Mostrando entradas con la etiqueta Nam Myoho Renge Kyo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nam Myoho Renge Kyo. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 25

¿Dónde está el espíritu (o alma) del ser humano? A esta pregunta, muchos apuntan con el dedo el corazón, pero en realidad está dentro del cerebro

1. Desde el punto de vista de la física.
En una de las conferencias que dio el profesor Susumu Tonegawa (profesional en el campo de biología molecular), premio Nobel en ciencias (en abril del 2002), habló sobre el mecanismo del cerebro desde el punto de vista de la biología molecular. Yo también participé a dicha conferencia que duró 3 horas y media. El tema principal fue el espíritu (o alma) del ser humano. ¿Dónde está el espíritu (o alma) del ser humano? A esta pregunta, muchos apuntan con el dedo el corazón, pero en realidad está dentro del cerebro. El espíritu es una parte de la función que cumple el cerebro. Hasta ahora el problema del espíritu (alma) fue estudiado, no por la ciencia, sino más bien, como una cuestión filosófica. Pero mientras la ciencia avanza cada vez más, se ve la necesidad de tratar el problema del alma científicamente. En esta conferencia se trato desde este punto de vista.
Lo que más me impactó en esta conferencia fue el tema de los bebés. Puede que no exista, pero por ejemplo en el caso de que un bebé nazca en una familia de 6 personas y cada uno le hable diferentes idiomas: como el papá en francés la mamá en japonés la hermana mayor en chino, etc.; y además los 6 les hablen por igual, ¿el bebé que idioma creen que hablará?, en conclusión hablará los 6 idiomas. Y esto esta comprobado por el profesor Tonewaga por los resultados y pruebas de sus prácticas e investigaciones. Este principio no cambia sin importar el país en el que se resida. Esto indica que el cerebro posee una enorme capacidad receptora. La educación en idiomas debería ser desde la época de los bebés, teniendo cerca de algún amigo extranjero que pueda hablar al bebé en otro idioma, o que los mismos padres le hablen ingles u otro idioma sería lo mejor. Pero ¿porqué los bebés pueden aprender tanto? Esto es porque el mecanismo del cerebro es diferente y esto se debe a que las ondas cuando receptan la información en el cerebro de un bebé con la de un adulto es muy diferente.
¿De qué esta compuesto el cuerpo del ser humano? Esta compuesto por células, se dice que el ser humano esta compuesto de 60 billones a 70 billones de células. Los cabellos, la piel toda esta compuesta por células, las células por moléculas y las moléculas por átomos, los átomos están compuestos por partículas elementales y las partículas por los cuantos. La ciencia moderna ha esclarecido hasta aquí. Ahora ¿qué es el cuanto? En pocas palabras son como las cuerdas. Y esas cuerdas oscilan. ¡Es decir, están oscilando! Y emiten vibraciones, no está de más decir que nuestro cuerpo esta compuesto de vibraciones.
Hasta ahora se ha podido comprobar teóricamente la existencia de vibraciones. Pero no existía la forma de medir estas ondas. Sin embargo, el científico norteamericano Dr. Weinstock inventó una máquina para medir dichas ondas. Esta máquina es el MRA (analizador de resonancia magnética) que hoy en día es utilizado en los campos de la medicina.
Todas las cosas emiten ondas. Las ondas que emite el cerebro de los seres humanos todas son diferentes. En el caso del ser humano las ondas que emite el cerebro son las más fuertes. Es decir, las ondas encefálicas. En la medicina actual esas ondas por más pequeñas que sean se las pueden medir. Todos los seres vivientes emiten esas ondas. Como también los animales y las plantas. Estas ondas también existen en el universo. Es decir, el universo también vive.
Las ondulaciones que existen en el universo son las mejores entre todas las ondas. Son ondas y mantienen el orden. Si se mide con el MRA esa onda ideal es de 7.5 hertz.
Si comparamos los 7.5 hertz con las ondas encefálicas que emiten el cerebro del ser humano, ¿a qué equivaldría?
Un nivel intermedio sería las ondas alfa y las ondas cita. Las ondas cita se emiten cuando una persona está dormitando. Cuando una persona está en el tren y comienza a cabecear sintiéndose muy cómodo. Cuando esta dormitando. Las ondas alfa salen cuando una persona esta en plena forma. Cuando todo le sale muy bien, y se siente refrescado. Así como la condición en el que estuvo el entrenador de béisbol los tigres, de Hanshim, el sr. Hoshino cuando estaba ganando 10 partidos consecutivos, seguramente estuvo emitiendo ondas alfa en abundancia.
