miércoles, abril 13

Budismo Vs cristianismo

Budismo y Cristianismo


Por Greg Martin, Asesor Principal del Dept. de Estudio de SGI-USA (Tomado de Living Buddhism, febrero 2004, págs. 4 – 8) Enviado por Ariel Ricci (Brasil) Esta entrega comienza una nueva serie que enfocará en aclarar dudas frecuentes que surgen entre quienes propagan el Budismo Nichiren en occidente. Durante mucho tiempo, los miembros han buscado asistencia para contestar preguntas sobre la visión budista sobre Dios, Jesús, Satanás, el cielo, etc. Durante los próximos meses, enfocaremos en ofrecerles contestaciones directas. Al examinar desde la perspectiva budista palabras y significados fundamentales de la fe cristiana, esperamos que esta serie ayude a los miembros de la SGI a mejor transmitir el Budismo Nichiren a sus familiares y amistades cristianas. Esperamos también ayudar a los miembros con antecedentes culturales cristianos a comprender mejor el Budismo Nichiren, las similitudes y diferencias de este Budismo con el Cristianismo, e igualmente esperamos que el resultado sea un mejoramiento en la eficacia de la práctica budista. Además, deseamos tender puentes que ayuden a cristianos y no-miembros en general a comprender mejor y relacionarse amistosamente con el Budismo, y quizás para algunos facilitarles la transición hacia la práctica de Budismo. Sin embargo, antes de comenzar, quisiera brindar algunas explicaciones para dejar claro el contexto de nuestro examen. Primero, enfocaremos en lo que creemos son principios del Cristianismo generalmente aceptados, sin dejar de reconocer que dentro de la fe cristiana existe una gran diversidad de entendimientos. Dentro del alcance de esta serie, sería imposible examinar a plenitud todas las variaciones de la doctrina cristiana. Solicitamos la indulgencia del lector o lectora por las inevitables generalizaciones en cuanto a conceptos que obligatoriamente nuestro enfoque tiene que adoptar. Segundo, nuestra intención tampoco es asumir un enfoque de refutación ante el Cristianismo. No vemos la necesidad, ni el valor en tratar de socavar una tradición religiosa que tiene aceptación amplia y es de valor palpable. Al mismo tiempo, no podemos evitar la evidencia histórica de los aspectos menos nobles de esta tradición, aspectos que han dado lugar a la propagación violenta y la Inquisición, así como el uso de esta tradición como herramienta de colonización y subyugación. Finalmente, no asumimos una posición exclusivista – aquella de que el Budismo Nichiren es el único vehículo capaz de llevar a sus seguidores y seguidoras a los pináculos de la verdad y las costas de la felicidad. Mientras que ciertamente creemos que existe una única realidad máxima, reconocemos que las principales tradiciones religiosas, desde distintos niveles, también buscan y entienden esta verdad. Y lo que es más, la mayoría de las tradiciones religiosas comparten con el Budismo Nichiren la intención de llevar a los practicantes hacia esta verdad y hacia alcanzar la meta de lograr el desarrollo humano, así como establecer una comunidad armoniosa. Así que, mientras que no reclamamos ser los únicos poseedores de la verdad (de todos modos, ¿quién la puede poseer?), lo que más nos concierne es el grado en que la tradición religiosa pueda cumplir con lo que promete. En la realidad, ¿cuántas personas pueden trascender sus tendencias más oscuras y vivir según las doctrinas de lo que creen, para así convertirse en personas de carácter genuinamente digno, con intenciones sabias, y comportamiento compasivo? ¿Sirve una práctica religiosa en particular como vehículo mayor o como uno menor en ruta hacia lograr estas metas? Desde hace mucho tiempo, los budistas hemos discutido este punto con el uso de analogías tales como la de una balsa para cruzar el mar del sufrimiento, o como el de un vehículo para hacer el viaje hacia la iluminación. Por ejemplo, en vez de rechazar como falsas las enseñanzas de los ancianos en la fe, los Budistas del Majayana caracterizaban las prácticas de esos ancianos como las de “vehículo menor” que sólo podía llevar a unos pocos – monjes y monjas de mucha dedicación – hacia alcanzar la meta de la iluminación. En contraste, con el enfoque en desarrollar prácticas para monásticos, laicos y laicas, e igualmente con la intención de incluir a toda la gente en el viaje, la designación de “vehículo mayor”, o Majayana, se aplicó a las prácticas y enseñanzas posteriores. En este contexto, todas las religiones principales son