque ya lo tiene todo grabado, la mejor forma de atacar este efecto es ofreciéndole nuevos escenarios o otra decoración del escenario, ya sea por la limitación de espacios o porque se tengan niños o no se viva sólo en casa, es necesario que el dormitorio sea como un santuario y se busquen nuevas formas de ofrecer un ambiente distinto, otra forma también sería pagar una noche de hotel, alquilar una cabaña el fin de semana, tratar de que alguien cuide a los niños y tener la casa para ustedes solos. Intenten también utilizar lencería o disfraces, esto estimula los sentidos y recuerden que todo entra por la vista. Los olores estimulan nuestros sentidos descubran entre los dos que aromas les agradan, incluyan juegos previos al acto sexual. Aprendan a jugar con estos detalles que de seguro les brindarán muchas cosas positivas y le permitirán disfrutar más a ambos.
Deja tu imaginación volar y deja la vergüenza o pena a un lado es tu pareja, hablen acerca de lo que les gustaría mejorar, probar, intentar y llénense de sorpresas mutuas, la recompensa será una vida sexual satisfactoria y la solidificación de ustedes como pareja !Suerte!

viernes, octubre 29

El sentido de las Relaciones

Cada persona es un universo en sí mismo, encierra infinitas posibilidades pero de todas ellas sólo se manifiestan unas pocas. ¿cuáles?.

Se manifiestan las cualidades de nuestro ser en las que creemos o que los demás nos han hecho creer mediante la educación y la influencia social, mientras que negamos, reprimimos, bloqueamos o simplemente no somos conscientes de otras cualidades de nuestro ser que permanecen en un estado latente o inconsciente.

Así tenemos una imagen por lo general bastante parcial de lo que somos, de lo que podemos conseguir y también de nuestras carencias y lo que necesitamos.

En base a esta imagen de lo que somos y sobre todo de lo que necesitamos, establecemos nuestras relaciones con los demás porque al fin y al cabo la vida social está basada en la utilidad, el amor, los servicios y la solidaridad que mutuamente podemos darnos.

Básicamente y aunque parezca tan crudo como tan real y natural, nos acercamos a los demás porque necesitamos algo. Incluso aunque demos, nos acercamos a los demás porque necesitamos expresar nuestro amor; aunque, por desgracia nos solemos acercar a los demás para pedir más que para dar, ya que abundan más las personas que les falta que a las que les sobra.

El misterio, la magia y el desafío de la Vida está basado en ese diálogo continuo entre lo que necesitamos y lo que hacemos para conseguirlo, puesto que cada necesidad supone el desarrollo de habilidades para verla satisfecha.

Así es como aprendemos, crecemos y evolucionamos como personas y sociedad. El éxito de los humanos como especie estuvo en el descubrimiento de que juntos podemos conseguir muchas más cosas que de una forma aislada y, en nuestra memoria más remota y profunda, está grabado con fuego esa necesidad que tenemos de los demás para conseguir nuestras metas.

Imaginate por un momento que cada vez que hubiésemos necesitado algo, sea amor, dinero, objetos o cualquier cosa, alguien hubiese acudido presuroso para dárnoslo sin pedirnos nada a cambio.

¿Qué hubiera pasado?, pues que hubiéramos aprendido muy poco y no sentiríamos la necesidad de esforzarnos y desarrollar nuestras habilidades.

¿Y qué pasa cuando no nos dan lo que necesitamos? pues que podremos cabrearnos un poco al principio, gruñir a quienes nos lo niegan y decir que son poco amorosos y solidarios pero tras esta pérdida de tiempo no nos quedará más remedio que tener que solucionar esa necesidad por nosotros mismos.

Al final, si lo conseguimos es muy posible que sintamos una satisfacción mucho mayor que si nos lo hubieran dado sin más porque tendremos lo que deseábamos y además la certeza de que siempre que queramos podemos conseguirlo por nuestros propios medios.

Si la meta fundamental de la Vida es hacernos evolucionar y crecer como personas, la meta de las relaciones no puede ser ajena a esto y es también la de ayudarnos a conocernos mejor, desarrollar nuestros recursos y crecer como personas.

Y esto es totalmente válido para las relaciones de pareja . La meta material puede ser lograr juntos una vida mejor, dar y que nos den amor, formar una familia y otras muchas cosas pero la meta más profunda y espiritual es la de aprender y conocernos mejor.