En fin, un estado refrescante, pero moderado; así como cuando se está dormitando, pero a la vez se esta despierto. Esta es más o menos la condición que produce 7.5 hertz. Una condición máxima (estable y buena) para el ser humano. Este tipo de onda existe en el universo. Este es el mejor estado tanto en el ser humano, como en los demás seres vivos. ¿existen personas que emitan 7.5 hertz? ¡Sí, existen! Los bebés, las ondas encefálicas cuando nacen es de 7.5 hertz. Es una sensación muy agradable. El cerebro del bebé está en una condición de receptar y además el corazón es muy puro. Si observamos con cuidado, vemos que los bebés no se afligen, no se entristecen, no sienten odio por alguien no guardan rencor. Cuando siente hambre sí lloran, pero eso es otra cosa. Los bebés viven manteniendo siempre los 7.5 hertz. Sus ojos son hermosos, tienen un cutis muy lindo y el desarrollo es rápido. La existencia en sí de los bebés es la condición de la vida más elevada. Es por eso, que pueden aprender fácilmente 6 idiomas y no les resulta trabajoso. Si todos los seres humanos tuviésemos ese tipo de cerebro estaríamos en buenas condiciones. Y así, podríamos vivir mejor.
Ahora se está reduciendo el número de científicos que niegan esta “teoría de las cuerdas”. En los centros de investigación de la universidad de Tokio se está investigando sobre esto con gran interés.
Es una teoría que tiene el apoyo del todo el mundo. Lo más importante en esta teoría es la vibración. ¿Sería posible que una persona adulta pueda entrar al mundo de los 7.5 hertz? El profesor Tanegawa dijo que sí lo podíamos hacer. La forma, poniendo, en práctica solo dos cosas intencionadamente. Para activar el cerebro del ser humano a 7.5 hertz, primero, es importante recordar aquellas ocasiones alegres y agradables. Si tenemos en cuenta siempre esto nos daremos cuenta de las ocasiones alegres y seguiremos recordando una tras otra. Así nos daremos cuenta realmente cuan felices somos. Si logramos ir en busca de nuestra felicidad, podremos acercar nuestra onda encefálica a 7.5 hertz. Podremos pensar “oh! QUIZAS, esto en realidad fue buena suerte para nosotros”, “¡que bien!” Por ejemplo: supongamos que nuestra vecina es una vieja aburrida y muy mala. Siempre busca pelea. Pero quizás si pensamos que todo esto nos sirve para nuestro propio desarrollo y que en realidad el que sale ganado es uno llegamos al mundo de los 7.5 hertz. Si pensamos al contrario, ¿porque no se muere rápido esta vieja?. Es un fracaso. Y nos alejaremos mucho más de los 7.5 hertz. Lo más importante es recordar las escenas alegres, las maravillosas experiencias y así, recordaremos todo lo bueno que ha pasado en nuestra vida.
Segundo, tener una clara imagen del futuro. Tenerlo claro y detallado. Por ejemplo, si desea tener una vida larga, no piense en cuándo los angelitos lo vendrán a buscar. Porque si es así vendrán muy pronto, de repente. Somos nosotros mismos los que damos las órdenes a nuestro propio cerebro, conscientemente y premeditadamente. Así lo hicieron las hermanas Kin y Gin. Una de ellas decidió vivir hasta los 100 años, cuando era joven y tenia 30 años por más que se enfermaba de algo no dudaba de eso. Era muy firme su deseo de vivir hasta los 100 años y esto fue lo que influenció de buena manera en su cerebro. Por eso, cuando un enfermo piensa cuándo sanara su enfermedad, esta muy mal. Nunca se sanará. Tiene que fijarse una fecha clara hasta el día que sanará. Y hasta esa fecha imaginará cosas positivas. Imágenes del día que le darán de alta recibiendo un ramo de flores, así tienen que ser, imágenes con lujos de detalles. Tenemos que imaginarnos cosas que todavía no se han hecho realidad. Por ejemplo todas aquellas empresas que sacan a la luz sus productos excelentes utilizan este método. Dicen que aquella empresa en la cual el presidente de la compañía solo ordena arbitrariamente que se fabrique el producto que él desea, va directamente a la quiebra, pero el contrario una buena empresa escoge a viarias personas de varias secciones. Y dialoga en un ambiente agradable sobre el futuro imaginando diversos nuevos productos, entrando de este modo al mundo de los 7.5 hertz. Y así una persona desempeña el papel de mediador juntando todas las ideas, imaginando la forma del futuro producto, y como resultado de todo esto sale a la luz un nuevo producto. Este producto sale al mercado y tiene un gran éxito. Es por eso muy importante imaginar el futuro.