vehículos; algunos malos, algunos buenos, y algunos mejores que los demás, pero vehículos al fin. Nosotros también creemos que no existe vehículo mayor que el Budismo de Nichiren Daishonin, el vehículo capaz de incluir en ese viaje a toda la gente, y no sólo a unos pocos. Para la mayoría de quienes aún no están familiarizados con el Budismo, la idea de que el viaje hacia la iluminación es algo que sólo unos pocos pueden hacer y que está reservado para santos y sabios se ha convertido en una creencia ampliamente aceptada. Esto sugiere que para la mayoría de la gente, la existencia misma de un gran vehículo para alcanzar la Budeidad y la felicidad absoluta es un concepto ajeno que no forma parte de la experiencia religiosa cotidiana. Sin embargo, actualmente en el Budismo Nichiren el vehículo para hacer este viaje está disponible para toda la gente, sin importar género sexual, raza, condición social, nivel educativo o económico, preferencia sexual, ni edad. Y así, con esto como telón de fondo, comencemos con examinar nuestra primera interrogante. ¿Creen en Dios los budistas Nichiren? Cómo conceptualicemos a Dios tiene gran peso en la contestación a esta pregunta. Una encuesta informa que el 99 por cien de los estadounidenses alega creer en Dios. Sin embargo, no obstante la amplitud de la religiosidad en los EEUU, la ascendente tasa de criminalidad, rampante adicción a narcóticos, epidemia de aflicciones mentales, y el reavivamiento de la pena capital - para sólo enumerar algunos síntomas - no son signos de una sociedad espiritualmente saludable. Por otra parte, los europeos reportan un creciente vacío - un hueco con forma de dios – dónde una vez en la conciencia humana existió Dios. Algo que también parece estar claro es que la concepción de Dios no es algo uniforme. Hay tantas versiones de Dios como gente que cree esas versiones, ya que el concepto de Dios nunca ha sido algo estático. Tal y como escribe Karen Armstrong en A History of God (Una historia de Dios): “Sin embargo, tal parece que crear dioses es algo que los seres humanos siempre han hecho. Cuando una idea de dios deja de funcionar, sencillamente se reemplaza. Estas ideas desaparecen tranquilamente y sin grandes fanfarrias, tal y como ocurrió con la idea del Dios del Firmamento. En nuestros tiempos actuales, mucha gente diría que el Dios adorado durante siglos por judíos, cristianos y musulmanes se ha tornado tan remoto como el Dios del Firmamento." Armstrong concluye como sigue: “Los seres humanos no pueden resistir el vacío y la desolación, y llenarán ese vacío con la creación de un nuevo foco para dar sentido a las cosas. Los ídolos del fundamentalismo no son buenos sustitutos para Dios. Si hemos de crear una vibrante nueva fe para el siglo 21, quizás deberíamos ponderar la historia de Dios para extraer algunas lecciones y alertas. Cuando a los budistas se nos pregunta si creemos en Dios, tendemos a contestar con nuestra propia pregunta: ¿A cuál Dios te refieres? ¿Se trata del Dios de Abraham, el Dios del Viejo Testamento? Este dios era un padre estricto, creador, protector y castigador, otorgador de leyes. Este dios también requirió a Abraham que sacrificara a su hijo, Isaac, y autorizó la conquista y matanza de miles de personas. ¿Se trata del Dios de Agustín, el Dios de la Iglesia Cristiana primitiva? Éste era el dios de la iglesia poderosa, heredera de los remanentes del imperio romano. Este Dios juzgaba a toda la humanidad, basado en el pecado original de Adán. La religión basada en este dios requiere que nos consideremos como fundamentalmente faltos y originalmente pecaminosos. ¿Se trata del Dios de Miguel Ángel, un dios personal, tal y como aparece pintado en el techado de la Capilla Sistina? Este concepto de Dios ayudó a desarrollar el humanismo liberal tan altamente valorado en Occidente. Se ajustó bien a una Europa que despertaba y se expandía. Este dios ama, juzga, castiga, ve, oye, crea y destruye, tal y como lo hacemos nosotros. Este dios inspira. Sin embargo, esto también podría significar un impedimento si presumimos que este dios quiere lo que nosotros queremos, y detesta lo que nosotros detestamos, lo que validaría nuestros prejuicios, en vez de alentarnos a trascenderlos. El hecho de que este Dios “personal” es varón (y usualmente de la raza blanca) ha creado profundos problemas existenciales tanto para las mujeres, como para quienes no sean de raza blanca. ¿Se trata del Dios omnipotente que algunos teólogos creen murió en Auschwitz? Para