Hace algunos días tuve la oportunidad de reunirme con algunas compañeras de la universidad, en realidad no éramos muchas, casi siempre las mismas con las que solía hacer planes que solo se hacen con las más amigas.
Les confieso que tenía sentimientos encontrados, debido a que como hacía bastante tiempo que no hablábamos estaba a la expectativa de tener algo que contar y ojalá fuera algo bueno, importante y atractivo. Todo se resumía en “amigas encontré el hombre perfecto”. Y lo digo porque para nosotras, no se si a ustedes les ha pasado nuestras conversaciones terminan siempre girando entorno a ellos y en discutir si existe o no el hombre ideal. Como era de esperarse, todas llegamos muy lindas y eso sí con el mejor atuendo. Ah, por cierto el lugar escogido estaba de ataque y solo para que se hagan una idea se llama solos y solas pero bueno luego hablaremos de estos sitios.
Por ahora les cuento que como si se tratara de un chiste o la ayuda del cosmos, la mayoría éramos solteritas y a la orden, solo una tenía una relación estable. Este fue el punto de partida para que toda la noche expresáramos: ¿cómo debe ser el hombre ideal? Algunas coincidían en pensar que este ideal de hombre definitivamente no existe, porque de alguna u otra manera por más cualidades que se tengan siempre se tiene un defecto y que ese defecto en algún momento tiene que aflorar. Según entendí no es que uno espere un santo canonizado si no uno que sea capaz de reconocer y mejorar, que en lo personal creo que es el dolor de cabeza de la mayoría de las mujeres y el rompimiento de mas de una relación.
El luchar día tras día porque esa persona demuestre con un cambio cuanto le interesamos. Trabajo que si no se tiene resultados nos lleva a un desgaste personal, al desánimo y, porque no, al desamor. Por otra parte, la mas racional de mis amigas, y la llamo así porque es de las que piensa que a las relaciones se les debe meter mas razón que corazón, cree que el hombre ideal es aquel que cumple con las necesidades básicas, es decir que pueda pagarle las tarjetas, los recibos, las salidas, los viajes y una que otra prendita. ¿Acaso es este el hombre ideal para ti? Ahora bien, el lado opuesto lo piensa mi otra gran amiga quién argumenta que para ella su ideal de hombre se resume en solo dos palabras: un ser espiritual y muy trabajador.
Todo punto de vista es respetable y más si se tiene en cuenta que en cuestión de hombres nada está escrito. Reconozco que no es que se trate de interés aunque en algunos casos lo sea, yo prefiero llamarlo “velar por nuestro bienestar económico”. No se si estarán de acuerdo o no pero me imagino que para toda mujer o al menos para mi, el hombre ideal debería ser una mezcla entre el rostro y la figura de Brad Pitt, con la importancia e inteligencia de Barack Obama , la dulzura de Juan pablo II y el bienestar económico de Donald Trump. ¿Te identificas con un hombre así o cómo lo prefieres? Saben que chicas yo soy la más romántica del grupo, toda mi vida he tenido claro que mi hombre ideal es aquel que me ame tal cual como soy, con mis gorditos, con mis defectos, pero sobre todo aquel que me respete y me consienta aún sin maquillaje y recién levantada.
Luego de algunos tragos y el transcurrir de la noche solo coincidíamos en pensar en que ese espécimen llamado hombre son y serán ideales dependiendo del gusto, las características, el amor y la tolerancia que haya en cada corazón. Bien dice el sabio refrán que los hombres son como el transporte público, nunca llega el que uno espera. ¿Será que el hombre ideal de cada quien sale del corazón? ¿Tienes tú el hombre ideal a tu lado?
jueves, octubre 8
martes, septiembre 8
jueves, agosto 13
La salud, la enfermedad y el sistema energético
Alguna vez has sabido sobre el caso de alguna persona que aparentemente estaba sana y saludable e incluso le habían practicado exámenes de laboratorio recientes con buenos resultados y de pronto enfermó gravemente sin aviso ni causa aparente...
Esto tiene explicación... Aunque no lo creas, lo primero que enfermó no fue su cuerpo físico... fue su sistema energético… Si… así como lo lees, primero enfermaron las energías, es decir, las enfermedades primero existen en un plano energético... y si no son tratadas a tiempo pasan o se materializan en el cuerpo físico.
¿Qué pasa después? que si el sistema energético de la persona continúa sin ser tratado con terapias energéticas, sencillamente la enfermedad seguirá incrementándose en el cuerpo.
Este incremento lo explica muy bien la física cuántica cuando dice que todo objeto móvil a una velocidad determinada y una dirección determinada tiende a permanecer en esa dirección y esa velocidad hasta que haya una fuerza que lo saque de dicho estado, es decir, cruzarse de brazos para esperar la sanación no ayudará mucho, a menos que se tomen acciones contundentes.