Por ejemplo, conozco a una persona que vendía productos en Kanagawa. Tenia una pequeña tienda. El se decidió un día a “ser el vendedor de pinturas en el Japón, ser el mejor vendedor de pintura en el mundo” Y decidió que concretaría este sueño en 20 años y ahora se convirtió en el presidente de compañía de pinturas más famoso en todo el Japón que es el Pint House. Otro ejemplo, hace 20 años atrás conocí a un señor que vendía yakitori. Era un simple vendedor de yakitori. Y vendía solo. Pero un día se decide a ser el mejor vendedor de yakitori de todo el mundo y en 20 años concreta su sueño. Ahora es el presidente de restaurantes de comida “yoro no taki” que tiene 10 mil restaurantes en todo el mundo. Es totalmente diferente aquella persona que dice ¡Lo haré!, toma una firme determinación y vive con este objetivo, con aquellas personas que viven solo por vivir sin pensar en nada. La diferencia de los 20 años es muy grande. De la misma forma, suele verse una gran diferencia entre aquellas personas que deciden vivir hasta los 100 años como las hermanas Kin y Gin, que hasta ya tienen una clara imagen de cómo quieren morir; con otras personas que no lo hacen.
Pues bien, para entrar al mundo de los 7.5 hertz se necesitan 2 cosas: recordar siempre cosas buenas e imaginar detalladamente nuestro futuro. Así podremos mantener en los 7.5 hertz.
Cambiando de tema, en el mundo hay muchas personas raras (misteriosas), como el señor Akira Mikami, especialista en botánica. Este señor es famoso por encontrar personas desaparecidas. Sale mucho en TV. Su especialidad es encontrar a personas que entran a bosques frondosos y se pierden. Acierta 100%. Cuando la policía tiene algún caso de personas desaparecidas le piden su colaboración al Dr. Mikami y entran juntos al bosque. Los policías se sorprenden por el proceder de este doctor. De repente con una máquina en la mano habla dirigiéndose a las plantas, ¿Oye, alguien pasó por aquí? Los policías se arrepienten de haberle pedido ayuda a este tipo, porque el doctor dice: “Las plantas dicen que por aquí no ha pasado nadie, así es que vamos por allá”. La máquina detecta las ondas que emiten las plantas. Las plantas responden con vibraciones. De esta forma, preguntando a las plantas llega al lugar exacto donde se encuentra la persona desaparecida. Y la rescatan. En el mundo hay este tipo de personas. Dice que las plantas le contestan. Por ejemplo cuando se prende fuego con el encendedor y se acerca el fuego a una flor, la flor grita “por favor no, esto está muy caliente”. Al contrario cuando se la alaba diciendo “que hermosa estás”, la flor crece muy hermosa. Es por eso que los gatos y los perros también comprenden. Si le decimos “que lindo perrito”, entonces el perro se pone contento. Ellos receptan las ondas que nosotros les transmitimos. Por más que no hablen ni entiendan nuestro lenguaje, comprenden muy bien por medio de las ondas si la estamos alabando o no. Cuando les decimos “este perrillo cochino”, ellos también entienden y seguramente están diciendo “porque me dices eso” “Me estás ofendiendo”. Como el perro es muy orgulloso, arrogante, nunca cree que nosotros somos sus amos. Cuando les damos de comer, ellos en su interior dicen “Bueno, te haré el gran favor de comer” o cuando se los lleva de paseo ellos son siempre los protagonistas.
En conclusión, ¿qué es lo mejor para emitir 7.5 hertz? Lo mejor es la práctica. Pero no es sólo aquella práctica de sólo venerar a los dioses y a los budas. Esto no tiene nada que ver con 7.5 hertz. Para entrar al mundo de los 7.5 hertz del cual habla el profesor Tanegawa, lo mejor es aquella forma de práctica (fe) que nos permite recordar las cosas buenas del pasado y que nos permita construir el futuro con una imagen intensa, clara y detallada.
De este modo, el acto de orar hacia el Gohonzon concuerda con lo que nos quiere decir el profesor Tanegawa. El Gohonzon no es ningún Buda. No es como en otras religiones que el objeto de veneración es el Dios o Buda. Este Gohonzon que nosotros veneramos personifica la vida de cada uno de nosotros. Es mirarse fijamente uno mismo. Otras religiones u organizaciones dicen cosas no científicas. Por ejemplo una de ellas dice que cuando se venera el objeto de veneración las letras sobresalen del pergamino. Eso es absurdo, deben estar mal de la vista. No puede ser que la letra sobresalga, porque es un simple impreso. Esto no viene al caso. Lo principal es nuestro cerebro. El problema está en nuestro espíritu y depende de nuestro espíritu cómo podamos hacer funcionar nuestro cerebro. El Gohonzon es sólo un objeto que nos permite concentrarnos para poder activar nuestro cerebro. Pero al atribuir esta fuerza a algo externo, no se puede hacer nada y sobre esto trata el siguiente tema, que es el campo de la psicología.
Por 
 Yoichi Kawada