Aparte de la relación que mantuvimos con nuestros padres y esa vida familiar donde se forjó nuestra personalidad, es la relación posterior con nuestra pareja la convivencia más importante e intensa que tenemos a lo largo de la vida y si es importante porque sirve mejor que ninguna otra para conocernos, sobre todo, para conocer los ecos y reflejos que llevamos dentro de nuestra vida familiar pasada y de los que puede que no seamos muy conscientes.

La vida de pareja supone una interrelación profunda de las energías de ambas personas y el poner en contacto los universos emocionales de cada uno, haciendo aflorar a la superficie cosas muy profundas que cada cual lleva dentro y de la que no seríamos conscientes de no relacionarnos de esa forma tan íntima e intensa.

CONOCERNOS MEJOR MEDIANTE NUESTRA RELACIÓN CON LOS OTROS ES UNA DE LAS CLAVES DE LA VIDA, pero en la vida social solemos llevar una máscara, una estrategia que protege nuestro yo más profundo y más oculto.

En la vida social solemos proyectar la imagen que nos gustaría que los demás tuviesen de nosotros pero en la vida personal nos manifestamos más tal y como somos en la realidad; por eso, es con nuestra pareja, hijos y familia donde más podemos conocernos.

Por lo tanto, en la pareja es donde más podemos ser conscientes de la diferencia que puede haber entre lo ideal que nos gustaría ser y lo que realmente somos, entre lo que quisiéramos ser y los hábitos emocionales aprendidos en nuestra infancia y que debemos superar quizá.

Por decirlo de otra manera, nuestra relación de pareja sirve como un espejo que nos devuelve la imagen de lo más profundo que hay dentro de nosotros, naturalmente que a la otra persona le sucede lo mismo y esa es la magia y el misterio de las relaciones amorosas.

Si fuéramos conscientes de esto nos daríamos cuenta que entretenernos en juzgar, recriminar y esperar que la otra persona mejore es perder el tiempo y desviarnos de nuestros objetivos más profundos, que son conocernos primero para poder superarnos y mejorar después.

Así, más que estar pendientes de los defectos de nuestra pareja deberíamos darnos cuentas de las respuestas que en nosotros despiertan esos defectos.

No debemos olvidar esto en nuestra relación de pareja y a la hora de abordar los posibles conflictos y dificultades que podamos tener: Más que disgustarte y amargarte con tu amante por aquello que supuestamente ha hecho mal o no te ha dado, por qué no reflexionas sobre esa vulnerabilidad tuya que ha salido al descubierto.

Si te desesperas, gritas, odias o sufres por alguien quizá ese alguien sea el inciador de tus emociones pero el responsable de tu conducta eres tú. Si te muestras lleno de dicha y felicidad por alguien quizá ese alguien sea el inciador pero el responsable de tu dicha y buen ánimo eres tú.

Abordar las crisis de la pareja y de las relaciones en general desde este punto de vista es toda una revolución que puede ayudar mucho y su base filosófica y energética es la siguiente: Normalmente llegamos al mundo del amor y las relaciones como seres que se sienten incompletos.

Nos enamoramos, nos fascina y nos llena de alegría nuestro amante porque pensamos que juntos seremos completos pero este planteamiento es un camino que a la larga lleva a la frustración y lo que es peor, a la exigencia, el disgusto y el desamor porque no es el planteamiento correcto, porque nadie es perfecto ni puede asumir esa responsabilidad tan tremenda y por lo tanto tarde o temprano nos causará frustración.

El planteamiento correcto en la relación de pareja no es que mi amante me va a dar todo lo que necesito para que yo sea alguien completo, cosa por otra parte imposible sino que juntos vamos a aprender más, vamos a ayudarnos mejor y vamos a desplegar más recursos para que cada uno de nosotros, individualmente y de una forma colectiva, seamos más poderosos y más completos.

Esto es muy diferente a lo anterior, ya que en el primer caso mi pareja es responsable de mi felicidad y en el segundo caso asumo que yo soy la única responsable de vivir disgustada o de vivir en plenitud, al margen de lo que hagan los demás.

Quienes viven en pareja poden comenzar a ensayar esta nueva forma de enfocar la relación en la hora de los normales conflictos que suelen darse y más que cabrearse con la actitud presuntamente negativa de tu amante te preguntes "¿que debo de aprender y asumir ante esa actitud negativa de mi amante y que tanto me molesta?" -al margen de lo que la otra persona tenga que aprender, por supuesto-

Quienes no vivan en pareja por haberse separado tras los conflictos pueden ahora imaginar cómo sería una vida de pareja basada en ese compromiso mutuo de crecimiento y de falta de exigencias.