Es por ello que las terapias alternativas ven al ser humano como un “todo” (alma, cuerpo y espíritu) y se basan en el tratamiento de las energías, que son lo mas importante de la cúspide biológica del ser humano.
Una vez instalada la enfermedad en el organismo las terapias energéticas ayudaran al ser humano a recobrar su salud, ya que en un sistema energético sano, la enfermedad no consigue asidero para continuar manifestándose en el cuerpo físico, y de la misma forma como inicialmente el sistema energético transmitió energía enferma al organismo, de esa misma forma ese sistema energético en la medida que vaya sanando irá transmitiendo energía sana al organismo, lo cual beneficiará profundamente y se verá reflejado en su salud.
Es por eso que terapias energéticas como por ejemplo el Reiki que van a la raíz de la enfermedad (al sistema energético) y no solo a los síntomas (que serían la manifestación de la enfermedad), son un gran apoyo para devolver la salud al organismo.
Por ejemplo, una diabetes, hipertensión, etc, son manifestación del problema de fondo, pero no son la enfermedad propiamente.
Es por todo esto que las terapias energéticas o vibracionales además de ayudar a recobrar el estado de armonía y salud vital, forman parte de la medicina PREVENTIVA, por ello la debemos recibir todos; enfermos y sanos, creyentes e incrédulos, etc.
Pongo amorosamente a disposición la aplicación de terapia alternativa REIKI. Me puedes contactar por el telf. 0412 9537491 Gustosamente te atenderè personalmente. Consulta Bs.F.100,oo
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martes, julio 7
El desayuno hace la diferencia
El desayuno hace la diferencia
By SALOMON JAKUBOWICZ, MD
Especial/El Nuevo Herald
En las mañanas, las personas con sobrepeso están apuradas o no les provoca comer, así que el pobre cerebro tiene que ponerse en emergencia.
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: ''Ya hay que despertarse y nos comimos todo el azúcar que funcionaba como combustible''. El cerebro descubre la gravedad de la situación cuando la muchacha decide (equivocadamente) evitar el desayuno porque quiere bajar de peso con una dieta.
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda un mensaje a ver qué disponibilidad hay de azúcar en la sangre. Desde la sangre le responden: ``Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, no más''.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: ''De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva''. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que ``a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos''.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de azúcar; es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si a la chica se le ocurre desayunar.
En las mañanas, las personas con sobrepeso están apuradas o no les provoca comer, así que el pobre cerebro tendrá que ponerse en emergencia: ``Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos y hasta el colágeno de la piel''.
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en azúcar. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se autodevora. La consecuencia es la pérdida de los músculos, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
Empiezan los síntomas de falta de energía y depresión.
¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro de energía, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de ''grasa de reserva'' y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros en ser utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisona, que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en azúcar. En vez de ser convertidos en azúcar, los músculos deberían obtener el azúcar y calorías ingeridas con los alimentos
Lo peor ocurre cuando llega la tarde, justo antes de quedarnos totalmente sin azúcar. El cerebro, antes de perder totalmente los ahorros de energía, decide provocar intensos ataques de hambre y aumento del apetito llevando a la persona a sentir intensos deseos por alimentos dulces, y sin poder evitarlo empieza a comer con ansiedad todo lo que encuentra a su paso, motivando a engordar otra vez.
Por último, como los alimentos ingeridos con ansiedad en la tarde y la noche provocan que en la mañana del día siguiente no apetezca comer el desayuno, se vuelve al principio de este círculo vicioso.•
El autor es un investigador y endocrinólogo radicado en Caracas, Venezuela.
martes, mayo 12
¿Quieres bajar de peso? Desayuna bien
Los nutricionistas coinciden en que esta comida es la más importante del día para tener una dieta balanceada.
Un hábito que muchos usan para bajar de peso es cortar alguna de las comidas. Y ninguna más fácil que el desayuno, hora en la que todos andan de carreras para llegar a tiempo al trabajo. Pero la evidencia científica muestra que no hacerlo o comer uno muy frugal puede lograr el efecto contrario.
Daniela Jacubowicz, del Hospital de Clínicas Caracas, ha visto cómo en 15 años sus pacientes han logrado bajar de peso con una dieta en la cual el desayuno es la comida más importante y con mayor porcentaje de calorías y carbohidratos del día. El año pasado, Jacubowicz presentó un estudio en el que demostró esta teoría. Para el trabajo, la científica dividió sus pacientes en dos grupos que debían seguir una dieta integral con carbohidratos, proteínas y frutas, ambas muy parecidas en cuanto a número de calorías, pero diferente en la distribución de los carbohidratos. El primer grupo tuvo al desayuno 290 calorías, mientras el segundo 610.