algunos y algunas, la idea de un Dios todo sapiente y todo poderoso es difícil de reconciliar con la maldad del Holocausto. Esto es así, ya que si Dios es verdaderamente omnipotente, éste pudo haber evitado esa desgracia. Y si no pudo evitarla, es impotente; y si la pudo evitar, pero optó por no hacerlo, no es compasivo. Igualmente, nuestro rápidamente expansivo conocimiento científico sobre el universo hace aparente que Dios ya no está “allá arriba”, ni “allá afuera”. En los cielos parece estar ausente la protectora, enjuiciadora, y cuidadora presencia divina, tal y como la concebía el mundo antiguo. Según John Shelby Spong, obispo episcopal y autor de Why Christianity Must Change or Die (Por qué el Cristianismo tiene que cambiar, o si no, perece), el resultado de esto es que decenas de millones de personas son “creyentes en el exilio” que han perdido contacto con estas imágenes de Dios, tal y como se enseñan desde los púlpitos tradicionales; sin embargo, esos mismos creyentes no están preparados para abandonar el concepto de Dios en su totalidad. Tal y como una serpiente muda la piel en el proceso de crecimiento, al presente ¿somos testigos del crecimiento de nuestra concepción colectiva de Dios, al dejar atrás la antigua, y para algunos, inadecuada noción que teníamos, mientras nace una nueva concepción que aún no está clara? Hay quien cree que, de hecho, en esta era pos-moderna una nueva visión de Dios está en proceso de emerger. Esta visión deja atrás las imágenes del teísta, histórico y externo Dios de las alturas, y las reemplaza con imágenes con profundidad interna de un dios que no está afuera, sino que es parte integral y fundamental de nosotros. Ésta es una perspectiva muy consistente con el concepto budista de la Ley Mística. Esta Ley Mística es la entidad o verdad máxima que impregna a todos los fenómenos en el universo, y no es un ser personificado. El ser humano y esta Ley máxima son supremamente inseparables – no existe brecha alguna entre los seres humanos (todos, sin excepción) y esta idea de Dios como una Ley Mística. Esta verdad eterna e inalterable que reside dentro de nosotros es la fuente dónde podemos obtener la sabiduría compasiva que concuerde con las circunstancias cambiantes, así como lograr la valentía y confianza para vivir de acuerdo a esa sabiduría. Es mística, y no mágica, ya que la totalidad de esta Ley está más allá de la concepción humana, y los esfuerzos por encajonarla en forma humana, por decir algo, tan sólo la restringe y la limita. Es una ley porque es manifiestamente verificable en las vidas cotidianas de cada ser humano individual. Esta realidad máxima, verdad máxima, pureza máxima, existe en las profundidades de cada ser humano. Por esto los budistas consideramos que toda persona es sagrada y está igualmente dotada con el potencial de alcanzar la iluminación y ser maravillosamente feliz. No hay tal cosa como nosotros acá y ellos allá, ni tampoco están los fieles y los impíos – todos somos hijos e hijas de Dios, entidades de la Ley Mística. Cuando otros miraron hacia los cielos, Buda miró hacia adentro y encontró la inestimable joya de la maravilla y el potencial humano. Reconoció que nosotros también estamos hechos de la “materia prima” divina de la que está hecho el universo. Sencillamente, olvidamos quiénes éramos. Así que, ¿creemos en Dios? Según la mayoría de las definiciones tradicionales, no. Pero en términos de cómo un creciente número de cristianos conceptualizan a Dios, sí creemos. Nuestro nombre para Dios es Nam-miojo-rengue-quió, la Ley Mística. Creemos que existe tanto “aquí dentro”, como “allá afuera”, y que esta luz interior puede brillar desde adentro cuando nos concienciamos de ella y le abrimos nuestro corazón por vía del acto de invocar Nam-miojo-rengue-quió. Ciertamente, habrá mucha gente para quien esta manera de comprender a Dios será inaceptable. Está bien. Pero también habrá muchos – y según un estudio esta cifra alcanza tanto como 25 por cien de todos los adultos en los EE UU – para quienes esto resonará. Gente que encontrará que realmente dejó de aceptar las versiones iniciales de Dios; que han comenzado a concebir el universo de forma diferente; y que el concepto de Dios como Ley Mística se equipara con el entendimiento que han alcanzado por cuenta propia. Descubrirán, tal y como lo pueden atestiguar la mayoría de los miembros de SGI-USA, que de manera muy precisa, en nuestro ser espiritual la Ley Mística puede llenar el hueco con forma de dios.