Quienes todavía no han vivido en pareja quizá todo esto te suene un poco raro porque lógicamente estas esperando lo más grande y maravilloso pero si comprendes que lo más grande y maravilloso es crecer y aprender juntos estaran mejor preparados para la magia de ese encuentro.

Con mis mejores deseos de Paz, Fuerza, Gozo y... Amor

LA INTELIGENCIA SEXUAL

Hoy todo el mundo conoce el concepto "inteligencia emocional" acuñado hace algunos años para destacar la importancia que tiene el saber manejar las emociones para conseguir una verdadera felicidad e incluso el éxito profesional y social.

Con esto se equilibra un poco un modelo de sociedad donde en lo educativo y lo cultural se ha hecho demasiada incidencia en lo racional descuidando lo emocional.

Recientemente dos psicólogos americanos -Shere Conrad y Michael Milburn- han lanzado un nuevo concepto también muy necesario: la inteligencia sexual, quien mide nuestra capacidad para disfrutar de una sexualidad plena y creativa.

Ni unos ni otros han inventado nada nuevo pues ya la filosofía tántrica propuso hace miles de años la importancia de atender y canalizar creativamente la energía sexual y emocional para la felicidad y liberación personal.

Otro investigador del cerebro, Tony Buzan, afirma que tenemos hasta diez tipos diferentes de inteligencia y que la inteligencia sexual es una especie de súper inteligencia ya que expresa diferentes tipos de inteligencia como la creativa, la personal, la social, la espiritual, la física, la sensorial, la numérica, la espacial y la verbal.

Lo que todo esto deja claro es que nuestro principal órgano sexual está en la mente y no precisamente en los genitales y que lo que ocurre en la cama tiene mucho que ver con lo que pasa por la cabeza de quienes se acuestan en la cama, de su inteligencia sexual.

La inteligencia sexual tiene una gran importancia tanto en la vida de pareja como en nuestra vida social, puesto que mide nuestra capacidad de establecer relaciones creativas y gratificantes con el sexo opuesto.

Por ejemplo: Es una manifestación de la inteligencia sexual saber distinguir cuando nos atrae una persona en concreto, si es realmente amor lo que sentimos, si es una simple atracción sexual, una mera necesidad de no sentirnos solos o incluso una tendencia a compensar otras necesidades reprimidas como cuando se busca en el sexo la sensación de sentirse poderoso y dominar como compensación de complejos de inferioridad ocultos.

Es evidente que tener claras estas cosas puede repercutir muy favorablemente en la relación que establezcamos, en nosotros y en los demás. Otra de sus manifestaciones es la de ser conscientes de las consecuencias positivas o negativas de nuestro comportamiento sexual.

Naturalmente que todos están de acuerdo en que esta inteligencia o habilidad puede ejercitarse y desarrollarse adecuadamente. Todos estos investigadores nos invitan a hacer lúcida o consciente nuestra sexualidad. Los dos psicólogos señalan la importancia que tiene para vivir creativamente una sexualidad verdaderamente plena y que también nos haga crecer, llegar a un conocimiento muy profundo de uno mismo para comprender, conocer y liberar nuestro Yo Sexual Secreto.

Liberarse de falsos mitos y prejuicios

Este camino de autoconocimiento supone irse liberando de todos los mitos, estereotipos y creencias erróneas que deforman una visión auténtica y sana de la sexualidad.

Así, desnudándonos de todos los miedos y también de los deseos aprendidos y que no tienen por qué ser nuestros, nos encontramos con nuestros verdaderos deseos sexuales. Saber afrontarlos creativamente es otra de las cualidades de la inteligencia sexual.

Este proceso de conocerse mejor sexualmente es lo que ellos llaman el descubrimiento de tu Yo Secreto Sexual, algo que has ido construyendo con el tiempo en base a las experiencias pasadas, los primeros encuentros, la educación recibida, etc. Darse cuenta de esto ayuda a desvelar una verdadera naturalidad frente al sexo.

Trabajarse la vida sexual

La sexualidad es algo realmente tan natural que nos parece muy fácil y aunque en realidad lo es todos los encuentros humanos, sean sexuales o no, tienen siempre una profunda complejidad que es necesario trabajárselos para que salgan bien. Darlo todo por sentado en el sexo como en el amor es un camino hacia el desencuentro y la frustración.