Aunque en un comienzo al grupo que le correspondió el desayuno con menos calorías y carbohidratos le fue mejor en la dieta que al otro (perdieron 28 libras contra 23), a los ocho meses los que tenían el desayuno más abundante seguían disminuyendo de peso mientras que los otros habían vuelto a aumentar. Al final los que comieron un desayuno más completo perdieron el 21 por ciento de su peso corporal, y los otros apenas, 4,5 por ciento.
La explicación es sencilla. El desayuno busca romper el ayuno de la noche, que en promedio es de ocho horas. Cuando no se hace habitualmente, el cuerpo lo interpreta como una señal de hambruna y reduce su metabolismo para gastar lo menos posible. A la hora del almuerzo el organismo, que ya lleva más de 12 horas sin alimento, empieza a sentir hambre y a pedir comida. En esas circunstancias, la persona no va a preferir la lechuga o la manzana, sino las papas fritas, el pedazo de ponqué o cualquier otro alimento rico en carbohidratos, para saciar sus necesidades. Y todo ese exceso de comida se guarda como grasa. "Es una economía de recursos para futuros ayunos", dice Claudia Angarita, nutricionista y directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni).
Cuando la gente desayuna bien, y bien significa una fruta, una harina, una proteína y una bebida con leche, el organismo se estimula. "Esa comida es la chispa para prender el metabolismo", señala Angarita. Según los estudios de Jacubowicz, el buen desayuno es duradero, pues una persona que lo toma habitualmente tiene menos probabilidad de tener hambre entre comidas y menos ansias por carbohidratos que quienes no lo hacen. Sus hallazgos han sido ratificados por sociedades médicas en el mundo, como el British Nutrition Foundation. Para la nutricionista Marcia Polo, además, es más factible que al desayuno una persona garantice la ingesta de todos los grupos de alimentos. "Es la comida que la mayoría puede controlar, pues se hace en casa y por eso debería ser la más consciente", sostiene.
Lo anterior no sólo indica que el desayuno es importante para mantener el peso ideal, sino que quitar los carbohidratos de la alimentación diaria no es un buen método para reducir de peso. La gente que se priva de estos experimenta una baja drástica en un primer momento, pero no es capaz de sostenerla en el tiempo. Porque el cuerpo, tarde o temprano, pasará su cuenta de cobro.
Un hábito que muchos usan para bajar de peso es cortar alguna de las comidas. Y ninguna más fácil que el desayuno, hora en la que todos andan de carreras para llegar a tiempo al trabajo. Pero la evidencia científica muestra que no hacerlo o comer uno muy frugal puede lograr el efecto contrario.
Daniela Jacubowicz, del Hospital de Clínicas Caracas, ha visto cómo en 15 años sus pacientes han logrado bajar de peso con una dieta en la cual el desayuno es la comida más importante y con mayor porcentaje de calorías y carbohidratos del día. El año pasado, Jacubowicz presentó un estudio en el que demostró esta teoría. Para el trabajo, la científica dividió sus pacientes en dos grupos que debían seguir una dieta integral con carbohidratos, proteínas y frutas, ambas muy parecidas en cuanto a número de calorías, pero diferente en la distribución de los carbohidratos. El primer grupo tuvo al desayuno 290 calorías, mientras el segundo 610.
Aunque en un comienzo al grupo que le correspondió el desayuno con menos calorías y carbohidratos le fue mejor en la dieta que al otro (perdieron 28 libras contra 23), a los ocho meses los que tenían el desayuno más abundante seguían disminuyendo de peso mientras que los otros habían vuelto a aumentar. Al final los que comieron un desayuno más completo perdieron el 21 por ciento de su peso corporal, y los otros apenas, 4,5 por ciento.
La explicación es sencilla. El desayuno busca romper el ayuno de la noche, que en promedio es de ocho horas. Cuando no se hace habitualmente, el cuerpo lo interpreta como una señal de hambruna y reduce su metabolismo para gastar lo menos posible. A la hora del almuerzo el organismo, que ya lleva más de 12 horas sin alimento, empieza a sentir hambre y a pedir comida. En esas circunstancias, la persona no va a preferir la lechuga o la manzana, sino las papas fritas, el pedazo de ponqué o cualquier otro alimento rico en carbohidratos, para saciar sus necesidades. Y todo ese exceso de comida se guarda como grasa. "Es una economía de recursos para futuros ayunos", dice Claudia Angarita, nutricionista y directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni).