domingo, febrero 14

Un cuento con fantasma


Un cuento de mi niñez que te quitará el miedo a los fantasmas.
                                             
   El fantasma fue a buscarme al anochecer. Llevaba puesta una sábana vieja donde proyectaba demonios siniestros y criaturas sin paz. Lo miré desde la cama paralizada, con los ojos totalmente desencajados. Temblando bajo la colcha, le imploré una y otra vez que se marchara, pero el fantasma me acercó su aliento de hielo y se rió de mi temor.

   Tras unos instantes de inmóvil agonía, reaccioné. Salté de mi cama llena de rabia y agarré mi espada de star war amenazándole con aplastar su asquerosa cara… Sin embargo, aquello hizo disfrutar mucho más al fantasma, que llenó el ambiente de risas y sombras espeluznantes.

    Solté la espada con horror. Corrí a despertar a mis padres que me aseguraron que solo se trataba de un mal sueño antes de acompañarme de nuevo a mi cuarto. Acurrucada, imploré ayuda a los ángeles, aunque en el fondo temía que no fueran capaces de combatir al fantasma. Lloré impotente tiritando durante horas hasta que por fin ne dormí exhausta. 

    A la noche siguiente el fantasma regresó. Notó que mi piel se erizaba al notar la lúgubre presencia. Iba a gritar para llamar a mis padres cuando, de golpe, me dí cuenta de algo muy importante: el día anterior no me había sucedido nada malo. Era cierto que el fantasma había permanecido en la habitación riéndose de mi y deseando asustarme… «Pero si no me ha hecho ningún daño –me dije–, es porque realmente no tiene poder para hacerlo». 
  Suspiré aliviada recuperando la serenidad.

   Por supuesto, al fantasma no le gustó una pizca este cambio de actitud. Volvió a agitar su sábana amenazadoramente mientras flotaba por la habitación. Yo, que ya me sentía un poco como una de esas heroínas de las películas, le hablé con sinceridad agradeciéndole su visita. Le expliqué ilusionada que haberle conocido me había convertido en una niña más valiente, y que no podía esperar a que llegase el día para contárselo a mis amigos.
   El fantasma no se quedó a escuchar su explicación. Desapareció lentamente con gesto de asco. 

   A pesar de todo, volvió a la habitación al caer la noche siguiente. Enfurecido como nunca, proyectó sobre él los más perversos horrores. 

   Esta vez lo observé detenidamente sin inquietarme. «Debe sentirse realmente mal para dedicarse a perseguir a las personas». Este pensamiento despertó en mi una pena profunda hacia el pobre espectro y su afán por asustarme. Mi compasión fue tan sincera que me sobresalté al notar un fulgor luminoso en mi pecho, fuerte y radiante.
 Sorprendida y curiosa, me pregunté si existiría también alguna Luz dentro del fantasma. Entrecerré los ojos e intenté percibir alguna chispa, aunque fuera minúscula, camuflada entre las sombras proyectadas. 

   Al hacerlo el fantasma se esfumó de golpe y jamás volvió a regresar. 

   Se había visto sin la sábana, y le había dado mucho miedo.  
                                   👻👻👻👻👻👻
  Dentro de los Seres de menor luz, sigue existiendo Luz. 
  Pertenecen al cosmos, son parte del Todo, como tú y como yo. 
  No tengas miedo, ten Amor. 
  Aceptación, Confianza, Compasión… y la vibración que emitirás no permitirá que se acerque nada inferior a ese Amor.  

  Y ya que estamos… ¿por qué no tratar de la misma forma a nuestros “fantasmas” cotidianos? A esos retos de la vida que tanto nos asustan, esos que encarnan nuestros mayores miedos. 
 Ver la luz, los regalos, que poseen en su interior, y darles la bienvenida con el mismo Amor, Confianza, Aceptación…  ¿No los empezaríamos a percibir de manera muy diferente?


miércoles, diciembre 16

La meditación

Las meditaciones budistas son una forma de trabajar en la mente usando la mente: permiten incrementar la capacidad de conciencia y positividad, y ayudan a ver la naturaleza de las cosas como realmente son.
A pesar de que meditación es una palabra que se utiliza a menudo de una manera coloquial en Occidente no es extraño que existan malentendidos al respecto. Uno de ellos es pensar que la meditación es tan solo un tipo de relajación; otro puede ser que la meditación es un estado de trance. A veces se piensa que la meditación es un agradable viaje lejos de la realidad o que la meditación es una forma de auto hipnosis. Por último, incluso se afirma que la meditación es poner la mente en blanco.