sábado, marzo 14

Aceptar las cosas como son y no, procrastinar.


Navegando por la red y leyendo las noticias, me encuentro con este artículo que trata sobre algo que padecemos casi todos los humanos, y es la falta de aceptación. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar a los demás tal cual son?¿Por qué inconscientemente abrazamos la idea de cambiar a otros, especialmente, a nuestros afectos? Es muy fácil dictar cátedra pero ¿realmente aplicamos lo que pregonamos? En ese caso, siempre recuerdo las palabras de mi sensei: "No me sigas a mi, sigue la Ley Mística del Universo (Nam Miojo Rengue Kio) Cada vez que entro en conflicto con mis ideales encontrados, recuerdo esta ley y todo vuelve de nuevo a su equilibrio. 
Veamos que nos dice el periódico El País de España al respecto...

Un sufrimiento humano muy común es desear que las cosas sean distintas a como son

Sin renunciar al progreso, es necesario asumir que hay situaciones y personas que no cambian

El reto es aceptar lo que nos toca vivir y trabajar para restablecer el equilibrio


Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.
Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?
Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.
La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida. 
Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.
Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.
Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.
Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.
Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.
Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. En el ámbito laboral, a menudo consideramos que los compañeros no cumplen con sus tareas, y el jefe o la jefa es un ser inútil que está dinamitando la empresa.
Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enroscarnos y señalar al otro como enemigo. En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.
“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)
En 2002, Byron Katie publicó un libro orientado a acabar con la insatisfacción personal: Amar lo que es. Basado en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de resignarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese punto de partida.
Esta autora norteamericana sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.
Convencida de que “lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, en su best seller propone que la persona insatisfecha se entregue al “trabajo”, que empieza con estas dos fases:
1. Plasmar en el papel lo que no nos gusta. Tomar una situación o una persona que nos desagrada y especificamos quién o qué provoca nuestra tristeza, qué es lo que no nos gusta y cómo debería ser para que estuviéramos satisfechos.
2. Indagar en el problema a través de estas cuatro preguntas:
a) ¿Es eso verdad?
b) ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?
c) ¿Cómo reaccionas al tener este pensamiento?
d) ¿Quién serías sin él?
Byron Katie sostiene que ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.
Una anécdota que se menciona en los talleres de superación personal tiene como protagonista a un violinista que en pleno concierto en Nueva York vio como se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.
Sin duda, la realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a circunstancias indeseadas. La cuerda rota del violinista tiene su equivalente, en la vida cotidiana, en situaciones con mucho menos público, pero más dolorosas. En lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestra vida. Para que vuelva a sonar la música, no obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, ya que son un reto y un aprendizaje. Al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, sino en las otras tres que siguen sonando.