Según ambos psicólogos para alcanzar una verdadera plenitud sexual es muy conveniente tanto tener una buena educación sexual como desarrollar actitudes y conductas que requieren autodisciplina y esfuerzo.

Saber abrirse y relacionarse con los demás

Tanto si vives en pareja como si no, tu felicidad sexual depende también de no encerrarte demasiado en ti mismo ni tampoco en tu vida de pareja. Según ellos es necesario saber también abrirse a los demás.

La maravilla del amor y la sexualidad reside precisamente en esa necesidad de abrirnos al otro, de saber compartir, de encontrar placer no solo en el recibir sino también en el dar, en la entrega en suma. Si te encierras en ti mismo te será difícil experimentar amor y placer con tu pareja pero también una pareja demasiado encerrada en sí misma termina también asfixiando su relación y siendo presa de sus propias rutinas.

Por eso las relaciones absorbentes y posesivas están siempre condenadas al fracaso. Una persona abierta a la vida y los demás no sólo encuentra pareja con más facilidad sino que también disfruta más de su pareja.

Una pareja abierta a la vida y los demás de una forma unida, encuentra también más estímulos para su crecimiento personal y como pareja.

No es nuevo que modernas tendencias en la psicología y la sexología coincidan con lo más fundamental de la filosofía tántrica, lo que reafirma la validez de su esencia.

Poniendo Amor en Tu Vida

Si yo te amo y tú no me amas ¿Qué sucede? Que mi amor no te aporta felicidad, no te produce ningún efecto e incluso puede ser una incomodidad para ti. Pero si con mi amor despierto tu amor ¿Qué sucede? Que eres maravillosamente feliz porque me amas. No porque yo te ame sino porque tú me amas. Cierto, mi amor quizá ha despertado tu amor pero lo que te hace feliz es tu don de amar. Claro que necesitas una excusa para amar. Necesitas ilusionarte, enamorarte, creer que el otro es maravilloso, necesitas que te amen para tener esa fuerza y confianza que permite surgir tu amor pero es cuando mana de ti, cuando disfrutas.

Alimentar tu Don de Amar

Tu amor necesita alimento porque quien no se nutre no tiene y quien no tiene, no puede dar. El problema es que nos acostumbramos a que sean los demás quienes nutran nuestro amor, Si no te sonríen, si no te hablan, si no te abrazan, si no te hacen caso, si no corresponden a tus expectativas, no te sientes bien y entonces no puedes amar o quizá no estás bien porque no puedes amar. Cierto, tu amor, tu don de amar necesita un alimento para que pueda crecer y dar sus mejores frutos pero no puedes alimentarte solo de lo que te dan los demás. Es bueno y necesario que los demás te nutran y aporten cosas ¡Claro que sí¡ Pero es más bueno y necesario que aprendas a nutrirlo tú. ¿Cómo? Poniendo amor en tu vida. Haciendo las cosas con amor, poniendo creatividad y belleza en cada uno de tus actos, amando a la vida aunque no puedas amar a alguien en concreto. El amor es como un músculo que se ejercita en el día a día, así se hace don, se hace una cualidad del ser de la que puedes disfrutar tú. De la misma forma que puedes desarrollarlo, también puedes dejar que se debilite y oxide, si estás siempre esperando para poder amar.
Hay muchas personas que están esperando que aparezca el amor de su vida o si lo tienen, que su pareja cambie y les comprenda más para poder amar. Hay muchas personas que siempre están esperando algo para poder abrir su corazón a la Vida. Esperan y esperan y, en su espera desesperan, consumiendo los días de su vida.

Disfrutando de tu amor

Olvídate de todos. Olvídate de todas sus ofensas, de sus decepciones. Por un instante olvídate de todo el mundo para encontrarte contigo. Mírate con amor, con comprensión. Mira ese ser humano valiente queriendo amar a pesar de sus miedos. Mira la ternura que hay en tus manos, la luz de tus ojos y el gozo de tu corazón cuando haces las cosas con amor, con emoción, con un sentimiento de belleza y armonía. Mira como disfrutas. Mira como reluces. Mira lo hermoso y divino que eres. No tienes ninguna excusa ni necesitas a nadie para poner un poco mas de amor en tu vida y disfrutar de ese gozo que te sana y te redime. No lo hagas por nadie. Hazlo por ti. Se trata de ser tierno sólo por disfrutar de tu ternura, de ser amable solo por el gozo de tu amabilidad, de desear algo bonito con el otro, solo por el placer de ser tú bonito. Los demás claro que te decepcionan a veces, de la misma forma que tú también te decepcionas pero eso, más que una excusa para no amar, hace más necesario poner más amor en tu vida porque amar es también perdonar por el gozo de liberarte y aceptar por la satisfacción de estar tranquilo y en paz, contigo mismo y los demás. No tienes ninguna excusa porque si crees que nadie te ama, más amor tienes que poner en tu vida, más tienes que amarte para disfrutar del gozo de tu amor.