Es cierto que la meditación es un antídoto poderoso contra la tensión, pero este beneficio es secundario y no su objetivo principal. La meditación no es un trance ni un estado hipnótico en el que se pone la mente en blanco. La meditación es un estado en que la conciencia se eleva a nuevas alturas y no una forma de reducirla a un estado semiconsciente. La meditación es esencialmente un estado de ser, o más bien varios estados de ser y conciencia relacionados.
Las muchas técnicas de meditación budista pueden dividirse en dos grupos principales dentro de su propósito progresivo. Estas son las técnicas que se agrupan con el término Samatha, una palabra sánscrita que equivale a ‘paz’ o ‘tranquilidad’, (Anapana en Pali) y las técnicas que se agrupan con el término Vipassana o técnicas para alcanzar ‘visión clara’, ‘percatación’ o ‘discernimiento’.
La Meditación Samatha
La meditación Samatha calma la mente y orienta el sentido de la conciencia, fomenta las emociones positivas y expande nuestra perspectiva. Esta forma de meditación es una preparación esencial para las técnicas Vipassana o de visión clara, que son más avanzadas; sin esta base Samatha es muy poco probable que surja la visión clara, que es el objetivo de la meditación Vipassana.
Nuestro estado mental normal se encuentra dividido y a veces muy poco concentrado, afectado por emociones negativas y limitado por sus puntos de vista; por lo tanto en este estado no es posible percibir las cosas como realmente son. El objetivo de la meditación Samatha podría verse como el concentrar la luz y recargar las pilas, de tal manera que podamos ver claramente. O, si usamos una analogía budista más tradicional: nuestro estado mental normal podría compararse con agua turbulenta y llena de lodo, tan contaminada por la suciedad que no deja pasar la luz. La meditación Samatha calma la turbulencia de la mente y permite que se asiente el lodo, de tal forma que el agua alcance transparencia, brillantez y claridad.
Métodos tradicionales de meditación Samatha
La mayoría de las técnicas de meditación Samatha utilizan un objeto de concentración, que puede ser el proceso de la respiración, un disco de color, la llama de una vela, incluso un mantra o una emoción positiva tal como el amor Universal. De todos éstos diferentes objetos probablemente el que más se usa es la respiración. Esta práctica, generalmente conocida como “el seguimiento de la respiración”, es descrita por el Buda con detalle en los escritos tempranos. Estas técnicas de meditación nos proporcionan una forma directa de trabajar en nuestra persona y de cultivar dos cualidades de central importancia para el desarrollo meditacional: la concentración y la sensitividad.

El seguimiento de la respiración
El seguimiento de la respiración permite desarrollar un nivel de concentración que raramente se experimenta en nuestra vida normal; para muchos después de hacer esta meditación es una revelación sentirse tan conscientes. Consiste en transformar la respiración en un acto consciente, voluntario.
Niveles de profundidad en la meditación Samatha
No cabe duda que todo esto es sublime y es algo que puede estar al alcance de cualquier meditador regular. Sin embargo la meditación no siempre es así. En algunas ocasiones el meditador pasará por periodos en que meditar significa batallar con una mente llena de deseo insatisfecho, ira o conflicto. En estas ocasiones la meditación representa una tarea ardua. Sin embargo, aún cuando se experimentan dificultades, la meditación es un trabajo realmente útil debido a que nos permite tener un control gradual de estados mentales torpes, tanto en las sesiones de meditación como en el resto del día.
A pesar de que la meditación Samatha es una preparación para la práctica Vipassana, debe estar claro que no es algo simplemente preliminar. No es algo que tengamos que llevar a cabo a prisa para poder así empezar con el trabajo auténtico. Aunque no existiera la meditación Vipassana, todavía sería muy útil la meditación Samatha, ya que aún cuando puede ser ardua lleva a elevar los estados mentales dando al que medita calma y positividad. La meditación Samatha, en el mejor de los casos, es profundamente placentera y puede tener efectos muy grandes, dándole a nuestra experiencia de vida una perspectiva más amplia, clara y brillante.
La Meditación Vipassana
Para la mayoría de la gente el fruto inmediato de la práctica budista es un estado de mayor calma, positividad y conciencia, junto con una sensación de crecimiento, plenitud y satisfacción. Sin embargo todas estas cualidades, por positivas que sean, no son todo el objetivo de la meditación. Son cualidades deseables pero sujetas al cambio. Incluso el ser humano más sano puede verse afectado por el cambio cuando este sucede con la adversidad, la enfermedad, vejez o muerte. En estas situaciones necesitamos ser algo más que seres humanos saludables.
El primer estadio común en las meditaciones Vipassana consiste en el establecimiento de una calidad meditativa firme usando alguna de las practicas Samatha. Una vez que se ha establecido esta calidad meditativa, la persona tiene que dejar que su atención se centre en algo que represente o simbolice algún aspecto de la realidad última; esta representación puede darse por medio de palabras o de una imagen visual. Dejamos que este “símbolo” impregne la conciencia serena y concentrada del meditador, de tal forma que pueda llevar a una visión clara y genuina de la verdad que representa. Otra forma de llegar a Vipassana es cuando una vez que se establece el estado meditativo, la persona puede concentrarse en la naturaleza misma de la mente, o puede volverse intensamente consciente de su experiencia de cada instante, con el objetivo de alcanzar una visión clara de la naturaleza de la realidad que se está experimentando.
Ya se ha observado que la visión clara, dentro del contexto budista, no se refiere únicamente a una comprensión intelectual. Es importante que esto quede claro. Nuestra mente racional ocupa tan solo una pequeña parte de nuestra psique. Un entendimiento intelectual del mundo o de nuestra persona puede ser una revelación, sin embargo no es suficiente para cambiar nuestra conducta o nuestra perspectiva. La visión clara genuina impregna y altera nuestro ser en su totalidad. Para experimentar una visión clara  y verdadera necesitamos encontrarnos en un estado especial y más elevado. Necesitamos establecer los cimientos de la meditación Samatha antes de que pueda ser eficaz nuestra meditación de la visión clara. No es posible alcanzar la meta del budismo, la Iluminación simplemente leyendo libros, estudiando o filosofando.