miércoles, junio 11

Rissho Ankoku Ron


En el "Rissho Ankoku Ron" (Tesis sobre la pacificación de la Tierra mediante la propagación del Budismo verdadero), Nichiren Daishonin define al "anfitrión" que dialoga con el "huésped" como un "amigo en un salón de orquídeas". Cuando alguien pasa un tiempo en un recinto de orquídeas, la ropa se le impregna con la fragancia de las flores. Del mismo modo, uno debería emprender el diálogo con la actitud de que la otra persona quede "impregnada con la fragancia de la benevolencia solidaria".
Propagar no significa imponer ideas a los demás, ni hacer algo por la organización. En cambio, difundir el Budismo es la acción de venerar la naturaleza de Buda en la vida de los demás. Por lo tanto, nuestro esfuerzo en el shakubuku debería motivarse en una actitud de respeto supremo hacia la otra persona.
El presidente Toda decía: "La base para hacer shakubuku es tener una actitud solidaria hacia el sufrimiento de los otros". En otras palabras, lo fundamental es la misericordia. Uno no propaga el Budismo con la postura beligerante de oponerse a las ideas del otro y convencerla de que se sume a nosotros.
...
No se puede hablar de diálogo cuando una de las partes interrumpe todo el tiempo a la otra y no la deja expresar su opinión, para luego emitir opiniones concluyentes.
Aunque uno piense que el otro está diciendo cosas erradas o extrañas, en lugar de objetar sus palabras hay que hacer el esfuerzo amplio de comprender su punto de vista. Entonces, la persona se sentirá segura y podrá escuchar lo que uno tiene para decir.
En ese sentido, el Buda es, realmente, un maestro del diálogo. Shakyamuni y el Daishonin tenían personalidades cálidas y abiertas; imagino que la gente se habrá sentido muy feliz de conocerlos a ambos. Y, probablemente por eso, tantos hayan escuchado sus palabras con semejante deleite.
...
En nuestra tarea de propagación, es muy importante que nos mantengamos imperturbables frente a los obstáculos. Con esas palabras, Shakyamuni urgía a sus seguidores a mantener una postura radiante y bien compuesta, por muchas presiones que cayesen sobre ellos.
En la época posterior a la muerte de Shakyamuni, propagar el Budismo entraña dificultades inevitables. Por ende, es necesario poseer templanza y resistencia. Hace falta ser capaz de resistir la adversidad. Y esta cualidad significa no retroceder ni aceptar la derrota. Hay que perseverar y ganar. Pase lo que pase, no nos desalentemos. El kosen-rufu es una contienda espiritual. Los que se dejan vencer interiormente difícilmente sepan lo que es la resistencia.
...
Uno desarrolla la mayor fortaleza cuando cultiva una actitud paciente hacia la realidad. Y si a eso se suma un auténtico coraje, uno puede soportar cualquier adversidad. En el capítulo "El aliento a la devoción" (Kanji, trece), para describir esa fortaleza se emplea una metáfora: "vestir la armadura de la resistencia". Otra de las formas de llamar al Buda es "El Que Puede Resistir". Tanto Shakyamuni como Nichiren Daishonin desplegaron al máximo los poderes de la resistencia y la perseverancia.
Daisaku Ikeda
(Fragmentos de la serie de diálogos sobre el Sutra del Loto entre el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda y el titular del Departamento de Estudios de la Soka Gakkai, Katsuji Saito, y con los vice responsables, Takanori Endo y Haruo Suda)