Cuando la gente desayuna bien, y bien significa una fruta, una harina, una proteína y una bebida con leche, el organismo se estimula. "Esa comida es la chispa para prender el metabolismo", señala Angarita. Según los estudios de Jacubowicz, el buen desayuno es duradero, pues una persona que lo toma habitualmente tiene menos probabilidad de tener hambre entre comidas y menos ansias por carbohidratos que quienes no lo hacen. Sus hallazgos han sido ratificados por sociedades médicas en el mundo, como el British Nutrition Foundation. Para la nutricionista Marcia Polo, además, es más factible que al desayuno una persona garantice la ingesta de todos los grupos de alimentos. "Es la comida que la mayoría puede controlar, pues se hace en casa y por eso debería ser la más consciente", sostiene.
Lo anterior no sólo indica que el desayuno es importante para mantener el peso ideal, sino que quitar los carbohidratos de la alimentación diaria no es un buen método para reducir de peso. La gente que se priva de estos experimenta una baja drástica en un primer momento, pero no es capaz de sostenerla en el tiempo. Porque el cuerpo, tarde o temprano, pasará su cuenta de cobro.
miércoles, marzo 25
Por qué algunas comidas “explotan” en tu estómago
La comida es necesaria para el cuerpo. Debería de servir a dos propósitos: Suministrar todos los elementos nutricionales necesarios y mantener al balance acido-alcalino de la sangre.
El cuerpo requiere 5 grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Pero en ocasiones la comida que contiene a dichos nutrientes se contradicen los unos a los otros.
Por eso existe el término “combinación de alimentos” que explica las formas de alimentarse sin que se cause conflicto al organismo. Hay muchas combinaciones alimenticias que pueden enfermar al cuerpo.
Reglas de la combinación de alimentos
Uno puede tener una digestión adecuada solo si se siguen las reglas de la combinación de los alimentos. Si se violan, aun los alimentos de calidad pueden tener efectos adversos en nosotros, como resultado de la descomposición en el tracto digestivo. Por ejemplo, en el estómago no existe enzima alguna que pueda digerir los carbohidratos. Los carbohidratos se digieren o en la boca o en el tracto digestivo. Por otro lado, la digestión de las proteínas sí tiene lugar en el estómago. Ahora consideremos una comida que tiene grandes cantidades de carbohidratos y de proteínas. Si se mastica lo suficiente, entonces las enzimas de la saliva en la boca hacen una digestión parcial de los carbohidratos. PERO si la comida se deglute sin masticarla lo suficiente, los carbohidratos permanecen sin digerir en el estomago, mientras que las proteínas son digeridas ahí. Por lo tanto producirán materiales tóxicos.
Para evitar en lo posible que los alimentos te caigan “como bomba” sigue las siguientes recomendaciones:
-Nunca combines carbohidratos con comidas acidas o agrias.
-No consumas cantidades grandes de proteínas junto con alimentos grasosos.
-Alimentos ricos en proteínas no deben consumirse junto con frutas acidas.
Si sigues las anteriores combinaciones alimenticias, evitaras la formación de materiales tóxicos en tu cuerpo.
Debes seguirlas, especialmente si siempre te sientes débil o seguido tienes problemas de tipo digestivo (indigestión, reflujo, diarreas).
El cuerpo requiere 5 grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Pero en ocasiones la comida que contiene a dichos nutrientes se contradicen los unos a los otros.
Por eso existe el término “combinación de alimentos” que explica las formas de alimentarse sin que se cause conflicto al organismo. Hay muchas combinaciones alimenticias que pueden enfermar al cuerpo.
Reglas de la combinación de alimentos
Uno puede tener una digestión adecuada solo si se siguen las reglas de la combinación de los alimentos. Si se violan, aun los alimentos de calidad pueden tener efectos adversos en nosotros, como resultado de la descomposición en el tracto digestivo. Por ejemplo, en el estómago no existe enzima alguna que pueda digerir los carbohidratos. Los carbohidratos se digieren o en la boca o en el tracto digestivo. Por otro lado, la digestión de las proteínas sí tiene lugar en el estómago. Ahora consideremos una comida que tiene grandes cantidades de carbohidratos y de proteínas. Si se mastica lo suficiente, entonces las enzimas de la saliva en la boca hacen una digestión parcial de los carbohidratos. PERO si la comida se deglute sin masticarla lo suficiente, los carbohidratos permanecen sin digerir en el estomago, mientras que las proteínas son digeridas ahí. Por lo tanto producirán materiales tóxicos.
Para evitar en lo posible que los alimentos te caigan “como bomba” sigue las siguientes recomendaciones:
-Nunca combines carbohidratos con comidas acidas o agrias.
-No consumas cantidades grandes de proteínas junto con alimentos grasosos.
-Alimentos ricos en proteínas no deben consumirse junto con frutas acidas.
Si sigues las anteriores combinaciones alimenticias, evitaras la formación de materiales tóxicos en tu cuerpo.
Debes seguirlas, especialmente si siempre te sientes débil o seguido tienes problemas de tipo digestivo (indigestión, reflujo, diarreas).
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