miércoles, noviembre 25

Como sabes si hay malas vibraciones en tu casa...


Esta receta tiene muchos años de existencia, tal vez alguna vez la escuchaste. Si sientes que hay malas energías en tu casa porque pasan cosas raras, como pueden ser por ejemplo, que hay muchas peleas entre los integrantes de la familia, los animales y las plantas se enferman o mueren, incluso puede ser que veas sombras raras, o llegarte a sentir mal en alguna habitación de tu hogar, pues con esta receta sencilla podrás averiguar si de verdad tienes energía negativas en tu hogar y así eliminar esas energías con esta sencilla receta.
¿Cómo lo vamos a hacer? Pues bueno lo que hay que hacer es coger un vaso de cristal, que sea totalmente transparente, sin dibujos, recuerda que este vaso que usaremos para este fin será exclusivamente para esto, osea que sea un vaso que ya no usaremos para uso en nuestra cocina. Necesitaremos vinagre, sal de grano (o conocida como sal de mar o sal gruesa) y agua.
Lo que vamos a hacer es echar en partes iguales de cada ingrediente en el vasito de cristal. Es fácil, no se compliquen con medir exactamente, solo imaginen el vaso en 3 partes. Primero colocaremos la sal de grano ya que como es sólida nos permite darnos una idea de cuánto deberemos agregar, luego ya agregaremos el vinagre y finalmente el agua.
Ahora lo que haremos es ponerlo en una habitación de la casa, donde tu sientas que puede estar más cargado el ambiente de energías negativas, si no sabes cuál lugar es el que más está cargado no te preocupes, empieza por el cuarto que tu intuición te diga, puede estar el vaso escondido, no necesariamente necesita verse, lo colocaremos ahí por un espacio de 24 horas.
Al día siguiente vas a ver el vaso y observa si está normal, es decir, que este igual que cuando lo pusiste, observa bien si no tiene nada raro, si el vaso esta igual que cuando lo pusiste esto significa que la habitación está limpia, y entonces tomamos el vaso y lo pondremos en otra habitación para dejarlo igualmente durante 24 horas.

jueves, noviembre 12

No necesitas usar anteojos

Se sabe que si no utilizamos nuestros músculos por mucho tiempo, entonces se pondrán débiles. Un ejemplo perfecto es una lesión severa, como el hueso quebrado de una pierna, la cual deberá permanecer inmóvil durante algún tiempo para que el hueso pueda curarse.
Entretanto, los músculos no estarán activos y se pondrán débiles. El mismo problema existe con nuestros ojos. Órgano que no se usa, se atrofia.
Si usted usa lentes, como mucha gente, y no hace ejercicios para los ojos, su visión lentamente disminuirá, y esto es algo que también “se sabe”: usar lentes disminuye la visión. Pero es porque nadie nos enseña que la visión SI se puede recuperar!
Y la mayoría de los oftalmólogos no nos dicen que los músculos de los ojos necesitan fortalecerse como cualquier otro musculo del cuerpo, y que ejercitándolos diariamente podemos recuperar la visión.
Durante el tiempo que se necesite para reponer la visión, debería considerar las siguientes directrices:
1- Evite forzar la vista y cierre los ojos cada 2 a 3 horas durante algunos minutos.
2- Haga gimnasia para ojos como verá en la foto continuación, debe seguir las líneas con la mirada.
3- Reduzca la frecuencia con la cual usa los lentes.
4- Implementa un masaje diario sobre los siguientes puntos en la image
Aplique una leve presión sobre el ojo con las puntas de su índice y el dedo del medio. No haga tanta fuerza para que el ojo le duela. Después presione la misma parte con su índice dos veces. Tener presente que es una leve presión, en ningún caso se debe llegar al dolor.
5- Trate de hacer el esfuerzo de mirar a la distancia cuando se encuentre fuera de su hogar.
6- Consuma jugo de zanahorias con un par de gotas de aceite de oliva diariamente.
7- Enjuague sus ojos con agua tibia.
8- Evite el uso de computadoras o monitores dos horas antes de que vaya a dormir.
9- Practique el ejercicio “Trataka” proveniente del Yoga, para estabilizar su visión :
Una mirada centrada y directa es una forma de meditación que dirige la concentración a un punto especifico (un objeto pequeño, la luz de una llama, un punto oscuro) para crear concentración, fortalecer al vista y estimular el tercer ojo. Este ejercicio se llama Trataka.
En la primera etapa del ejercicio, deberá concentrarse en una imagen o algún objeto y fijar la mirada por algún tiempo, sin olvidar el fin que desea alcanzar, permanecer concentrado sobre la imagen sin retener ningún pensamiento.
Si le comienzan a salir lágrimas, cierre los ojos y deje que descansen. El fin de este ejercicio es aguantar tanto como pueda antes de que los ojos comiencen a generar lágrimas.