miércoles, octubre 27

VIVIR EN PAREJA

Quiero resaltar la importancia de la selección cuidadosa y correcta de quien compartirá nuestras vidas.
¿Has pensado alguna vez cómo seleccionas tu pareja?
Es preferible una acertada elección ahora, a una relación que tengamos que llevar a rastras por el resto de nuestras vida.

La atracción amorosa ha sido un misterio para el ser humano. Sin embargo, está claro para muchos que cuando buscamos pareja nos sentimos atraídos por personas que gozan de cualidades de las que carecemos. Nos apasionan los encantos que no poseemos y las habilidades que siempre quisimos tener y que, por alguna razón, no desarrollamos. Experimentamos una admiración especial por dichos atributos y por las personas que los exhiben. No en vano simbolizamos nuestro amor con la unión de dos medias naranjas. Nos referimos, muchas veces, a nuestra pareja como nuestra media naranja.
Cuando conseguimos a la persona que posee esos atributos, entonces sentimos que hemos alcanzado la completitud, es como obtener el éxtasis. La naranja se ha completado, por lo menos eso creemos!
Durante la etapa de enamoramiento o de la luna de miel emocional, nos regocijamos en esas aptitudes que nos hicieron enloquecer por nuestros amantes. Si somos tímidos, disfrutamos enormemente de su personalidad extrovertida. Estimulamos su risa, sus comentarios y sus intervenciones en público. Si somos emocionalmente rígidos, nos divertimos con su personalidad artística y bohemia.
Todo parece funcionar a la perfección mientras la etapa de la luna de miel emocional permanece encendida. Pero ¿qué pasa con dichos encantos cuando la realidad toca a la puerta? Es como quitarnos la venda de los ojos. Palpamos una realidad ya ineludible. Todas esas cualidades que constituyeron la esencia primordial del enamoramiento pasan a ser uno de los mayores obstáculos para el amor. Ahora deseas que tu pareja no fuera tan extrovertida, y detestas sus comentarios en público porque te suenan impertinentes más que divertidos. Y para ti, que te deleitabas con sus aptitudes musicales, que te divertías mientras cantaba y bailaba, deseas ahora que compartiera más tiempo contigo, en la calidez y quietud del hogar. Y si te sentías seguro(a) con las características protectoras de tu pareja, ahora te parece controlador(a) e insoportablemente dependiente.

Si no estás consciente de lo que pasa, tratarás de detener o someter esas cualidades que ahora tanto te irritan. Harás todo lo que esté a tu alcance para reprimirlas, como posiblemente hicieron tus padres contigo, razón por la cual nunca las desarrollaste. Es como si intentaras repetir la historia. Así, a quien solías llamar tu media naranja, lo deja de ser de la noche a la mañana. La completitud que creías haber alcanzado fue un simple espejismo. Nunca existió. La búsqueda de completitud es totalmente ilusoria. Ésta nunca es alcanzada a través de una pareja. Tu pareja no está contigo para hacerte sentir completo(a) ni para aliviar tus carencias.
¿Qué hacer, pues, una vez que la fantasía y la magia del enamoramiento termina y las verdaderas caras son develadas? O irremediablemente la relación llega a su final o podría surgir la etapa más larga, complicada pero la más hermosa del amor: el amor bonito. En esta etapa la aceptación y el respeto son claves fundamentales para el éxito de la pareja.
Si las cualidades de tu pareja fueron el gancho que una vez te hicieron sentir mariposas en el estómago, bien vale la pena hacer el esfuerzo por reconciliarte con ellas, para darle la bienvenida al amor bonito. En lugar de intentar repetir una historia de coerción, te invito a reescribir tu relato de vida. ¡Esta vez podría ser diferente!
Está claro que tenemos la oportunidad de resolver nuestra propia frustración para poder darle paso a una resolución personal. Así, lograremos no sólo aceptar los atributos de nuestro(a) compañero(a), ¡sino amarlos!


Tomado de Comunidad Internacional Reiki Dragón Rojo