lunes, noviembre 9

Te amé. Déjame en paz.

¿Para qué regresan las personas a las que amamos antes y de las que luego nos separamos, sin importar de quién fue la iniciativa? ¿Para qué? La persona que hace uno o cinco años rompió tu corazón, que te dejó llorando, a la que odiabas o a la que ya perdonaste, a la que todavía no has podido olvidar incluso si ya no duele. No duele pero te dejó una cicatriz profunda. ¿Por qué esa persona regresa? Una vez al mes o en seis meses, se quiere comunicar contigo. Un mensaje de texto, un correo electrónico, una llamada. Sólo quiere preguntarte cómo estás, presumir algún otro éxito, invitarte al cine o acostarse contigo para luego mandarte al diablo de nuevo.

Ya no puedo más, es un círculo vicioso. No soy sólo yo la que sufre: él ya está casado, yo también me casé, me divorcié y me volví a casar. Todas las palabras hirientes se han dicho, ya nos disculpamos también. Y ya desde hace mucho tiempo esa persona me es indiferente pero todavía me duele. Todo se resume a esta contradicción:desde hace tiempo no siento nada por él pero todavía me duele.
¿No te convence? Pero es precisamente lo que siento. Cuando nos enamoramos, abrimos una puerta que lleva directamente a nuestro corazón; es un canal que ya no podremos bloquear. Y cada “ex“ siente esto perfectamente bien; el mío de vez en cuando marca mi número para preguntarme: ”¿Quieres ir al cine?“. Y le respondo: “No. no quiero ir al cine. Quería vivir contigo medio siglo, tener un hijo que se pareciera a ti y morir el mismo día contigo. Y al cine no, no quiero ir”. Bueno, en realidad sólo le respondo la primera frase, lo demás queda en mi mente. Pero sólo le interesa saber una cosa, siempre me llama para preguntar: ”¿Me amaste?“. Y le respondo que sí. Sí, desgraciado; sí te amé.
Ya hace mucho tiempo que no siento nada por él pero todavía me duele. Después de cada llamada suya necesito hacer una limpieza en mi corazón. No sé qué es lo que tenemos que hacer para que nuestros ”ex" no regresen, para que dejen de atormentarnos. Puedes hablarle tranquila, sin gritar, o simplemente no contestarle el teléfono. Pero en cualquier reacción tuya (incluso si lo ignoras) de todas maneras escuchará la afirmativa respuesta a su pregunta “¿me amaste?”. Sólo me dejan en paz aquellos a los que no amé. Más bien, me llaman pero no les doy importancia. Sólo se me ocurre una solución, y no es que me guste mucho. ¿Tal vez debería empezar a mandarle mensajes de texto yo? Una vez al mes, no cuesta nada, al cabo mi tranquilidad vale mucho más: “Te amé. Déjame en paz”.

lunes, octubre 19

Terapia De Restitución Biosónica. Técnicas de sanación

La historia de Virginia, es la historia de alguien como tu, venezolana, ingeniero, casada y sin hijos, hace 7 años, se encontraba viviendo una vida aburrida y con bastantes carencias. Sus días se centraban en ir al trabajo, y cobrar su sueldo para pagar deudas y sobrevivir.
Un día, decidió que no quería seguir con ese tipo de vida. Se levantó y se fue a la librería más cercana para buscar un libro que pudiera ayudarla a cambiar todo eso que no deseaba. Hizo un esfuerzo con su presupuesto, y se compró dos libros. Esa noche, aunque agotada por el trabajo, se sentó a leer el primer libro, era sobre superación personal. En tan solo 2 noches lo había leído. Inició el segundo que trataba sobre el éxito, como era viernes, leyó toda la noche hasta que lo terminó.
Leído los 2 libros, Virginia se dijo a sí misma, estoy lista, ahora voy a cambiar mi vida. Empezó a hacer los ejercicios que le indicaban ambos libros. Tres semanas después, su vida mostraba ligeros cambios. A las seis semanas, había cambios mayores en su situación laboral, la relación con su pareja, su economía. Pero, tres meses después, al despertarse, se dio cuenta que todo se había esfumado de nuevo. Y su vida era la misma o peor que antes de comprar los libros. Echó la culpa de la situación a los autores de los textos y prometió que buscaría otros métodos. Los días fueron pasando y le daba largas al asunto de buscar cómo cambiar, se empezaba a conformar con su vida. Un día una excusa, otro día otra y no tomaba acción.
Un año después, Virginia se había convertido en un ser resignado, aceptó que así era su vida y que no había nada que hacer. Todo eso de la autoayuda no era más que cuentos. Suspiró profundo y se dijo: “Yo puedo cambiar mi vida sola, soy inteligente y capaz”.
Dos años después, había perdido el trabajo, su esposo la había dejado y vivía en casa de un familiar. En esa situación, una mañana, entendió que no podía solucionar su vida sola, que si lo seguía haciendo así, seguiría cometiendo los mismos errores, ya que ella era el problema. Tomó la decisión de buscar a alguien que la guiara y llegó a mí. Hoy, 7 meses después, Virginia está felizmente casada de nuevo, acaba de pagar la cuota para un pequeño apartamento y tiene un trabajo donde se siente cómoda y gana el triple que en el anterior.
¿Conoces a alguien que esté haciendo lo mismo, creyendo que puede resolver su vida y lo único que está logrando es que el tiempo pase, sin ver cambios?
Te pregunto: ¿Tú crees que Virginia se equivocó cuando decidió que podía hacer los cambios en su vida sola?
Puedes responder Sí o No.
Albert Einstein decía: “Tonto aquel que crea que puede solucionar los problemas desde el lugar donde se originan”
Es decir, el problema está en ti. Por lo tanto, las soluciones que encuentres vendrán siempre con la carga de toxicidad del mismo ser que produjo el problema. El “falso yo” jamás permitirá el reconocimiento de los errores, aunque los aceptes racionalmente. Y te sabotearás emocionalmente cada día, sin siquiera darte cuenta.
Allí, la importancia, de una persona ajena a tu vida, un coach que puedas acercar a ti y convertirla en tu compañera de viaje. Para que te apoye en el camino a seguir desde otra perspectiva.
Imagínate una vida diferente y como siempre lo has querido, tan solo cambiando tu manera de ver el mundo mediante la guía de un coach.
Piensa solo por un momento, que será de tu vida dentro de un año, si no decides ya producir los cambios que necesitas.
Piensa en esa emoción de rabia y frustración cuando por seguir insistiendo y cometiendo los mismos errores, estés en el mismo punto de siempre.
Imagínate que tan diferente, emocionante y feliz puede ser tu vida en un año si se aleja de tu vida todo eso que no quieres, y atraes a ella todo lo que deseas pero no tienes.
Estoy de acuerdo contigo, si piensas que lo que te digo parece imposible pero esto lo piensas así porque nunca te has atrevido a descubrir los secretos que cambiarán tu vida.
Sí aun crees que eso no es para ti por tu edad, salud, nivel económico, falta de estudios, país donde vives o cualquier otra razón, es porque no te has abierto a la información y las Técnicas de Restitución Biosónica que logran esos cambios que tanto quieres.
Yo puedo sentir esa emoción de paz y amor. La siento como algo maravilloso en mi pecho (en mi cuarto chakra).
¿Cómo sientes tú la paz y el amor?
¿Te gustaría sentirte así todo el tiempo por el resto de tu vida?
Solo debes entender una cosa: Si sigues haciendo lo mismo NUNCA LOGRARÁS CAMBIAR POR TI MISMA(O).
Y si aun crees que sí, es porque no quieres reconocer la verdad en tu vida o en la vida de alguien que conoces.
Imagínate con una vida plena. Sintiendo que cada día es maravilloso, haciendo aquello que más te gusta, teniendo el dinero suficiente para no tener preocupaciones, un estado físico que te de libertad y mucho amor a tu alrededor.
¿Imposible?
Si sigues pensando igual, probablemente lo sea.
¿Por qué, en vez de pensar desde ti, no empiezas a pensar en ti?
¿Prefieres dejarlo para mañana, la semana que viene, el próximo año?
Ahora no tienes tiempo o cualquier otra razón.
Piensa cuantas veces has dicho lo mismo y te has frustrado por no lograr lo que querías.
Imagínate, tú con el poder de encaminar tu vida por el sendero que deseas y tener todo lo que anhelas.
Llegó el momento de decidir, ahora o nunca.
Permíteme ser el puente hacía tu éxito.
Gracias, Gracias, Gracias.
Y como siempre, me seguiré acordando de ti, porque creo en ti.
Un abrazo victorioso,